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El Sant Andreu vivió ayer, en su popular estadio Narcis Sala, una de esas jornadas que podía haber sido estupenda, todavía no histórica, y acabó en un inmenso desastre, desgracia e, incluso, con algunos heridos. El partido de vuelta frente al Castellón, en eliminatoria para el ascenso a Segunda B, concluyó con empate a uno (en la ida fue 0-0) y, por tanto, los valencianos pasaron a la siguiente fase después de ser descaradamente beneficiados por el árbitro tinerfeño Velázquez Rodríguez, que, en el minuto 34 dejó sin señalar (y sin expulsión) un penalti, una agresión, un puñetazo, del meta castellonense Zagalá a Josu. Diez minutos después, Velázquez Rodríguez pitó un penalti inexistente, pues el agarrón (ver imagen) de Carroza a Cubillas se produjo un metro y medio fuera del área (casi como el señalado por Guruceta a Rifé ante Velázquez, en la Copa de 1970), que significó, no solo el gol castellonense, sino la expulsión, a falta de dos minutos para el descanso, de Carroza.

Un penalti 'a lo Guruceta' hunde al Sant Andreu (leer noticia)