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En Chicago, entre julio y septiembre, la policía ha participado en 15 tiroteos. En la última década la ciudad ha pagado 500 millones de dólares para cerrar extrajudicialmente demandas por casos de abuso de fuerza, violencia, brutalidad y hasta torturas que se cometieron desde los años 70 hasta principios de los 90. Lo que no es habitual es que los agentes sean encausados judicialmente, pero la norma se ha roto esta semana. Jason Van Dyke, un agente blanco, ha sido acusado este martes de asesinato en primer grado por la muerte en octubre del 2014 de Laquan McDonald, un joven negro de 17 años.

Imputado un policía blanco en Chicago por el asesinato de un adolescente negro (leer noticia)