Diez años de pontificado

El Papa cumple 86 años con las riñas del clero por las reformas como telón de fondo

Francisco celebra su aniversario en medio de las tensiones de la derecha e izquierda de la Iglesia y el peor conflicto entre pueblos cristianos en décadas

El papa Francisco

El papa Francisco

Irene Savio

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El primer Papa latinoamericano y jesuita de la historia, que hace casi 10 años capturó con una imagen rupturista la esperanza de millones de personas, cumple este sábado 86 años. Pero no será un cumpleaños demasiado alegre. Francisco lo celebra en plena guerra de Rusia en Ucrania (por la que se ofreció sin éxito como mediador) y en un momento contradictorio para la Iglesia católica, lacerada por las amenazas de cisma de la derecha y, en paralelo, el ascendente malestar del ala más progresista de la Iglesia por las reformas inconclusas.

Estas divisiones son históricas en la Iglesia. Pero los últimos años han acentuado las diferencias. Convencidos de que la Iglesia ya no está al paso con las sociedades modernas, los católicos progresistas han puesto en discusión con un énfasis creciente el celibato sacerdotal, la doctrina sobre el sexo antes del matrimonio y las uniones homosexuales, así como ha avanzado la posibilidad de ordenar a mujeres (o al menos permitirles ser diaconisas) y darles el derecho al voto en foros de poder dentro de la Iglesia. Pero ninguna de estas solicitudes ha salido adelante, lo que ha puesto en tela del juicio el supuesto impulso reformador de Francisco.

El sociólogo Marco Marzano, autor del libro 'La Chiesa immobile' (La Iglesia inmóvil), es tajante. "Hay diversos factores que indican que este papado concluirá sin que se haya ejecutado ninguna reforma trascendental", dice, muy crítico, Marzano. “Lo ocurrido en estos años con el clero alemán es muy claro. Los obispos germanos emprendieron un camino de revisión en el que se han avanzado propuestas como que las mujeres tengan acceso al sacerdocio. Pero el Papa se opone”, subraya el analista.  

El fantasma del cisma

Exmonja y católica feminista, Paola Lazzarini también cree que el frenazo de Francisco en cuanto a sacar adelante reformas rompedoras es "evidente", sobre todo en lo que atañe al papel de la mujer en la Iglesia. "No es suficiente colocar a alguna mujer en alguna institución del Vaticano o dar voz de forma excepcional a dos mujeres en asambleas con centenares de sacerdotes. Estas son solo notas a pie de página", señala, al considerar que los recelos del Papa también se deben al temor de que se produzca un cisma azuzado desde la derecha. Una derecha que ha criticado prácticamente todo atisbo de apertura del Papa. 

"Lo que me pregunto es por qué no se tiene en cuenta el cisma silencioso de los tantos católicos progresistas que se van", reflexiona Lazzarini. "Los ataques de la derecha contra el Papa han sido de lo más frontal y grosero. De ahí que sin duda la palabra ‘cisma’ sea una de las claves de lectura para entender la reticencia del Papa en llevar adelante algunas reformas que se piden", añade la teóloga, filósofa y biblista Marinella Perroni, que también coincide con Lazzarini en que el resultado es que muchos católicos progresistas se están paulatinamente alejando de la Iglesia.

En Alemania, un estudio publicado en estos días por la revista católica Kirche Leben y realizado por la fundación Bertelsmann, pone cifras a las palabras de estas analistas. Según sus datos, los católicos de este país son el grupo con el mayor porcentaje de fieles que están pensando en abandonar a la Iglesia y el 81% está considerando esta opción principalmente a causa de "los escándalos de abusos y por las resistencias al cambio de la curia romana", según explicó Stephan Vopel, experto de la fundación. 

El desafío de EEUU

Pero Alemania no es Estados Unidos, otro gran polo importante del catolicismo, y donde el clero manifiesta tendencias radicalmente opuestas a las alemanas. Tanto es así que los obispos estadounidenses han llegado hasta el extremo de querer negarle la comunión al católico Joe Biden por su apoyo al aborto. 

Más aún. En noviembre eligieron como nuevo jefe de su Conferencia Episcopal a Timothy Broglio, uno de los más conservadores del país, escéptico con el covid y quien incluso criticó a Francisco cuando éste se expresó en contra de aislar y condenar a gais y lesbianas en la Iglesia católica. Otros expertos, sin embargo, no creen que solo los arrebatos del sector conservador expliquen la parálisis de muchas reformas que piden los progresistas. 

El sociólogo Marzano, por ejemplo, discrepa. Según él, la resistencia también procede del propio Papa que, formado en otras épocas, tiene una visión anclada en estructuras sociales del pasado. "No hay que olvidar que Francisco llegó a acusar a las monjas de ser ‘chismosas’, como si eso fuese una característica femenina. Es el bagaje de un hombre de otra generación", dice este experto.

Cristianos en guerra

Problema aparte es que este clima de desunión ha coincidido con la guerra de Rusia en Ucrania, un conflicto al que Francisco dedicó múltiples llamamientos de paz y por el que activó su diplomacia, ofreciéndose también como mediador para poner fin a las hostilidades. Sin embargo, de momento, el resultado de estas gestiones ha sido más discreto, eso es, el haber logrado mediar entre los dos países para la liberación de presos capturados en los enfrentamientos.

Además, el conflicto, el peor choque en décadas entre pueblos de fe cristiana, ha puesto en evidencia otras brechas. "La mayor es sin duda la fractura con el patriarca Cirilo", señala la teóloga Perroni, al referirse al influyente jefe de los ortodoxos rusos y quien ha apoyado abiertamente la decisión de invadir Ucrania del presidente Vladímir Putin. "Por no hablar del rearme de los países, que aleja el mundo del pacifismo que Francisco promueve".