Investigación en marcha

Alquila un chalet y lo recupera dos años después convertido en una gigantesca plantación de marihuana

El traficante, un empresario de restaurantes en Barcelona, dejó de pagar el alquiler, de 4.000 euros, a los pocos meses

Marihuana maresme

Marihuana maresme / El Periódico

Guillem Sánchez

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El propietario alquiló la casa a un empresario, que ostenta diversos restaurantes de Barcelona, en mayo de 2020, en plena pandemia. La residencia, que dispone de una superficie de 450 metros cuadrados, está ubicada en un municipio de la comarca del Maresme que no debe revelarse a petición del afectado. A los pocos meses, el empresario, que parecía un huésped solvente, dejó de pagar las mensualidades, de unos 4.000 euros

Cuando se acumularon varios impagos de alquiler, el propietario de la casa denunció los hechos por la vía civil y se inició el procedimiento de desahucio para lograr que un juez le permitiera recuperar una casa que seguía en manos de un inquilino que no abonaba el alquiler. Por su parte, el empresario de restaurantes de Barcelona contrató los servicios de un abogado y consiguió alargar un año el procedimiento: hizo esperar varios meses al juzgado hasta confirmar que estaba recibiendo las notificaciones que le avisaban del proceso civil iniciado por el propietario, un requisito indispensable para proseguir con el desahucio. Dos años después del primer impago, el juez ordenó que el empresario recuperara la vivienda. Es decir, 24 alquileres de 4.000 euros cada uno que dejó de cobrar: 96.000 euros en total.

Cultivo 'indoor'

El jueves de la semana pasada, en cumplimiento de esa orden, la comitiva se personó en la vivienda para oficiar el retorno de la propiedad a su legítimo dueño. Fue entonces, cuando el cerrajero abrió la puerta, que afloró –en todos los sentidos del verbo aflorar– lo que había hecho presuntamente con esa residencia el empresario de Barcelona: plantar marihuana. La casa ocultaba una gigantesca plantación 'indoor' de cannabis. Un cultivo que, además, estaba vigilado. Tras abrir la puerta, dos vigilantes se dieron a la fuga, huyendo despavoridos por el jardín.

La plantación ocupa la planta entera de la casa. Para aprovechar al máximo el espacio de la residencia, los instaladores derribaron casi todos los tabiques interiores. Es decir, en esa casa han desaparecido las habitaciones: ahora su interior es el de una nave diáfana. El empresario de restaurantes, supuestamente, también abrió un agujero en el suelo para abastecer de agua la instalación. 

La comitiva alertó a los Mossos d'Esquadra, que han abierto una investigación para dar con el empresario de restaurantes. Según la valoración de los agentes de salud pública de la policía catalana, se trata de una plantación 'indoor' sofisticada –las paredes están forradas– y se sospecha que el empresario en cuestión podría haber efectuado la misma operación en el pasado. 

La abogada que defiende los intereses del propietario, contactado por este diario, lamenta la lentitud del proceso civil que ha brindado más de un año al traficante para producir marihuana en el interior del domicilio. También cuestiona que, con toda seguridad, nadie resarcirá al dueño del inmueble de los desperfectos causados: ni por el alquiler impagado, ni tampoco por las obras que ahora harán falta para recuperar la vivienda y devolverla a lo que había sido, en mayo de 2020.

El 'boom' cannábico

Desde hace años las plantaciones de marihuana crecen entre los ciudadanos catalanes. Las casas de urbanizaciones o las naves industriales se han convertido en lugares idóneos para los productores. Pagar alquileres de residencias que no están al alcance de cualquier bolsillo para llenarlo de macetas de cannabis, como ha ocurrido en el caso de este propietario del Maresme, no es un método nuevo. Tampoco lo es que los traficantes, al cabo de pocos meses, dejen de pagar.

El 'boom' de la marihuana, que comenzó a extenderse por Catalunya y por el resto de España en el 2015, es un fenómeno grave sobre el que alertan autoridades como las policías o la fiscalía y que cada vez afecta a más ciudadanos. Tiene efectos nocivos para la salud de los consumidores –al tratarse de un mercado desregulado, los productores cultivan semillas hibridadas con concentraciones de THC altísimas–, para la economía –también es un mercado negro que supone una competencia desleal entre trabajadores y una fuente de dinero negro y, en consecuencia, de redes de blanqueo de capitales–, para la integridad de las instituciones democráticas –un estudio de los Mossos avanzado por este diario concluye que la envergadura de las mafias las capacita para intentar corromper a políticos y policías– y para la seguridad.