Entrevista con las actrices

Celia Freijeiro y Aixa Villagrán: "'Vida perfecta' es una serie que cuestiona el sistema"

Las intérpretes dan vida a las compañeras de Leticia Dolera en la ficción de Movistar+, que acaba de estrenar su segunda temporada

Celia Freijeiro y Aixa Villagrán.

Celia Freijeiro y Aixa Villagrán. / JORGE FUEMBUENA

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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Celia Freijeiro (Vigo, 1983) y Aixa Villagrán (Sevilla, 1978) no solo han hecho piña con Leticia Dolera en el rodaje de la serie 'Vida perfecta', donde interpretan a la mejor amiga y a la hermana de María, sino también en la vida real. Para preparar la segunda temporada, ya disponible en Movistar+, llegaron incluso a irse juntas a un retiro, como hacen sus personajes en la ficción.

Cris, el personaje de Celia, se mete en un berenjenal este año por el tema de la relación abierta con su marido. 

Celia Freijeiro: Pues yo creo que hace una cosa muy valiente y honesta y, en vez de esconder lo que ha ocurrido, se arriesga a ver la situación, a plantearla dentro de su matrimonio y le hace una pregunta sensible a su pareja: ¿aquí qué está pasando? Lo hace muy tímidamente, con un poco de juego, atreviéndose a plantear que lo suyo no está funcionando. Creo que, al final, el viaje que hace Cris tiene más que ver con ella misma y con enfrentarse al vacío, a qué pasa si no puede apoyarse en todas las estructuras que tenía hasta entonces. Nos enseñan a quedarnos, pero no nos enseñan a marcharnos.

Esther, en cambio, lo que se plantea en esta segunda temporada es sentar la cabeza, algo que precisamente va en contra de su espíritu libre. 

Aixa Villagrán: Más que sentar la cabeza, busca un camino diferente, porque no le está funcionando la fórmula de siempre basada en el caos y en dejarse llevar, al no estar cumpliendo las expectativas que se nos exigen de tener una vida ordenada a los 40. Así que busca madurar a través de la relación con una mujer mayor. Pero se pasa todo el viaje con esa disyuntiva, porque no termina de encajar en esa vida estructurada que le está exigiendo el entorno. 

¿Ustedes también han sentido esa presión por encajar que sufren sus personajes? 

Celia Freijeiro: Yo lo que he sentido es la autoexigencia y la idealización de las cosas. El viaje que me estoy pegando a nivel personal es ese, el vivir el aquí y el ahora y estar conectada con lo que siento y necesito, no con lo que me dicen que necesito. Escucharse así es muy valioso. En la serie Leti también plantea lo fundamental que es ocuparnos de nuestra emocionalidad.

Aixa Villagrán: Aparte, se nos exige siempre ser las mujeres perfectas. Hay que tener trabajo, una pareja estable, hijos... Estoy un poco hasta las narices de que en cuando te sales de ese patrón ideal, eres la rara o la amargada, cuando puedes ser muy feliz con otro tipo de vida no estándar. A mí esta serie me ha hecho reflexionar mucho sobre qué es lo que está bien y lo que está mal, sobre hasta qué punto funcionamos de una manera porque el sistema nos está diciendo que hay que hacerlo así.

Celia Freijeiro: 'Vida perfecta' es una serie que cuestiona el sistema y los dogmas, y eso te hace reflexionar.

El personaje de Cris introduce el tema de la infidelidad. ¿Juzgamos más a los personajes femeninos? 

Celia Freijeiro: Aquí reivindicamos nuestro derecho a no hacer las cosas bien y a cagarla, a no cumplir con las expectativas y a hacer cosas que, a lo mejor socialmente, no son las correctas. Nos han faltado referentes femeninos y, como Leticia es creadora, pone a tres mujeres en el centro del relato y al final nos damos cuenta de que a todos nos atraviesa lo mismo. Pero como a nosotras nos han dicho cómo tenemos que ser, de pronto cuando ves a una mujer comportarse así, hay como un sustito. Por ejemplo, yo nunca había ido a un retiro y como Leticia quería investigar sobre este tema para la serie, fuimos a uno y me descubrí a mí misma teniendo prejuicios ante algo que nunca había experimentado.

