23 oct 2020

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Si hay algo positivo en la última temporada para olvidar del Barça está claro que tiene nombre y apellido: Ansu Fati. La irrupción de este joven prodigio fue, de largo, la mejor noticia para los culés en un curso, por lo demás, para olvidar. No se recordaba una aparición tan fulgurante de un canterano en el primer equipo desde que Leo Messi empezó saltó el muro del Camp Nou en aquel Gamper memorable en el que dejó patidifuso a Fabio Capello. Como su ídolo, Ansu ha ido quemando etapas a velocidad de crucero. Saltó directamente del juvenil sin llegar ni siquiera a jugar un partido oficial con el filial, y desde ayer es a todos los efectos jugador del primer equipo. La perla azulgana lucirá el dorsal 22, que hasta ahora llevaba Arturo Vidal y que con anterioridad habían exhibido jugadores como Abidal o Dani Alves, entre otros, y verá aumentada su cláusula de 170 a 400 millones de euros, tal como ya se había acordado en su mejor de contrato en diciembre en la tercera renovación que se le había hecho en cinco meses en vista de su meteórica trayectoria. Aunque hasta ahora tenía a Rodrigo Messi, hermano de Leo, como representante su primer contrato como profesional ya lo ha firmado con Jorge Mendes como agente. «La verdad es que es un sueño de cualquier chico de la Masia desde el primer día, llegar al primer equipo. Soy muy feliz, tanto yo como mi familía, y ahora seguir trabajando como siempre y mejorar cada día y seguir aprendiendo de mis compañeros. Es un reto cada temporada en el Barça y estoy muy ilusionado para superar cada uno de ellos», comentó a los medios del club este joven nacido en Guinea Bissau, acunado en el pueblo sevillano de Herrera y criado en La Masia.

Ansu Fati ya tiene ficha del primer equipo y lucirá el dorsal 22 (leer noticia)