Desaparecida el 15 de marzo del 2015

Caroline del Valle, la niña de 14 años que desapareció entre mentiras en Sabadell

El informe policial arrojó pocas dudas: “no tiene recursos para sobrevivir sin ayuda. Consideramos que su ausencia no es voluntaria”

Caroline del Valle, en una imagen cedida por la familia.

Caroline del Valle, en una imagen cedida por la familia.

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Tamara Morillo

“Tu hija está bien. Ha dormido en casa y ha comido aquí, ya va para allá”. Fue la primera gran mentira que recibió Isabel. Una de muchas, incontables, desde la madrugada del 15 de marzo del 2015, noche en la que su hija desapareció. Se lo dijo Silvia, amiga de Caroline, pero no había dormido en su casa, no había comido allí y no regresó. Desde entonces, la vida es otra. La de Isabel se traduce en lágrimas y carteles de desaparecida con la foto de su niña.

Las diligencias policiales, cuestionadas desde el arranque, y las contradicciones de los amigos de Carol, complicaron la investigación. Una investigación que suma ya seis años. Caroline del Valle, la adolescente a la que se perdió el rastro en Sabadell, “una niña tímida, buena, aunque algo rebelde”, se confundió. Estaba en el lugar equivocado, con las personas equivocadas. "Te buscaré mientras viva" en una pancarta, con su foto, se ha convertido en escudo, emblema y motor. 

Sábado 14 de marzo: la mentira

Son las 21:30 horas. Carol graba un audio y le da enviar. Está contenta. El mensaje es para su madre. Le ha pedido permiso para dormir en casa de Silvia, otra vez. Isabel accede. Antes ha llamado al padre de la amiga de su hija para que le confirme que irán allí. "Me dijeron que iban a la Villa Olímpica, a la discoteca de menores, y luego irían a casa". Seis años después Isabel lee y relee el mismo dato en un diario que tiene Caroline. Lo había apuntado con letras grandes en su agenda: "VILLA OLÍMPICA, IN TIME".

"Ese día Carol vino por la mañana con Silvia", cuenta Isabel. "Se había quedado el viernes en su casa también. Iban a McDonald's y luego a la Villa Olímpica. Fuimos al cajero para darle dinero y de camino le dije que me había enterado que iban con gente que no me gustaba. Carol lo negó, pero Silvia me dijo que sí, que eran niños de su edad, que eran buenos. Les dije que tuvieran cuidado. Le di 20 euros, me dio un beso: 'luego nos vemos, te quiero'". No volvió a verla más.

Ya el domingo, a las 15:00 horas, la alarma saltó. "No vino a comer y su teléfono daba apagado. Llamé a su amiga y me dijo que estaría a punto de llegar". No lo hizo. "Bajé a ver si la veía y, sobre las 20:00 horas, volví a llamar a Silvia. Me dijo lo mismo, que estaba de camino, que se había quedado en su casa a dormir y comer", recuerda Isabel. Un poco más tarde, seguía sin llegar. "Nerviosa, subí a casa y fui su ordenador. Carol siempre dejaba su cuenta de Facebook abierta. Contacté con el resto de amigas. Todas me dijeron que habían ido a la Villa Olímpica. Todas menos una, que me dijo que era mentira. Que habían ido a Sabadell y que algo pasó, que mi hija no había vuelto. Recibí un mensaje que decía que Carol estaba en una casa abandonada, lejos y en malas condiciones. Salí corriendo a denunciar".


/ Agencias

Madrugada del 15 de marzo: la verdad

Caroline. 14 años. Acaba de empezar el instituto y con este llegaron algunos cambios. Empezó a salir e incluso a coquetear con los primeros tragos a ese vaso que pasaba de mano en mano en los alrededores de la Zona Hermética de Sabadell. En ese escenario y en esa escena estaban aquella noche. No fueron a casa de Silvia, tampoco a la Villa Olímpica. En total, cientos de jóvenes bailaban en el botellódromo a las puertas de la discoteca de Bora Bora. En el grupo de Carol se contaban 20, más o menos: las chicas formaban la hermandad de las ‘LN’ (Las Nalgonas) y algunos invitados, chicos, que se habían escapado de centros de menores.

