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Después de la esperpéntica salida de Robert Moreno de la selección y del decorado que montó Rubiales para escenificar su despido en una rueda de prensa, Luis Enrique fue el encargado de cerrar el círculo y completar la historia que deja al que fuera su ayudante más cercano y sucesor como el villano del cuento. “Yo no quiero a nadie desleal en mi cuerpo técnico. La ambición desmedida es un gran defecto”, argumentó Luis Enrique flanqueado por Rubiales y Molina, que no hablaron, en su vuelta oficial al cargo de seleccionador.

Luis Enrique: "Robert Moreno no está aquí porque ha sido desleal" (leer noticia)