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ENTREVISTA EN 'TELETODO'

Mago Pop: "Sería fantástico hacer desaparecer a Trump; lo teletransportaría al otro lado del muro"

Antonio Díaz vuelve a seducir a famosos en DMax con las nuevas entregas de 'El Mago Pop: 48 horas con...'

David Bustamante, Mireia Belmonte, Jordi Cruz y Alaska y Mario han sido sus anfitriones en los cuatro episodios

Olga Lerín

Antonio Díaz, el Mago Pop, en el estudio de EL PERIÓDICO.  

Antonio Díaz, el Mago Pop, en el estudio de EL PERIÓDICO.   / JOSEP GARCIA

Antonio Díaz, el Mago Pop (Badia del Vallès, 1986), concibe la magia como un espectáculo total. Y así lo demuestra en el montaje 'La gran ilusión', de gira por España (a partir de la próxima primavera regresará a Catalunya para despedir definitivamente el 'show'). Entre número y número, a este ilusionista sin chistera le ha quedado tiempo para volver a pasar '48 horas con...' famosos en DMax la noche del sábado. David Bustamante, Mireia Belmonte, Jordi Cruz y Alaska y Mario han sido sus anfitriones. El mago, capaz de teletransportarse a Nueva York en un pispás y de descolocar al mismísimo Stephen Hawking, se siente todavía un aprendiz en la tele. La modestia le honra.

En los nuevos episodios de 'El Mago Pop: 48 horas con...' vuelve a apostar por personajes vinculados a la música, el deporte y la cocina. ¿Es una casualidad? Es una coincidencia, porque muchas de las personas que admiro pertenecen a estos campos. El deporte y la música me gustan mucho. Y la cocina es casual, pero la estoy descubriendo y también me gusta. Estoy aprendiendo cosas.

Esta vez ha añadido un ámbito más frívolo con Alaska y Mario. Ha sido una experiencia inolvidable, porque son dos personas increíbles y muy interesantes. Es imposible aburrirse con ellos.

¿Quién ha salido más sorprendido de este encuentro: usted o la pareja? Ellos han flipado mucho, pero yo también, porque son tal cual te los imaginas. Hemos hecho de todo: hay unos juegos sorprendentes que participan de su vida cotidiana, en sus espacios de trabajo y en la convivencia diaria.

Empezó con Bustamante. La experiencia también fue formidable, porque es un tipo con una energía increíble. Le gusta mucho la magia y se lo pasó pipa. Hicimos magia en la obra y tuvimos momentos musicales increíbles.

No se le habrá ocurrido dejar a Mireia Belmonte sin medallas olímpicas... No, pero hemos hecho un juego con ellas que vale la pena ver. Eso sí, no ha perdido ninguna, ja, ja, ja...  La natación me fascina y Belmonte es un mito viviente. También hemos vivido la magia del agua.

¿En las nuevas entregas hay muchas novedades? Sí, porque intento que toda la magia que hacemos en el programa no se haya visto nunca. Y eso es un gran reto: crear 12 o 13 juegos de magia nuevos para cada espacio es mucho trabajo. Además, intentamos que tengan que ver con el personaje y su día a día. Eso me ha permitido crear ilusiones que tal vez nunca hubiera realizado. Nunca hubiera pensado en qué hacer debajo del agua, por ejemplo.

Es magia a la carta. Totalmente.

Al menos, tendrá un buen cajón de trucos para sus 'shows'... No. La magia que hago en la tele solo la realizo una vez, a no ser que algún día en algún espectáculo pueda aprovechar alguna técnica. No me gusta repetir para no interferir con el teatro.

"La magia que hago en la tele solo la realizo una vez. No me gusta interferir con el teatro"

Después de todos estos programas debe de ser ya casi un experto en el medio televisivo. No, porque es un formato muy difícil. Con la productora El Terrat le dedicamos muchas horas y esfuerzo. Y podemos garantizar que todos los juegos los hacemos a la primera. Soy fan de las primeras tomas, porque uno de los reclamos fundamentales del programa son las reacciones de las personas. Y la primera no es comparable a ninguna otra. No podemos hacer que la misma persona vea dos veces el mismo juego, salga como salga..., bien, por ahora... Son ilusiones que ni siquiera yo sé cómo van a resultar.

