Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: La coleta estaba fuera de la cabeza, no dentro

El pelo de Iglesias, en ‘TEM’ (Cuatro). 

El pelo de Iglesias, en ‘TEM’ (Cuatro). 

Se lee en minutos

Si los pelos fueran importantes. estarían dentro de la cabeza, no fuera. Esta frase, de mi querido y recordado Eduardo Galeano, hoy es oportuna. El ardor que les ha sobrevenido a las cadenas de televisión porque Pablo Iglesias se ha cortado la coleta ha sido significativo. Donde más excitación he visto ha sido en el 'Todo es mentira' ('TEM', Cuatro) de Risto Mejide. Llegaron a la conclusión de que la extirpación de su moño capilar no lo ha hecho un vulgar aficionado, sino que ha sido realizado por un profesional fino. Especulaban si podría ser obra de aquel peluquero tan patafísico y entretenido, asiduo concursante en las 'ratomaquias' de Tele 5, el valenciano Juan Miguel, ex marido de Karina. ¡Ah! Todo es posible, sí. Y llamaron entonces a un acreditado estilista para que analizase a fondo el asunto. Dijo: «Pablo está mucho más rejuvenecido. Más actual. Ahora debería cambiar también su modo de vestir. ¡Fuera esa camisa de cuadros! Una camiseta blanca, unos tejanos de marca, unas zapatillas Converse, y punto».

O sea que los expertos aplauden el corte de pelo, pero esperan que Pablo acometa una transformación más profunda. El interés televisivo ante la transformación capilar de Pablo Iglesias no es patrimonio exclusivo del periodismo de gaseosa que tanto se practica en España hoy en día. En Inglaterra, el pelo y el porte indumentario de Boris Johnson ha sido constantemente elevado a categoría de noticia. Recuerdo que cuando Johnson era alcalde de Londres, periódicos y cadenas de televisión mandaban redactores y cámaras a seguir la evolución de sus 'looks'. Así Johnson se aseguraba atención mediática y su popularidad crecía.

Noticias relacionadas

En cierta ocasión, ya siendo primer ministro, el rotativo 'The Guardian' descubrió que llevaba tres días sin cambiarse de calcetines. Acreditados articulistas le reprendieron mucho, advirtiéndole de que el primer ministro no puede ser un sucio. Lo tremendo es que se horrorizaron porque no se cambiaba de calcetines y, en cambio, no dijeron ni pío de que los calcetines llevaban estampada la cara de Asurbanipal, aquel cruel rey Asirio que se entretenía asesinando a los miembros de su familia que no le aplaudían.

No sabemos si la transformación de los pelos de Iglesias conllevarán también algún cambio en sus ideas. Eso es lo que Galeano advertía: de la cabeza lo importante es lo de dentro, no lo de fuera. A ver si la tele es capaz de cambiar la peluquería por la radografía.