¿Y cómo fue el retiro?

Celia Freijeiro: Hicimos dos. Primero fuimos las tres, pero no resultó y nos fugamos. En el segundo fuimos Leti y yo y descubrí un lugar maravilloso en la Garrotxa (Catalunya), compartiendo experiencias con 10 mujeres que no nos conocíamos de nada y con las que se creó un vínculo muy bonito. 

Aixa, usted tiene una extensa escena de desnudo de cintura para abajo. ¿Cómo la vivió?

Aixa Villagrán: ¿Te pareció larga? Ese desnudo lo hablé mucho con Leti. Ella al principio quería uno integral, pero yo le dije que me parecía más interesante que fuera de cintura para abajo porque contaba más de lo que pasa cuando una se levanta de la cama después de haberse enrollado con alguien. Me parecía un desnudo potente, distinto, arriesgado, aparte de que creo que en esta segunda temporada hay una cierta apología al coño, lo hemos querido mostrar de una manera natural, no sexualizada.

Por eso está también la escena de Leticia mirándose la vulva.

Aixa Villagrán: Sí, es una escena muy íntima en la que no se sexualiza en absoluto y lo agradezco, porque no me gusta que se vuelva algo tabú. Estoy harta de ver censura de pezones en Instagram y me parece muy valiente que en esa serie se muestre desde un lugar no sexualizado. A mí la escena del desnudo no se me hizo larga, lo disfruté como una enana.

Será la falta de costumbre a ver este tipo de escenas.

Aixa Villagrán: Sí, no estamos acostumbrados a verlo. Ojalá el desnudo no sea solamente algo sexual. Cuando el guion lo requiera así, de acuerdo, pero que también pueda ser anecdótico y cuente otras cosas. En mi escena en concreto no se cuenta un desnudo, sino la naturalidad de levantarte un día en una cama con una desconocida.

Aixa Villagrán: "A mí la escena del desnudo no se me hizo larga. La disfruté como una enana"

¿Ha sido 'Vida perfecta' mucho más que una serie que sumarán a su currículum?

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Celia Freijeiro: Ha sido un regalo a nivel profesional y personal. Profesional, porque te encuentras a una creadora con un gran nivel de compromiso, sensibilidad e inteligencia emocional, que es capaz de poner a tres mujeres en el centro del relato, donde se cuestiona un montón de preguntas e inquietudes que nosotras también nos cuestionamos, y cuando te llega un guion que te interpela de esa manera, te mueve y te conmueve. Además, Leticia nos deja espacio para proponer, para hacer nuestras esas preguntas que eran suyas, y de pronto se convierte en algo más que un trabajo, en algo nutritivo, tú te estás nutriendo de ese trabajo y ese trabajo se nutre de tu experiencia. Y a nivel personal te encuentras con un equipo que tiene a una capitana que te propone ese viaje y se moja de tal manera que no te queda más remedio que acompañarla. Sientes ese proyecto como tuyo, se generan unos vínculos muy fuertes y especiales.

Aixa Villagrán: Estamos acostumbradas a ver una fórmula que es que a la mujer se nos retrata desde el punto de vista masculino y cuando te llega un proyecto en el que la mujer es la protagonista y cuenta nuestras inquietudes, nuestros problemas, miedos, alegrías, es inevitable implicarte de una manera diferente. Yo me implico al cien por cien en cada proyecto, pero en este, ya no solo por la amistad, me tiro de manera diferente a la piscina porque toca temas que me interpelan y me parece importante que se hagan visibles, ya no solo desde el punto de vista femenino, sino también temas como la discapacidad y la salud mental.