Eso demuestra que usted es muy bueno…No, que hay un gran equipo detrás. Yo al final ensayo y hago el juego, pero lo que me fascina es la capacidad de todas esas personas. Trabajamos con tres y cuatro cámaras. Es como una coreografía: ellos tienen que transmitir muy bien la ilusión y percibir la reacción del invitado. Si yo hago bien el juego, el invitado alucina, pero si no se ha grabado bien, nos lo perdemos.

O sea, el Mago Pop no sería nadie sin todo lo que tiene detrás… Seguro que no. El programa es mérito de todo el equipo.

¿A qué figura relevante le gustaría tener en el programa? A Donald Trump, porque sería un juego fantástico hacerlo desaparecer [suelta una carcajada]. Ahora todavía más, pero esperaría a que acabase el muro para teletransportarlo al otro lado. También me gustaría invitar a Michael Phelps, al que admiro desde la infancia, Usain Bolt y Coldplay.

Por todo lo que me está explicando, es muy diferente hacer magia en la tele que ante una platea. Sí. Mi pecera natural es el directo. La magia ahí tiene una fuerza arrolladora: lo que estás viendo lo haces a un palmo de tus narices y en televisión siempre hay esa sensación de que puede ser un truco de cámara o un efecto de vídeo. Y yo creo que precisamente por eso puede funcionar tan bien la magia con 'celebrities'. Es una manera de desactivar la desconfianza.

¿Cree que usted ha logrado salvar esa desconfianza? Sí, muchas veces de manera casi casual. Es fascinante cuando te llegan sus reacciones de asombro.

¿Se siente más cómodo en el teatro? Creo que sí. La verdad es que tengo muchas ganas e ilusión por seguir aprendiendo. Me fascina la tele, es un medio fantástico y para la magia tiene un futuro increíble. Sí que es cierto que, así como en el teatro tengo la confianza y la seguridad que te dan años de experiencia y miles de actuaciones en vivo, en la tele todavía estoy en proceso de aprendizaje y veo todavía muy lejos el poder sentirme cómodo. En la tele, la magia tiene que encontrar nuevas fórmulas para que pueda traspasar la pantalla y quien lo esté viendo en casa sienta el mismo asombro que una persona que viene al teatro.

¿Qué les diría a esos espectadores que van a verle para pillarle el truco? A mí me encantan. Si se toman la magia como un reto intelectual, me parece muy divertido. El que se deja llevar disfruta más, pero me gustan todo tipo de espectadores. La cuestión es que vengan.

¿A qué piensa usted que se debe el 'boom' de la magia? A muchos factores. Primero a la literatura y al cine, con el Señor de los Anillos y Harry Potter, y a la figura de los magos clásicos. Por otro lado, la televisión tiene mucha parte de la culpa de que, de repente, haya algunos magos jóvenes a nivel internacional que están liderando proyectos de tele en cadenas generalistas, algo que nunca se había visto. Y, además, la magia tiene un potencial alucinante y la capacidad de gustar a todas las edades.

¿Es consciente de que usted tiene parte de esa responsabilidad? Yo estoy entusiasmado de participar en este proceso, desde luego.

¿No se siente muy presionado? No, para mí era mucha más presión cuando costaba que viniese la gente al teatro. Llevo toda la vida haciendo espectáculos en directo y cuando no hacía tele dependía mucho del boca oreja. Por suerte, los espectáculos tenían un boca oreja potente, pero las primeras semanas sufríamos mucho, porque nadie me conocía. Ahora tenemos la suerte, no solamente de llenar, sino de ir a los teatros más grandes del país y estar muchísimos meses, algo que es muy complicado. ¡Ojalá fuera así toda la vida!

