Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cuidados a mayores

Catalunya lidera las listas de espera de la dependencia, con casi 40.000 personas que aguardan prestación

La Asociación Catalana de Recursos Asistenciales reclama duplicar la inversión en el sistema, para poder atender las necesidades actuales y futuras

El muro laboral de los séniors: las empresas valoran la experiencia, pero solo una de cada cuatro pymes ficha a mayores de 55

Imagen de archivo de una mujer adscrita al sistema de dependencia.

Imagen de archivo de una mujer adscrita al sistema de dependencia. / MÓNICA ROS. VALÈNCIA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El Periódico

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Catalunya necesita reforzar, de manera urgente, el sistema de atención a la dependencia para poder dar respuesta tanto a las necesidades actuales como futuras. Es una de las conclusiones del 'Estudio Socioeconómico de la Atención para Personas en Situación de Dependencia en España', elaborado por Unión de Entidades con el apoyo de ACRA (Asociación Catalana de Recursos Asistenciales), que ofrece una amplia radiografía de la situación, de los retos económicos y sociales y de las perspectivas de futuro.

El estudio destaca la situación de las listas de espera. Actualmente, 38.335 personas están pendientes de solicitar una prestación a pesar de tener reconocido un grado de dependencia, una cifra que sitúa a Catalunya como el territorio del Estado con un mayor número de personas en espera y que casi triplica las 13.300 de Andalucía. Al mismo tiempo, el plazo medio entre la solicitud de dependencia y la resolución se sitúa, además, en 276 días.

Las plazas disponibles

Los datos analizados por ACRA también ponen de manifiesto que una parte importante de la demanda podría encontrar respuesta aprovechando los recursos ya existentes. A partir de los porcentajes de demanda, se estima que 8.349 personas esperan un recurso residencial, mientras que Catalunya dispone de 17.065 plazas residenciales privadas libres. En el caso de los centros de día, unas 2.567 personas esperan este tipo de recurso, frente a 8.626 plazas privadas disponibles.

Para paliar esta situación, ACRA considera relevante potenciar las Prestaciones Económicas Vinculadas (PEV), incrementando sus importes, ya que permiten reducir las listas de espera, facilitan el acceso a una plaza una vez reconocido el grado de dependencia, la atención profesional en el domicilio y, sobre todo, aumentan la capacidad de elección. Tres de cada diez personas que acceden a una residencia asistida con financiación pública lo hacen mediante una PEV.

“Tenemos herramientas que pueden dar una respuesta más rápida a las personas y debemos utilizarlas. Las PEV permiten movilizar recursos que ya existen y, al mismo tiempo, respetar un principio fundamental: que cada persona pueda decidir cómo y dónde quiere ser atendida”, afirma Cinta Pascual, presidenta de ACRA.

Duplicar la inversión y alcanzar el 2% del PIB

El estudio vuelve a situar la financiación como uno de los grandes retos estructurales. El gasto en el sistema de dependencia en España representó el 0,83% del PIB en 2025, mientras que en Catalunya se situó en el 0,68%. Una cifra que parece todavía más baja cuando se compara con la media de la OCDE, que del 1,80% del PIB. ACRA y CEAPs, la patronal estatal, reclaman históricamente alcanzar el 2% del PIB.

Incluso incorporando el incremento de financiación estatal prometido, la proyección sitúa el gasto en el 1,26% del PIB en España y en el 0,88% en Catalunya, todavía lejos del nivel de referencia de la OCDE y de las demandas del sector. Por este motivo, ACRA defiende la necesidad de duplicar la financiación del sistema de dependencia.

Esta inversión no debe entenderse únicamente como un gasto social. Según los datos del estudio recogidos por ACRA, por cada euro invertido en dependencia se genera un retorno económico de 1,17 euros, lo que refuerza el papel del sector como generador de actividad económica y empleo.

“Invertir en dependencia es invertir en bienestar, pero también en empleo, actividad económica y cohesión social. No podemos afrontar el envejecimiento de la población con un sistema infrafinanciado. Necesitamos un acuerdo de país que sitúe los cuidados entre las grandes prioridades de los próximos años”, subraya la presidenta de ACRA.

El doble de mayores de 80 años

El reto es especialmente relevante ante la evolución demográfica. Las proyecciones indican que en el año 2050 Catalunya tendrá 988.435 personas mayores de 80 años, prácticamente el doble de las 495.211 actuales. Si se mantuvieran la tendencia y el modelo actuales, en 2035 Catalunya necesitaría 81.610 plazas y 25.421 profesionales más para dar respuesta a las necesidades de atención.

Ante este escenario, ACRA plantea tres grandes prioridades: más profesionales, más inversión y más y nuevos servicios. Entre las medidas necesarias destaca la equiparación salarial de los profesionales, una reivindicación histórica de la entidad que ya ha iniciado su camino y que permitirá mejorar las condiciones laborales para atraer y retener talento; la entidad también reclama el impulso de nuevas plazas y equipamientos y la evolución hacia plataformas de servicios capaces de adaptar los recursos a las necesidades de cada persona.

“El debate ya no es si necesitaremos más recursos, sino cómo seremos capaces de organizarlos. Debemos repensar el sistema antes de que la demografía nos obligue a hacerlo con urgencia. El futuro pasa por servicios flexibles, profesionales reconocidos y bien remunerados, y un modelo realmente centrado en las necesidades y las decisiones de cada persona”, concluye Cinta Pascual.

La iniciativa privada

Los datos muestran también el peso determinante de la iniciativa privada y social en el actual sistema de atención. Catalunya dispone de 64.872 plazas residenciales, de las cuales 47.807 cuentan con financiación pública y 17.065 son íntegramente privadas. Esto significa que casi tres de cada cuatro plazas residenciales disponen de financiación pública, aunque menos del 2% son gestionadas directamente por la Administración.

ACRA considera que esta realidad evidencia la necesidad de impulsar una colaboración público-privada estable, eficiente y orientada a resultados, capaz de aprovechar toda la capacidad disponible y de garantizar la sostenibilidad de la red de servicios.