El meteoro que se avistó el pasado 31 de julio desde el centro de la península ibérica es un fragmento procedente del cometa 169P/NEAT

Las lluvias de meteoros se producen cuando la Tierra atraviesa la trayectoria de un cometa, que al acercarse al Sol y al ‘sublimar’ los hielos de sólido a gas, lanza una corriente de material que permanece en el lugar. Cuando estos objetos chocan con la atmósfera terrestre, se queman en forma de brillantes meteoros, los más brillantes de los cuales se conocen como bolas de fuego.