Un problema social

Más denuncias de violencia sexual en Catalunya durante el cierre de las discotecas

  • Fecasarm cree que estos datos de 2021 muestran que un ocio nocturno "descontrolado" facilita los ataques a las mujeres

  • En sentido contrario, la Conselleria d'Igualtat i Feminismes no cree que deba concluirse que bajar la persiana de las discotecas aumente el riesgo de violencia sexual

Jóvenes de botellón en la playa de la Barceloneta.

Jóvenes de botellón en la playa de la Barceloneta. / JORDI OTIX

4
Se lee en minutos
Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

ver +

Las discotecas y bares musicales estuvieron cerrados –o sometidos a fuertes restricciones– durante casi todo el 2021, una medida que el Govern de la Generalitat decretó para contener las sucesivas olas de contagios de la pandemia. En 2019, un año anterior a la pandemia, discotecas y bares musicales pudieron abrir con normalidad. Los datos de los Mossos d'Esquadra muestran que, si se comparan las denuncias por delitos contra las libertades sexuales presentadas en 2021 con las de 2019, se obtiene el siguiente dato: en 2021 los abusos sexuales aumentaron en un 18% y las agresiones sexuales, en un 6,5%.

Otro indicador de la violencia sexual, este limitado a Barcelona y alrededores, es el que presenta anualmente el Hospital Clínic y que se elabora a partir de los casos de víctimas atendidas en el Área de Urgencias del centro, lugar de referencia al que se envía a las personas –mujeres en el 90% de los casos– que han sido agredidas sexualmente. En 2019, el hospital atendió a 503 mujeres. En 2021, a 468 mujeres. El informe presentado hace pocos meses destacaba que en 2021 –sin discotecas abiertas–, a pesar de haber tratado a 45 mujeres menos, habían vuelto "los niveles de prepandemia".  

La Conselleria d'Interior, la Conselleria d'Igualtat i Feminismes y los Mossos d'Esquadra, ante un verano que se prevé de plena normalidad en bares y discotecas como el 2019, presentaron el lunes de la semana pasada un plan para combatir la violencia sexual vinculada al ocio nocturno. Aunque en el último año, hablar de ocio nocturno es más bien hacerlo de botellones o de fiestas particulares –'ilegales', si se hacían sin respetar las limitaciones anticovid–.

Para Joaquim Boadas, secretario general de Fecasarm (Federació Catalana d’Associacions d’Activitats de Restauració i Musicals), estos datos demuestran que cerrar discotecas y bares musicales comportó un "descontrol del ocio nocturno" en el que resultaba mucho más fácil que se produjeran casos de "sumisión química" porque las personas en muchos casos no sabían qué estaban bebiendo. "Por eso nos pidieron, tras los macrobotellones de la Mercè, que reabriéramos las discotecas con el certificado covid, porque hacemos un trabajo de control que nadie valora", asegura.

En sentido contrario, la secretaria general de Feminismes, Montse Pineda, defiende que es llegar a una conclusión "sesgada" mantener que con el cierre de discotecas y bares musicales creció la violencia sexual. Para Pineda, el aumento se debe a una tendencia general al alza de este problema, que debe abordarse como una lucha contra "la cultura de la violación".

Fecasarm y la Conselleria d'Igualtat i Feminismes se reunieron recientemente para "alinearse" en las medidas que deben adoptarse para prevenir el problema.

Los casos de sumisión química

Los Mossos dieron a conocer la semana pasada un dato desconocido hasta la fecha: entre enero de 2021 y junio de 2022 un total de 288 mujeres denunciaron haber sido atacadas sexualmente cuando se encontraban bajo el efecto de alguna droga. De nuevo, la mayoría de esos casos, se produjeron cuando discotecas y bares estaban cerrados.

De las 486 mujeres atendidas en 2021 por el Clínic, una de cada tres (unas 160), explicaron también que se encontraban bajo los efectos de alguna droga, un estado que el agresor había aprovechado para abusar de ellas. No resulta posible comparar ese dato con el de 2019 porque entonces el Clínic no lo detalló.

Según recuerda Fecasarm, el cierre de las discotecas fue total durante la primera mitad de año: abrieron durante algunos días de julio y durante los meses de finales de octubre, noviembre y hasta el 21 de diciembre. Los bares musicales, por su parte, a partir del mes de julio, comenzaron a abrir en espacios exteriores y con limitaciones horarias que fueron ampliándose hasta octubre. Fue un año en el que solo hubo dos meses en el que las discotecas y bares musicales se acercaron tímidamente a su actividad normal. 

El Plan de los Mossos

Noticias relacionadas

Para combatir el repunte de violencia sexual vinculada a discotecas o bares de noche, el plan de actuación de los Mossos equipara la lucha contra la violencia sexual a la lucha contra la amenaza terrorista. Un gabinete se reúne periódicamente para seguir de cerca la evolución de la comisión de los delitos sexuales. Y de la misma manera que se hizo con colegios, trabajadores sociales o policías locales a quienes se formó para que actuaran de antenas capaces de detectar conductas de radicalización yihadista en su entorno, con el plan contra la violencia sexual se busca la implicación de gremios como los de los hoteleros, restauradores o taxistas para que se conviertan en cómplices de la policía cada vez que detecten que una mujer que ha salido de fiesta se encuentra en una situación de riesgo. Este plan, también como el antiterrorista, dispone de un patrullaje específico. Es decir, si se detectan zonas de riesgo, habrá policías que deberán desplazarse hasta estos lugares para dar protección a las mujeres. O para, en colaboración con ayuntamientos y policías locales, hacer más seguros itinerarios que muchas de las jóvenes recorren de madrugada al salir de la discoteca y hasta la estación de tren o autobús. Haciendo ese trayecto fue brutalmente atacada la noche del 1 de noviembre la víctima de Igualada, una joven de 16 años que golpeada y violada y herida de extrema gravedad por un joven que la atacó cuando pretendía coger sola el tren para volver a casa. 

Aquella violación, que conmocionó a la sociedad catalana y ha quedado resuelta después de la detención de su autor hace poco más de un mes, parece haber pesado notablemente en la definición del plan actual para contener la violencia sexual.