24 feb 2020

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PUNTO FINAL A UNA SERIE CONTROVERTIDA

'Aquí Paz y después Gloria' se despide hoy de Tele 5 sin paz y sin gloria

Antonio Resines y Mónica Estarreado explican los problemas que tuvo la polémica telecomedia desde el principio

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

Antonio Resines y Mónica Estarreado, protagonistas de ’Aquí Paz y después Gloria’.

Antonio Resines y Mónica Estarreado, protagonistas de ’Aquí Paz y después Gloria’. / MEDIASET

Antonio Resines Mónica Estarreado han formado un divertido tándem durante las pocas semanas de emisión de 'Aquí Paz y después Gloria', la serie de Tele 5 que se despide esta noche (22.30) sin haber conseguido la paz y con bastante poca gloria. Él es el protagonista principal de la historia en su doble papel del padre Angel y su hermano gemelo Paco, mientras que ella interpreta a su exnovia Paz. Ambos explican en EL PERIÓDICO las sensaciones que han vivido al grabar una telecomedia que comenzó a gestarse hace dos años ya con problemas.

ANTONIO RESINES:

–Esta serie se iba a llamar 'He visto un Ángel' y tuvo que ser completamente remozada porque no les gustaba a los directivos de Tele 5. ¿Qué sintió al ser uno de los tres únicos actores que quedaron de aquel equipo inicial?
–La historia es la misma. Se han introducido elementos y personajes nuevos, pero la historia básica es la suplantación. Ese es el truco: un tío que se hace pasar por otro siempre tiene buena pinta y apetece siempre hacerlo. Además se dan las circunstancias de que son hermanos gemelos: uno cura y otro que simula serlo. El guion sí es distinto. El arranque es muy parecido, pero el desarrollo es distinto. No quiero decir que sea mejor ni peor, solo que gustó más que la primera.

–¿Llegó a temer que este proyecto no saliera adelante?
–Sí, claro. Esto se decide hacer en febrero del 2012. El primer año no hicimos más que los 'castings'. En el 2013 Fernando Colomo dirigió el primer capítulo. Hubo que reestructurarlo todo porque no gustaba. Vuelta a empezar con nuevos guiones y personajes y empezamos a preparar en febrero del 2014. Hasta el 2015, que es cuando hemos estrenado.

–¿Por qué no les gustó a los responsables de Tele 5?
–No funcionaba. No había ninguna razón concreta. A mí me sorprendió porque la había hecho y la había visto y no me parecía mal. Esto es muy sencillo porque se testa a través de una encuesta. Es un test cualitativo: lo ve la gente y arroja unos resultados. Y no es que no le gustase a nadie, sino que no había ni entusiasmo ni unanimidad. Y eso para una serie es complicado porque si coges un público variado tienes que tener un mínimo. Si no, te la juegas. Se prefirió parar. Nos podían haber echado a todos, pero se decidió arriesgar porque el arranque de la historia es muy bueno: la suplantación siempre ha funcionado.

–¿Cómo ha sido trabajar de nuevo con Antonio Molero (Julián)?
–Estupendo. Lo habíamos intentado varias veces porque nos habían propuesto algunas cosas juntos, pero al final no salieron adelante por unas cosas o por otras. Él hizo la serie 'Buenagente', yo hice otra, la de 'Cheers', que fue impresionante. Estuvimos esperando a Jesús Bonilla para esta serie, pero se adelantó e hizo 'Chiringuito de Pepe'. Yo hubiese repetido tranquilamente con todos ellos la experiencia de 'Los Serrano'. El trabajo es mucho más llevadero si trabajas con compañeros que son buenos actores, buena gente y te ríes con ellos.

–¿Hay algún parecido entre los personajes que hacían Molero y usted en 'Los Serrano' y estos de 'Aquí Paz y después Gloria'?
–No. Cambiamos los papeles: él es mucho más buena persona, más tipo Diego Serrano, aunque está un poco tarado porque le han dado unos golpes en la cabeza y se le nota. Yo soy más como Fiti en 'Los Serrano', más liante, canalla y jeta. Son distintos.

–¿Qué pasó con 'Cheers' para que diga de forma irónica lo de que fue «impresionante»?
–Yo pensé que iba a funcionar y no funcionó. ¿Que por qué? Puede ser por cuándo salimos. No lo sé. A mucha gente no le gusta eso de que se adapte aquí una serie mítica de éxito norteamericana. No les hace mucha gracia. Lo mismo pasó con 'Las chicas de oro' y alguna que otra adaptación, que no funcionaron. Mucha gente nos dijo que no nos metiéramos ahí porque no iba a funcionar. Pero los guiones eran buenos y el reparto y la dirección eran competentes. Ves un capítulo ahora y no te parece un horror como para que lo viese tan poca gente. Pero bueno, cayó la audiencia y nosotros dependemos de eso.

–¿Cómo le va de presidente de la Academia de Cine?
–Me tocó en principio serlo porque era vicepresidente. Y aunque no quería seguir por ser difícil de compaginar con mi trabajo, al final no me importó continuar porque es una labor estupenda y se pueden hacer muchas cosas.

