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Justin Benson y Aaron Moorhead toman elementos no especialmente originales –sectas nocivas, paradojas temporales, conflictos fraternos- para ofrecer una intriga lovecraftiana del todo única. El infinito deslumbrará al espectador con su ingenio y lo invitará no solo a volver a verla de inmediato sino también a recuperar la ópera prima de los directores, Resolution (2012). Es una obra increíblemente efectiva generando tensión con su estética y su atmósfera, llena de hondura contraponiendo lo humano y sobrenatural, la fe y el secularismo y la obediencia y la represión, y tan aterradora como extrañamente hilarante.

'El infinito': el cine de culto es esto (leer noticia)