Menores en internet

"Los hijos de la era Facebook": los psicólogos alertan del impacto de crecer sin intimidad en las redes paternas

Hasta el 81% de los niños tiene presencia 'on line' antes de cumplir los 6 meses, según un estudio

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Dejar de fumar es bueno para el bebé, para la madre y para toda la familia

Dejar de fumar es bueno para el bebé, para la madre y para toda la familia / Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Carles Planas Bou

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¿Cómo te sentirías si miles de personas tuvieran acceso a tus fotos de pequeño? ¿Y si tu vida fuese retransmitida por extraños sin tu consentimiento? Para cada vez más adolescentes, estas preguntas no responden a una situación hipotética, sino a una realidad. Los hijos de la era Facebook, que empezó en 2006, están a punto de cumplir la mayoría de edad. Su intimidad, sin embargo, lleva tiempo siendo exhibida en las redes sociales. Y quienes la han sobreexpuesto han sido, en muchos casos, sus propios padres.

El 56% de las familias comparte información potencialmente vergonzosa para sus hijos, según un estudio de las universidades de San Francisco y Michigan

La tendencia a compartirlo todo sobre tu hijo en internet -conocida como 'sharenting'- se ha consolidado durante la última década. Hasta un 81% de los niños tiene presencia en línea antes de cumplir los seis meses de edad, según una encuesta realizada por la firma de seguridad informática AVG en 10 países, España incluida. Un 23% está en la red incluso antes de haber nacido, pues sus progenitores optan por publicar imágenes de las ecografías o del proceso de embarazo.

Muchos padres que muestran a sus hijos en la red lo hacen con buena intención, pensando que sus actos no tendrán consecuencias. Sin embargo, con cada foto están construyendo sin consentimiento una identidad digital que escapa no solo al control de los menores sino también al suyo. Algunos adolescentes han normalizado de tal forma su sobreexposición en internet que ni percibirán el impacto de la huella digital dejada por sus padres, pero para otros la gestión de su imagen puede ser un problema. "¿Y si no le gusta la que le has montado? ¿Y si no quiere formar parte de esto?", se pregunta Irene Montiel, psicóloga experta en victimización infantojuvenil y profesora de la UOC.

Menores con derechos

En España, la ley establece que a partir de los 14 años el menor está facultado para decidir qué contenidos comparte. Es entonces cuando puede ejercer su derecho de supresión y solicitar a las plataformas que retiren el perfil en el que se ha expuesto su imagen sin consentimiento. Incluso podría denunciar a sus progenitores por faltar a su responsabilidad civil. "Los padres olvidan que sus hijos no son su propiedad, sino sujetos con pleno derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen", explica la psicóloga infantil Blanca Santos.

"Nuestros hijos no son nuestra propiedad, sino sujetos con pleno derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen"

Blanca Santos

— psicóloga infantil

Acoso e impacto emocional

Esa práctica también aumenta el riesgo de que esas imágenes sean usadas para burlarse de los pequeños, mermando su reputación y autoestima. Y es que un 56% de los progenitores comparte información potencialmente vergonzosa de sus hijos, según un estudio de las universidades de San Francisco y Michigan. "Un vídeo divertido puede ser vejatorio cuando te haces mayor, y eso puede ser objeto de 'bullying'", añade Santos. Cuando toda tu vida está al alcance de un clic, incluso los errores quedan grabados en un perfil sujeto al juicio de los otros.

Los expertos señalan que tanto los comentarios publicados en las redes sociales como la cantidad de 'me gusta' acumulados pueden afectar a los menores que aparecen en esas publicaciones, haciendo que se comparen con los demás de forma insana, lo que puede acentuar su inseguridad. Ese efecto es habitual entre los adolescentes que usan Instagram, según un estudio reciente de 'The Journal of Psychology'.

Otros apuntan a que, en situaciones más extremas, los padres terminen por mercantilizar la intimidad de sus hijos para su propio beneficio, algo habitual entre 'influencers' como Verdeliss o María Pombo. La lógica del 'like' puede llevarles a instrumentalizar a sus criaturas y a presionarlas más o menos en función de su viralidad. Si en un futuro estas consideran que se priorizó la autopromoción a su bienestar tendrán derecho a borrar su rastro de internet, visto por miles de personas. Pero incluso si lo logran, ya habrán crecido sin intimidad.