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TÚ Y YO SOMOS TRES

Debates auténticamente falsos

Ferran Monegal

Errejón e Iglesias, en ’El intermedio’.

Como que en El intermedio (La Sexta) no pueden organizar debates electorales se han comprado la aplicación Deep Face Fake y así pueden meter en el programa a cualquier candidato. Es divertidísimo. Pero también acollonante. Esta aplicación suplanta la identidad de cualquier persona. En realidad no la suplanta; es la persona misma, la cara real de la persona, pero diciendo cosas que no ha dicho nunca. Cualquier barbaridad, pongamos por caso. Ayer montaron un debate entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, moderado por Andrea Ropero. Los rostros de Íñigo y de Pablo eran reales. Lo que decían era fruto del ingenio de los guionistas del programa. Preguntados acerca de cuál es la diferencia entre sus programas políticos, Errejón, mostrando las fotos de los hermanastros Kiko Rivera y Cayetano Rivera, contestó: «El partido de Pablo es Kiko, y el mío es Cayetano. Mismo ADN, pero con diferentes resultados».

¡Ahh! Cómo se puso Pablo. Le decía a Íñigo, con mirada asesina: «Eres como el enano de 'Juego de Tronos', que traicionó a toda su familia y se vendió al mejor postor. Me has apuñalado por la espalda. ¡Quémalo Dracarys!» y le lanzaba empanadillas congeladas. Hombre, ha sido muy cómico. Pero al mismo tiempo nos hemos asustado. Espanta lo que se puede llegar a hacer con esta aplicación Deep Face Fake. Si le añades una simple imitación del tono y el acento de la  voz, no hay manera de distinguir lo auténtico de lo falso. Decía Santo Tomás que hay que ver para creer. Pues ni así, admirado apóstol. Te sacan en la tele, te ve todo el mundo diciendo cualquier barbaridad, y a ver cómo demuestras que ese que sale, que eres tú, en realidad no eres tú porque lo que estás diciendo no lo has dicho jamás. ¡Ahh! Si esta aplicación cae en manos de la seva un día veremos a Cayetana Álvarez de Toledo piropeando a Puigdemont en el Palmar de Troya FAQS. Va a ser de traca.

BARAJA FRANCESA .– En Els matins (TV-3) han conectado con los estudiantes acampados cortando la Gran Via y la plaza Universitat. «¡Mira, juegan a las cartas!», decía la reportera con alegre curiosidad. «¿Baraja francesa o española?», preguntó. «¡Francesa!» respondió un muchacho. Y la reportera, henchida de satisfacción, contestó: «¡Gracias!». ¡Ah! Si llegan a jugar con baraja española, el disgusto habría sido grande.