En una vuelta de control, los Mossos d'Esquadra fueron a templar la situación y el grupo de menores, el de Carol, salió corriendo. Tras la carrera, habían quedado en que se encontrarían en un punto, la estación de Sants (Barcelona). Caroline nunca llegó.

Se dispersaron. Junto a Carol se quedó Yacine, apodado Jasthin. Es él quien testifica que, a escasos metros de comenzar la huida, Caroline no podía correr más. "Escóndete bajo ese coche y los atraigo hacia mí", le dijo, según declaró ante los Mossos. Eran casi las 5:45 horas. Él siguió su camino. Después, no hay más. Jasthin llegó a Sants más tarde que el resto, a las 08:30 horas, con la ropa manchada de barro y alguna prenda puesta del revés.

Homicidio con ocultación de cadáver

La investigación arranca en la Oficina de Atención al Menor (OAM) para, días más tarde, pasar a la Unidad Central de Personas Desaparecidas (UCPD). "Me dijeron que había un presunto sospechoso, que la asaltaría, tendría sexo consentido o no, le daría un golpe, la mataría, la tiraría al contenedor, llegaría el camión de la basura, la trituraría y que en el vertedero no se puede buscar, que es difícil", recuerda la madre de Carol. Aún no digiere el mensaje. "Tremendamente duro. Demoledor".

El informe policial enviado al juez instructor arrojó poca duda: “no existe detonante que pudiera sugerir que se quisiera escapar (…) su teléfono no ha vuelto a tener actividad ni tiene recursos para poder sobrevivir sin ayuda. Consideramos que su ausencia no es voluntaria, sino forzosa”.

Desde el arranque, los Mossos apuntaron estar ante un posible homicidio con ocultación de cadáver. Una teoría mantenida hasta la fecha. En el punto de mira estuvo Jasthin. Sus contradicciones no ayudaron. Que en la huida Caroline se agotara a escasos 50 metros de empezar a correr fue lo primero que chirrió a los investigadores. Demasiado pronto para una chica tan joven. Pese a todo, nunca se halló nada contundente para imputarle la autoría del homicidio que, según la policía catalana, podría haber acabado con el final trágico de Caroline. Le citaron como testigo, nunca como investigado.

6 años: mofas, poca ayuda y Jasthin

Han pasado seis años. Judicialmente cerrado, por falta de pruebas, el caso ha pasado a la Unidad de Homicidios. Los amigos de Carol en su mayoría se negaron a declarar. "Los pocos que lo hicieron mintieron", asegura su madre. “He pedido por activa y por pasiva que declaren todos y no lo admitieron a trámite”, lamenta Isabel.

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A día de hoy, la actitud de las ‘LN’ es la misma. “El único que se ha acercado ha sido, precisamente, Jasthin. Este 14 de marzo me escribió preguntando cómo estaba. Me dijo que estaba recordando cosas. Que cuando desapareció mi hija, allí había tres chicos y un coche rojo". No es la primera vez que dice algo así. "Solicité que se le interrogara de nuevo. La respuesta de la Audiencia Provincial de Barcelona fue no. Dicen que como lo hizo al inicio ‘resulta impertinente volverlo a hacer’. Él estaba dispuesto a ampliar su declaración”, asegura la madre de Caroline. Con una sensación de "abandono judicial", y la misma a nivel policial -“he escrito mil mensajes a los Mossos y no tengo contestación”- solo pide saber qué pasó esa noche. Encontrar a Carol. “Esto es una muerte lenta, egoísta, porque no te mata de golpe. Llevaba construyendo mi castillo mucho tiempo, pero era de Naipes. Alguien quitó la carta principal, la de mi hija, y se me calló todo".

La joven Caroline del Valle.

/ Agencias