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"¡Quiero competir!", gritaba el breaker francés. Decenas de asistentes a la Lunatik Jam le pedían que aceptase la derrota, que su equipo había sido eliminado, como tantos otros, y que ya no podía participar en los cuartos de final. Pero el chaval no lo aceptaba. Y empezó a despreciar a otros equipos que sí habían pasado la eliminatoria. Hasta que otro breaker se le encaró. "¿Te estás metiendo con mi equipo?". Lo que hasta entonces era una sana celebración de la cultura hip-hop estaba a punto de derivar en pelea.

"Aquí se baila, no se habla" (leer noticia)