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No necesitó jugar para ser el protagonista. Con un discurso ambicioso, ilusionante y atractivo, Leo Messi volvió a sentar las bases del camino del Barça en su nueva aventura. Más allá del insulso triunfo del Gamper ante el Arsenal (2-1) con gol de Suárez en el último suspiro, el hincha culé se vino arriba con su guía espiritual. El 30 de mayo del 2020 queda muy lejos, pero ya se encuentra en la cabeza del argentino. Ese día se celebrará la final de la Champions, el reto de un equipo que quiere recuperar un trono que se le resiste desde el 2015. Los fracasos de Roma y Liverpool deben servir de lección para ese definitivo asalto. El capitán lo tiene muy claro.

Messi no se arruga (leer noticia)