¿Qué cualidades ha de tener un buen mago? Ser un apasionado de la magia y estar dispuesto a dedicarle todas las horas, mucho esfuerzo y calma; y manejar bien los tempos y la probalidad del error, porque el ilusionista no puede fallar: si tenemos poderes especiales, no nos podemos permitir que se nos vea algo.

"Me flipa la música: soy 'beatlero' desde niño: en mi casa se escuchaban mucho los Beatles"

Aparte de a David Copperfield, ¿a quién más admira usted? Me flipa la música: soy 'beatlero' desde niño, porque en mi casa se escuchaban mucho los Beatles. He sido un adolescente loco por ellos. Y todavía lo soy. Me hubiera encantado conocer a Lennon. Y en cuanto a los magos, Juan Tamariz es el mago nacional por excelencia de nuestra historia. Además, es un 'showman' espectacular y ha hecho que muchos nos enamoremos de este arte. Y en Catalunya, el Mag Lari ha realizado un trabajo fascinante: ha acercado la magia al teatro y la ha transformado en un arte escénico.

A usted le han llamado el Dynamo español. ¿Cómo lleva esos elogios? Creo que cada uno tiene su estilo, sus sueños y sus desafíos. Admiro mucho lo que ha conseguido en la tele Dynamo, aunque no al nivel de Copperfield: hacer un programa de tele que haya funcionado en todos los países es muy destacable. Es un tipo joven con mucho futuro. Le deseo que le vaya fenomenal.

Tampoco a usted le ha ido nada mal... En el teatro Calderón de Madrid tienen hasta un palco con su nombre. ¡Es increíble! Es el primero de ese teatro que tiene nombre. Lo es por el récord que conseguimos de espectadores en una temporada con 'La gran ilusión'. Nunca había sucedido. Ya ve, si un día quiere venir a mi palco, le invito… [ríe]. Yo todavía no he ido, pero tengo muchas ganas de hacerlo con mi familia, porque en la puerta pone mi nombre. Me hizo mucha ilusión.

Ya le queda menos para conseguir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood... Queda un poquito, pero vamos a por ello [más risas].

Como buen mago, se debe de guardar muy bien los secretos. Totalmente, al 100%.

¿No es partidario de explicar ni siquiera algún truco? No, ni uno, no lo hago ni con la gente de mi equipo. La gente que trabaja conmigo solo sabe lo indispensable para hacer el espectáculo, porque yo trabajo con el secreto. Las técnicas que yo utilizo en 'La gran ilusión' las cambiamos continuamente. Si usted tiene una teoría, se le desmonta al otro día… Incluso para mi equipo es sano que  participe en un espectáculo del que ignoran la mayoría de las cosas.

"Stephen Hawking me envía de vez en cuando un enlace de vídeos para que le explique el truco"

Y si yo le explicase un secreto... Sería su mejor guardador de secretos… ¡Llevo toda la vida haciéndolo!

Con Stephen Hawking le vimos muy emocionado. Totalmente. Conocerle ha sido una de las experiencias vitales más increíbles de toda mi vida, un sueño. Es un tipo al que admiro profundamente, no solo por su historia de superación y su relación con el mundo, que me parecen alucinantes, sino también por su increíble talento.

¿Cómo le convenció? Tuvimos la suerte de que una persona muy allegada a él seguía mis programas y le habló mucho de mí. A Hawking le gusta mucho la magia. Nos dieron media hora y al final fueron seis, porque él estaba entusiasmado. Se dejó llevar.

¿Mantienen el contacto? Sí, hay una relación muy graciosa. De vez en cuando me envía un enlace de algún vídeo de magia para ver si le explico el truco.

¿Y lo ha hecho? Nada de nada.

Antonio Díaz no sale de casa sin... Antes le hubiera dicho que una baraja, pero ahora le diré que sin el móvil, porque es el artilugio donde tomo notas de cualquier idea. Estoy 24 horas al día pensando. 

Recientemente descubrimos su faceta más solidaria: colaboró en la campaña del Gran recapte d’Aliments. ¿Intentó multiplicar los panes y los peces? ¡Imagíneselo! Estoy encantado de haber puesto un grano de arena en algo tan importante.