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TÚ Y YO SOMOS TRES

Buscando las nueces de la ratafía

Ferran Monegal

Torra, Sánchez, y la ratafía (TN, TV-3).

Poca diferencia esta vez en el enfoque informativo de los Telediarios (TVE-1) y los Telenotícies (TV-3). El encuentro de Sánchez con Torra en La Moncloa ha sido considerado por ambas cadenas públicas como una brizna de esperanza. Un comenzar un camino. Aunque han habido matices, eso sí. Mientras en TV-3 señalaban con un punto de dolor contenido: «Del dret d’autodeterminació, ¡res de res!», en TVE-1 decían lo mismo, pero en un tono distinto; en lugar de aflicción habia alivio.

Ambas cadenas, ambos informativos, han coincidido en señalar el hermoso paseo de Sánchez Torra por los jardines. En particular ha habido tierna vibración informativa cuando se han detenido junto a la  fuente en la que Antonio Machado flirteaba con Pilar de Valderrama Alday, en aquellos días en que la República española abrió los jardines a la ciudadanía. Se han detenido poco, en cambio, en glosar la importancia del regalo de Torra a Sánchezla botella de medio litro de ratafía. Lo han citado, pero no han indagado sobre la metafísica de este detalle licorista.

La fuente del amor junto a la que ardía Machado –y no tanto Pilar– les ha parecido más sugestivo. Se equivocan. La señora Valderrama, casada con el ingeniero Rafael Martínez Romarate, y madre de tres hijos, no renegó de su matrimonio nunca. Mantenía con Machado una relación extraña. Creo que fue Concha Espina quien sugirió que lo de Pilar era una especie de posturismo. Quien se enamoró de verdad fue el poeta. Por eso la llamaba Guiomar, para no incomodarla con su marido. La muerte de Machado, en Colliure, le evitó un trance que le habría sumido en mayor amargura: ver a su amada regresar a Madrid para abrazar el triunfo del franquismo.

De modo que vayamos a la ratafía, que es la clave de este encuentro monclovita. Es un licor que conozco. En mi primera adolescencia tomábamos en casa, con mesura, la excelente Ratafia dels raiers, que elabora la familia Portet de La Pobla de Segur. Ahora, en la tele, se ha señalado con énfasis que este licor lleva 50 hierbas. Pero poco se ha dicho de que la base, lo fundamental, son las nueces.

¡Ahh! Las nueces. Yo creo que la intención de Torra, dándole a Sánchez ratafía, era sugerirle que leyese a Shakespeare cuando dice: «No me des palabras de consuelo por un dolor que no sientes». O sea, Mucho ruido y pocas nueces (acto I, escena V).

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