Las infraestructuras en Catalunya

El Gobierno promete 6.346 millones hasta el 2030 para mejorar Rodalies

El plan contempla aumentar la oferta de trenes un 58% y crear 120 kilómetros de nuevas vías y 10 nuevas estaciones

Ábalos, junto a la alcaldesa Colau y el ’conseller’ Calvet, durante la visita a la Sagrera de este viernes

Ábalos, junto a la alcaldesa Colau y el ’conseller’ Calvet, durante la visita a la Sagrera de este viernes / QUIQUE GARCIA / EFE

  • La gestión del ferrocarril en Catalunya acumula una década de desencuentros entre el Gobierno y la Generalitat
  • El ministro Ábalos asegura que se cumplirá con los plazos pero el 'conseller' Calvet no esconde su escepticismo
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José Blanco fue recibido a mediados del 2010 con todos los honores por el alcalde Jordi Hereu y el ‘president’ José Montilla. La comunión fue absoluta -los tres eran socialistas- y la ocasión bien valía ese compadreo: se colocaba la primera piedra de la estación de la Sagrera. La rueda de prensa fue un sacar pecho constante ante una de las infraestructuras más demandadas en la ciudad. Diez años y tres ministros de Fomento después, José Luis Ábalos, titular de la misma cartera, rebautizada ahora como Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, también se ha enfundado el peto amarillo para, en el mismo lugar, prometer un hercúleo plan de inversiones en Rodalies de más de 6.300 millones hasta el 2030. La visita ha incluido paseo por la estación, o por su esqueleto, pues todavía está al 50% de ejecución, entre otras cosas, porque estuvo parada durante cuatro años. Pero eso no es todo. El servicio de cercanías arrastra un incumplimiento de inversiones cercano a los 4.000 millones de euros. De ahí que el Govern y el ayuntamiento hayan sido tan cordiales como desconfiados ante el anuncio.

Hereu, Montilla y Blanco, cada uno con su escudo o bandera en el casco, durante una visita a la Sagrera, en el 2010

/ ELISENDA PONS

Jueves, 7 de mayo del 2009. Blanco se reúne con Montilla en el Palau de la Generalitat y promete a Catalunya “un Gobierno leal para hacer avanzar e impulsar las infraestructuras y el bienestar de los catalanes”. El 8 de junio de ese mismo año, el titular de Fomento aseguraba que la estación no iba a sufrir “ninguna reprogramación” a pesar de que ya se daban por hechas las estrecheces en su ministerio por culpa de la crisis económica. Debía estar operativa entre el 2014 y el 2015. Luego están las Rodalies. Según el Govern, del plan 2008-2015 que contemplaba una inversión de 4.400 millones de euros, se ha ejecutado poco más del 14% de lo prometido.

Ana Pastor, con el entonces 'conseller' de Territori, Lluís Recoder, en la Sagrera, en febrero del 2012

/ FERRAN NADEU

En el 2013, con Ana Pastor al frente de Fomento -la única mujer que ha ostentado este cargo- se alcanzó un pacto de 306 millones de urgencia para las cercanías catalana. También según la Generalitat, el cumplimiento de esa partida fue del 12,1%. Eso fue antes de que la ministra del PP dijera, en mayo del 2015, que el Estado estaba “apostando por los catalanes y por el ferrocarril, mientras otros solo le han cambiado el nombre al tren”. Se refería al Govern y a las Rodalies antes conocidas como Cercanías. En esos mismos días, a nada de una campaña electoral, Pastor prometió otros 400 millones en infraestructura ferroviaria para los siguientes cuatro años. Y de aquellos polvos, estos lodos. Y de aquellas promesas, esta escepticismo.

Más vías y más trenes

El plan presentado este viernes por Ábalos prevé incrementar un 58% la oferta para atender un aumento de la demanda que se calcula que sea del 50% en los próximos años. También se habla de 10 nuevas estaciones, 120 kilómetros más de vías y de la adquisición de 101 trenes que permitirán, además de modernizar, ampliar el parque móvil en 45 unidades más. De los 6.345 millones prometidos, 4.622 corresponden a actuaciones que estarán terminadas o en ejecución antes del 2025. El ministro ha asegurado que el plan es “realizable” y ha calificado el calendario de “muy estudiado”. Y para tratar de romper con el pasado, ha defendido que el Gobierno se encuentra en “un punto de inflexión” al apostar por Rodalies, en comparación con el anterior Ejecutivo del PP, al que ha acusado de incumplir lo pactado.

El ministro De la Serna, en una visita de obra a la Sagrera, en abril del 2018, junto a la teniente de alcalde Janet Sanz

/ ALEJANDRO GARCÍA / EFE

En ese deseo de romper con la etapa anterior, Ábalos ha subrayado que en estos dos años su ministerio ha invertido unos 1.700 millones en infraestructuras en Catalunya y ha licitado otros 1.400 millones, principalmente en Rodalies y en el Corredor Mediterráneo, cifras que, ha mantenido, “duplican” las del mismo período del anterior Ejecutivo. En el primer paquete de medidas prometidas se incluyen las nuevas estaciones de Santa Perpètua de Mogoda, Salou-Port Aventura, Bellissens (Reus), Terrassa-Can Boada y Sabadell-Can Llong. También, ya en ejecución, el nuevo ramal de acceso al aeropuerto y el desdoblamiento de la R3 entre Parets y La Garriga. Con la etiqueta de planificado están los proyectos de duplicación del tramo soterrado de Vic y la remodelación de las estaciolnes de Montcada Bifurcació y Castelldefels.

Camino compartido

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Ábalos ha instado al resto de instituciones implicadas a “seguir caminando juntos” y con disposición “abierta” para ofrecer el mejor servicio a la ciudadanía. El ‘conseller’ de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet ha recogido el guante, pero no ha podido evitar compartir sus reservas ante tan mango proyecto: “Comprenderá que miremos este plan con un cierto escepticismo”, le ha respondido. Ha criticado, además, que todo este trabajo no haya contado con el concurso del Govern. Ahí es donde trasluce la otra gran polémica en torno a Rodalies: las competencias.

Desde el 2010, la Generalitat lo controla todo menos la infraestructura (vías y catenarias) y los trenes, que sigue en manos de Adif y Renfe, es decir, el Gobierno. De ahí el ataque de cuernos: "Si la Generalitat es competente en Rodalies -ha aseverado el ‘conseller’-, es la Generalitat quien debe decidir qué se tiene que hacer con Rodalies, qué se tiene que hacer con los servicios, cuáles son las necesidades que se debe atender. Y es entonces cuando los operadores deben hacer las propuestas para responder a los objetivos marcados por la Generalitat". Esta actitud, ha remachado Calvet, “convierte la autonomía en un autogobierno de feria".