Educación y salud mental

Depresión y adolescencia: "Acabé en urgencias tras un intento de suicidio porque no supe pedir ayuda antes y llegué a mi límite"

Lauriane González, que con 14 años se aisló para ocultar sus problemas y evitar ser señalada, reclama más formación para estudiantes y profesores

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Lauriane González, activista de Obertament

Lauriane González, activista de Obertament / Ángel García Martos

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Lauriane González tiene 22 años, trabaja como diseñadora gráfica y diseño web y estudia programación. Cuando tenía 17 le diagnosticaron depresión. Se ha ido recuperando pero "no fue fácil". Recuerda que una de las cosas que más le costó durante el proceso fueron los comentarios de la gente. Ahora, utiliza su experiencia para, desde la entidad Obertament, ayudar a otros jóvenes en su misma situación y contribuir a la desestigmatización de los problemas de salud normal.

"'Tienes que estar bien', 'tienes que ser fuerte', me habían criado así. No pensé en pedir ayuda, simplemente me tenía que adaptar"

"En mi instituto no se hablaba de salud mental", recuerda González. Cree que si se hubiese hablado, su historia hubiera podido ser diferente. "Empecé a estar mal a los 14 años: hubo muchos cambios en mi entorno familiar que no se pueden gestionar a esa edad. En el instituto intentaba que no se notara, así que empecé a aislarme. Siempre había sido bastante reservada y dejé de relacionarme con la gente". Su rendimiento escolar empezó a bajar, y eso sí que lo notaron sus profesores. "Solo mi tutora intentó hablar conmigo. Como de normal no hablaba con nadie, decidí abrirme con esa profesora, pero ahí se acabó". 

"Empece a estar mal a los 14 y empecé a aislarme para que no se me notara"

Se graduó sin recibir ningún tipo de ayuda y sin tener diagnóstico. Es por ello que reclama más formación para el profesorado, más recursos e instrumentos para acompañar al alumnado. "Las cosas irían mejor si los profesores estuvieran mínimamente informados, para que sepan qué recursos pueden ofrecer a sus alumnos si tienen un problema de salud mental, ya sea recomendarle un psicólogo, hablar con la familia..., cualquier cosa es mejor que no hacer nada".

En su caso, además, jugó un papel clave su silencio. González explica que no quiso pedir ayuda para evitar ser señalada y por los prejuicios que ella misma había asumido. "'Tienes que estar bien', 'tienes que ser fuerte', me habían criado de esa forma. En ningún momento pensé en pedir ayuda, simplemente me tenía que aguantar y adaptarme". 

Esa situación se alargó hasta que al cumplir los 17 se intentó suicidar y acabó en urgencias. "Llegué a no tener ninguna esperanza de vivir. No hablaba de cómo estaba, de cómo me sentía. Ahí fue cuando hice una tentativa de suicidio y acabé en urgencias. No pedí ayuda antes y llegué a mi límite". Durante su ingreso hospitalaria le diagnosticaron depresión. Empezó su tratamiento. Tras un tiempo en el hospital de día pudo volver a estudiar y a retomar su vida. 

Ya con diagnóstico y tratamiento, González retomó sus estudios de Formación Profesional. Pero la respuesta del profesorado no fue mejor que la que recibió en el instituto. Pese a advertirles de que la depresión le impedía seguir el ritmo normal de las clases, los docentes no lo tuvieron en cuenta. "Porque no lo entienden", subraya. Y echa mano de un ejemplo: "Si ves que una alumna no tiene piernas, no le hagas correr una maratón. No tiene sentido".

Cuando fue a quejarse a dirección, recuerda que la directora la envió a la psicopedagoga. "Yo ya tenía una psicóloga, no necesitaba a la pedagoga. Lo que necesitaba era su ayuda a la hora de organizarme las clases para seguir el curso", explica. "Cuando alguien te está explicando su problema, no es para que le hagas terapia, es para que mínimamente le entiendas, para que escuches, y a partir de allí busques una solución", añade.

"Cuando estás en un entorno que no entiende la depresión y piensa que no haces nada porque no quieres, te lo acabas creyendo"

Descubrir Obertament le dio el aire definitivo que necesitaba. "Cuando descubrí Obertament, descubrí un espacio donde se luchaba contra el estigma. Donde se normaliza el hecho de que todos podemos tener un problema de salud mental. Ves que no eres a la única que se tiene que enfrentar a los prejuicios de la gente", dstaca González. Entre esos prejuicios está el hecho de que aún hay quien se cree que la depresión es cosa de un par de días, que con un poco de ejercicio se pasa o que estás siendo perezosa.

Combatir el autoestigma

Los comentarios insistentes, reitera González, acaban provocando el autoestigma. "Cuando estás en un entorno donde estigmatizan que tengas depresión, donde no lo entienden y se piensan que no haces nada porque no quieres, pues te lo acabas creyendo", describe la ahora activista. Cuando descubrió este término gracias a Obertament le ayudó mucho. "Yo quería ser superproductiva, pero no podía y yo misma me autoestigmatizaba. No me di cuenta de que esto tenía un nombre hasta que hice la formación de activista".

En estas formaciones aprenden a explicar su experiencia, a aprender lo que son los estigmas y cómo luchar contra ellos y a dar testimonio en los programas de salud mental de Obertament. El proyecto 'What's UP? Cómo vas de salud mental?' está enfocado a las escuelas y ayuda a los adolescentes a sentirse en un espacio seguro para poder hablar de la salud mental y desmontar los prejuicios existentes en la sociedad.

A partir de los programas como el de Obertament, González confía en que la situación en las escuelas y en la sociedad cambie. "Actualmente, la salud mental es más visible. Aún falta mucho, pero ya se empieza a hablar en algunos institutos y empieza a tomarse más seriamente el tema de la salud mental", reflexiona. Queda también mucho por hacer en las redes sociales, donde abundan las frases motivacionales que acaban siendo contraproducentes. "Mi mensaje es que la gente haga el esfuerzo de informarse", recmacha.