Infraestructuras

Las mejoras en Rodalies ponen patas arriba la red ferroviaria catalana

Los proyectos del corredor Mediterráneo, el ámbito de la Sagrera, el soterramiento de vías en Sant Feliu y la transformación de la estación de Molins de Rei generan profundos cambios en media docena de líneas

Un tren de Rodalies, en la zona de Bellvitge (L’Hospitalet de Llobregat), el pasado 27 de enero

Un tren de Rodalies, en la zona de Bellvitge (L’Hospitalet de Llobregat), el pasado 27 de enero / Jordi Cotrina

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Tras mucho tiempo reclamando la reforma de una calle, después de años de quejas al ayuntamiento por el mal estado de la vía pública, las obras de mejora dan paso a otro estado de ánimo. Esperanza ante lo que viene, pero también estupor comercial y vecinal por las molestias que generan las obras. Este fenómeno también se produce cuando algo pasa en el transporte público, cuando se alteran las rutinas de movilidad ciudadana. Y eso es precisamente lo que está a punto de suceder, a lo grande, en Rodalies. Tras años de reivindicación, de reclamar una transformación de la red ferroviaria catalana, llegan los proyectos. Y las afectaciones... Cuatro obras en marcha o a punto de empezar generarán importantes cambios en distintas líneas a partir del próximo fin de semana y durante cerca de un año: la cicatriz ferroviaria de la Sagrera, el soterramiento de vías en Sant Feliu de Llobregat, el avance del corredor Mediterráneo entre Castellbisbal y Vilaseca y la adaptación de la estación de Molins de Rei.

Viajeros de Rodalies, en la estación de La Sagrera

/ Ferran Nadeu

El Gobierno tiene entre manos un plan a 10 años vista que prevé invertir más de 6.000 millones en infraestructura ferroviaria solo en Catalunya, pero aquí solo se hablará de 470 de esos millones. Suficientes, sin embargo, para que los viajeros experimenten a partir de Sant Jordi modificaciones sustanciales en sus trayectos. La idea, señalan fuentes de Renfe, operador del servicio, es que los trabajos puedan desarrollarse "de manera que afecten lo menos posible al bienestar y la comodidad de los viajeros". Habrá menos frecuencia de paso, trenes más largos, trasbordo a otras líneas y servicios alternativos por carretera. Y un mensaje de fondo: són alteraciones, pero es el primer paso de una nueva configuración ferroviaria del entorno de Barcelona. Lo mejor será ir por partes, primero los nuevos horarios y después las obras, aunque vaya por delante que las estaciones afectadas dispondrán de informadores y los nuevos horarios de trenes ya pueden consultarse en la web de Renfe o Rodalies o en el teléfono 900 41 00 41.

El túnel de Catalunya

Entre el 23 de abril y febrero de 2023 está prevista una reprogramación de las líneas R4, R8 y R1. La R4 (Sant Vicenç de Calders-Manresa) mantendrá el servicio habitual entre Manresa y Terrassa pero experimentará cambios en Martorell, pues los trenes que tienen ahí origen y final lo tendrán ahora en Castellbisbal, con cuatro trenes por hora y sentido hasta Terrassa (siete en horas punta) y con un servicio de bus complementario (la línea no se corta) entre Castellbisbal y Martorell, tramo que pasará a ser de vía única por la adaptación al tráfico en ancho estándar, requisito indispensable para las mercancías del corredor Mediterráneo.

La R8 (Martorell-Granollers Centre) pasa a tener origen y destino en Rubí, con lo que el tramo Martorell-Castellbisbal-Rubí dispondrá de servicio de bus alternativo (aquí sí, la línea queda cortada). También hasta abril de 2023, todos los trenes de la R1 (Molins de Rei-Maçanet-Massanes) tendrán origen y final en L'Hospitalet de Llobregat, con lo que quedan fuera de servicio los apeaderos de Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí y Cornellà. Los viajeros tienen como alternativa la R4 (un convoy cada 15 minutos), que coincide en ese recorrido con la R1 hasta Arc de Triomf, lo que obligará, en el caso de seguir hacia el Maresme, a realizar trasbordo en alguna estación anterior. La R1 tendrá seis trenes por hora y sentido en hora punta, cuatro durante el resto de la jornada.