–¿No se ve como el Pablo Iglesias del mundo del cine?
–Sí, yo me levanto todas las mañanas pensándolo. ¿Lo dice por el pelo? Podía poner de titular: «Resines se considera el Pablo Iglesias de los actores por el pelo» (ríe).

–¿Qué haría para que no existiera tantísimo paro en la profesión?
–Una de las cosas que se podría hacer es bajar el IVA. Han dicho que lo van a bajar, pero no lo han bajado. Si lo reducen ahora es para preguntarles por qué no lo han bajado antes. Ya lo hemos demostrado por activa o por pasiva: se recauda menos porque va menos gente. Si se bajan las entradas se supone que irá más gente. Pero no solo en el cine, sino en el teatro, la danza, la música… todos los espectáculos. El futbol no tiene ese IVA, y el porno tampoco. No se entiende.

–Habrá que ponerse a hacer porno entonces...
–Sí, yo me estoy preparando. Puede poner de subtítulo de la entrevista «Resines se va a dedicar a hacer porno después de ser presidente de la Academia». Se ha quedado tan traumatizado el pobre...

MÓNICA ESTARREADO:

–¿Su personaje estaba en la versión inicial, que tuvo que ser remozada porque no les gustaba a los mandamases de la cadena?
–No lo sé. No he tenido curiosidad por saberlo, porque la verdad es que me da igual. Yo solo sé desde que empezamos nuestro capítulo uno. Pero creo que esto es otra cosa y que no tiene nada que ver con aquello: se ha cambiado todo.

–¿Cómo ve eso de que se suspenda una serie y echen a casi todo el mundo para volver a empezar? ¿Le ha pasado alguna vez?
–No. Pero sí que pasa porque la ficción es así. Hay películas que empiezan con un protagonista y terminan con otro. Sucedió también algo parecido con Sin tetas no hay paraíso. Lo sé porque era de la misma productora que Yo soy Bea. Siempre ha ocurrido, pero lo que sucede es que no transciende por no hacer daño. Y es lógico que se guarde discreción, porque nadie tiene por qué saberlo . Puedes ser un actor maravilloso y no encajar en un personaje determinado. Le pasa también a la prensa cuando abre un periódico nuevo, que hay muchas pruebas y cambios con respecto a la idea inicial. Esto es lo mismo, pero con el condicionante de que tiene que llegar a una audiencia y hay mucha publicidad detrás y muchas consecuencias económicas.

–¿No cree que su personaje es el menos disparatado de todos los de la serie?
–Sí, es el más realista. Paz es una chica con un pasado desastroso. Cuando me llamaron para este personaje me dijeron que yo tenía que ser el ojo del espectador, el personaje con el que se sienta identificado el público. Me dijeron que si esto fuera una comedia loca todos estarían locos, pero que querían que el espectador sintiera empatía conmigo y que yo fuera el contrapunto dentro de la locura. Si no, sería todo un caos.

–O sea, que es usted como un espectador infiltrado en esa vorágine de excentridad...
–Exacto. Cuando hay una escena que es muy loca y hay un personaje que pone cordura, el público se da cuenta de lo locos que están todos por contraste con esa persona. Es una táctica o recurso que utilizan mucho en las comedias. Pero eso no quiere decir que más adelante Paz no se vuelva loca. En el penúltimo capítulo, en el séptimo, se le ha ido la bola completamente, porque ya no aguanta mas la tensión, pero es puntual. Ella está siempre con los pies en la tierra, dentro de que las cosas que le ocurren no son muy normales. Ahí está la clave de este tipo de comedias, en ver a un personaje normal que esta rodeado de locos.

–¿Qué tal con sus ilustres compañeros de reparto? 
–Maravilloso, pese a que no había coincidido con ninguno. Por Antonio Resines tengo debilidad. Le admiraba hace tiempo, porque me gustaba mucho como actor. Creo que es uno de los mejores intérpretes de este país, tanto en comedia como en drama. En drama me gusta incluso más. Pero al trabajar con él, te das cuenta de que pasa del drama a la comedia con una versatilidad increíble. Le conozco tanto y tenemos tanta conexión y tanta química que me muero de risa.

–¿Qué series le gustan más como espectadora a Mónica Estarreado cuando se relaja?
–Soy muy consumidora de series de ficción. Me gustan mucho. Pero últimamente me apetece ver cosas que no me hagan pensar mucho y me diviertan. No me gustan los dramas. Es verdad que vi Los nuestros (emitida hace unos meses por Tele 5 y protagonizada por Hugo Silva y Blanca Suárez) y me pareció un pedazo de serie, a pesar de su dureza. Pero sigo prefiriendo los productos ligeros y sin mayores pretensiones que entretenerte.

–¿Le hubiera gustado hacer el personaje de Blanca Suárez?
–A todas las actrices nos hubiera gustado hacer todos los personajes. Es una regla común para todos los que nos movemos en esta profesión. Pero creo que Los nuestros es una serie maravillosa y que nadie lo hubiera hecho mejor que ella.