Nuevo relato

La Casa Batlló de Gaudí se viste de siglo XXI

La Casa Batlló presenta este jueves ’10D Experience’, un viaje multisensorial a través de la Inteligencia Artificial, la realidad aumentada y el ’machine learning’.

La Casa Batlló presenta este jueves ’10D Experience’, un viaje multisensorial a través de la Inteligencia Artificial, la realidad aumentada y el ’machine learning’. / Ricard Cugat

  • El edificio patrimonio de la humanidad propone un recorrido inmersivo dotado de la tecnología más puntera

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

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Abróchense los cinturones. Hay viaje. Sensorial. Millones de estímulos. Luces, colores, formas, olores y sonidos. Cuadros que tienen vida, escaleras que flotan, paredes que se mueven, flores que se comen. Realidad virtual, inteligencia artificial, pantallas circulares y cubos LED de seis caras. Es una experiencia inmersiva en toda regla. “Con los cinco sentidos. Divertida, emocionante, sorprendente, que lleva a otras dimensiones”. Palabra de sus promotores. Es espectacular, sí. Es la Casa Batlló, también. Pero, ¿es Gaudí? Para unos es el genio modernista elevado a la enésima potencia, la visualización de su mente; para otros, la obra maestra convertida en espectáculo, un añadido innecesario a un patrimonio que se explica por sí solo.

La Casa Batlló presenta ’10D Experience’. / FOTO Y VÍDEO: RICARD CUGAT

Hay debate. Y hay defensa: los dos grandes espacios inmersivos (Gaudí Dôme y Gaudí Cube), los que más apelan a los sentidos, están fuera del recorrido patrimonial principal, en la antigua carbonera. Más: “Nada de lo que se ve, por más disruptivo que sea, daña el patrimonio” y “la Casa Batlló no arriesgaría su inscripción a la lista de patrimonio de la humanidad de la Unesco por un beneficio económico”. Son afirmaciones de su director general, Gary Gautier. El mismo responsable que explica que todo el proceso ha contado con la supervisión de la Generalitat y la visita del organismo mundial. Y el mismo que blande el Premi Europa Nostra por su restauración y conservación. No hace falta mentar el galardón, el trabajo hecho en la recuperación de los elementos originales salta a la vista. La casa luce bonita como nunca. 

Comer una flor

Se esté a favor o en contra de sumergir la obra de Antoni Gaudí (1852-1926) en la tecnología más puntera, lo cierto es que ‘10D Experience’, así se llama el producto, es la nueva propuesta de recorrido que la Casa Batlló estrena este viernes. Reabre tras meses de cierre. Después del confinamiento subió la persiana en verano, pero en octubre volvió a poner el cerrojo cuando un conflicto laboral de la empresa subcontratada para el personal de sala acabó con la rotura de cristales de la vidriera de la planta noble. No se han podido recuperar los originales, aunque la copia no se aprecia como tal. 

Lo dicho, la Casa Batlló vuelve a subir la persiana, de momento serán tres días a la semana, de viernes a domingo, a razón de 140 visitantes a la hora, lo que supone un aforo del 30% (la legislación permite el 50%), y 35 euros la entrada (la mitad para los residentes en España). Franquear la puerta significa empezar la experiencia con un baño de inmersión multimedia. Las dos primeras paradas son en los nuevos espacios: Gaudí Dôme y Gaudí Cube. Permiten ganar 2.000 metros cuadrados de visita y permiten indagar en la inspiración de Gaudí, el primero; y en la mente del genio, el segundo. Y entre uno y otro, la experiencia permite comerse una flor: la 'acmella oleracea'. Tal cual. 

Instalación impactante

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La visita al espacio dedicado a la inspiración ocupa poco más de tres minutos en los cuales, a través de 1.000 pantallas circulares y en total oscuridad, se proyecta todo aquello, básicamente naturaleza, que alimentó la creatividad del arquitecto modernista. El paso a la segunda instalación es impactante. Un cubo, el primero de seis caras totalmente LED, envuelve al visitante durante cuatro minutos mientras se le invita a entrar en la mente de Gaudí. ¿Cómo? A través de la obra del artista multimedia Refik Anadol realizada a partir de los más de 45 millones de documentos digitalizados sobre el modernista (fotos, vídeos, planos, textos, dibujos..) y procesados a través de la inteligencia artificial. 

El resto son auriculares inteligentes que dosifican las explicaciones en función de la rapidez (o lentitud de la visita), una banda sonora creada ex profeso por la compositora Dani Howard e interpretada por músicos de la Filarmónica de Berlín, cuadros dotados de sensores que toman vida al paso del personal, una escalera de salida que es una instalación artística del arquitecto Kengo Kuma y un sinfín de detalles más. ¿Por qué tanta tecnología para un edificio que brilla con luz propia? “Queríamos conseguir una experiencia memorable”, sentencia Gautier. Tan memorable como los 15 millones que ha costado su creación.