Más universidad

Toda esta reprogramación de los trenes que pasan por el túnel de plaza de Catalunya permitirá que la R3 tenga cuatro frecuencias más (dos por sentido) entre Barcelona y Vic, y que la R7 (Sant Andreu Arenal-Cerdanyola Universitat) prolongue en hora punta matinal cuatro trenes hasta Molins de Rei, lo que permitirá conectar más y mejor la la Universitat Autònoma de Barcelona con los municipios del Baix Llobregat. Todos estos cambios, según señala Renfe, "dan respuesta a las necesidades de movilidad considerando la máxima capacidad disponible, ofreciendo frecuencias más homogéneas y horarios más sencillos". Está por ver si la cosa queda bien dimensionada, es decir, si la mínima pérdida de frecuencia queda compensada por la puesta en servicio de más trenes dobles. Lo que pueden dar por seguro es el desconcierto de los primeros días por mucho que haya informadores. Es decir, mucha gente irá perdida y con el paso de los días el suflé de la desorientación se irá aposentando.

Estos son los cambios de larga duración. Pero los hay de carácter más quirúrgico. Durante este próximo fin de semana (23-24 de abril), por ejemplo, la línea del aeropuerto R2 Nord queda cortada en dos y modifica su trazado. Al norte, la línea funcionará con normalidad entre Maçanet y Montcada i Reixac, donde se podrá seguir hasta Barcelona con las líneas R4, R7 y R12 (hay que cambiar de estación, cinco minutos a pie). Al sur, la línea irá de El Prat hasta la estación de França, donde también tiene origen y final la R2 Sud. Del mismo modo, la R11 (Barcelona Sants-Portbou) pasará a tener origen y final en Montcada i Reixac el día de Sant Jordi, lo que también obligará a buscar otras líneas a todos aquellos que prosigan camino hacia la gran ciudad.

Primeros trenes con pasajeros (R1) por las vías de la Sagrera, en diciembre de 2020

/ JOAN CORTADELLAS

Breve repaso, ahora, a las obras que generan todos estos cambios. En primer lugar, las actuaciones en el tramo Castellbisbal-Vilaseca que tienen que ver con el corredor Mediterráneo. Está previsto actuar en tres tramos (unos 100 kilómetros en total) y el proyecto incluye, entre otras cosas, la recuperación provisional del túnel ferroviario de Costablanca para poder adaptar el trazado al ancho estándar la galería de Castellbisbal, que está previsto que se use durante al menos nueve meses con vía única. En el ámbito de la Sagrera, el reto más importante de los próximos meses es trasladar a su trazado definitivo los trenes de la R2, del mismo modo que en diciembre de 2020 ya se hizo con los de la R1. Las vías en su posición definitiva permitirán la apertura de la nueva estación de Sant Andreu Comtal. La absorción de los trenes de alta velocidad queda pendiente para más adelante.

Disculpas adelantadas

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También seguirá su curso el soterramiento de vías en Sant Feliu de Llobregat, lo que permitirá, este mismo año, eliminar el paso a nivel de la avenida Comte de Vilardaga. Está previsto que suceda en verano y aliviará el ánimo de más de 40 años de reivindicación popular en el municipio. Las obras en este lugar obligarán a habilitar una estación provisional y también habrá dos tramos (entrada y salida) de vía única.

El secretario general de Infraestructuras del Gobierno, Xavier Flores, ha explicado este martes que todas estas intervenciones "largamente reivindicadas y necesarias" permitirán a Rodalies "dar un salto". "Son proyectos enfocados a mejorar tanto el transporte ferroviario de viajeros como de mercancías, pero somos consientes de que pueden generar molestias y por ello pedimos disculpas".