Abróchense los cinturones. Hay viaje. Sensorial. Millones de estímulos. Luces, colores, formas, olores y sonidos. Cuadros que tienen vida, escaleras que flotan, paredes que se mueven, flores que se comen. Realidad virtual, inteligencia artificial, pantallas circulares y cubos LED de seis caras. Es una experiencia inmersiva en toda regla. “Con los cinco sentidos. Divertida, emocionante, sorprendente, que lleva a otras dimensiones”. Palabra de sus promotores. Es espectacular, sí. Es la Casa Batlló, también. Pero, ¿es Gaudí? Para unos es el genio modernista elevado a la enésima potencia, la visualización de su mente; para otros, la obra maestra convertida en espectáculo, un añadido innecesario a un patrimonio que se explica por sí solo.

La Casa Batlló de Gaudí se viste de siglo XXI (leer noticia)