Localidad de moda

'Alcarràs' (la película) catapulta a Alcarràs (el pueblo)

JORDI V. POU

  • La localidad ha duplicado este año el calendario y el aforo para visitar los campos de frutales en flor, ante el aumento de peticiones

  • El comercio local ha instalado alfombras rojas frente a las tiendas, se han confeccionado camisetas con motivos cinematográficos y se elaboran mermeladas como las que el equipo del filme de Carla Simón repartió en la Berlinale

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María Jesús Ibáñez
María Jesús Ibáñez

Periodista

Especialista en Educación

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El pueblo, nadie lo podrá negar -ni los propios vecinos lo hacen-, tiene poca cosa. Es de esas poblaciones feúchas del sur de la provincia de Lleida, poco preocupada por el aspecto de sus casas y sus calles, volcada en la actividad agraria y atravesada por la antigua carretera nacional, la N-2, a la que los vecinos aún sacan la silla, en los atardeceres de verano, para tomar el fresco y entretenerse con el trajín del tráfico. Hasta hace bien poco, por Alcarràs se pasaba de largo, camino de algún otro sitio, porque allí no había nada que ver.

Y aunque sigue siendo un destino turístico con un patrimonio monumental escaso, una oferta comercial y de restauración de poco recorrido y una climatología extrema (de nieblas espesas en invierno y calores sofocantes en julio y agosto), la cosa ha cambiado casi de repente. Este mismo sábado, por ejemplo, alrededor de un centenar de personas han participado en la jornada 'Alcarràs Florit', una iniciativa que celebra ya su novena edición y que este año amplía su aforo y los días de visitas ante la avalancha de interesados, la mayoría del área de Barcelona, pero también de las comarcas de Girona y Tarragona. Ahora, la gente sí hace parada en Alcarràs.

El giro lo ha impulsado la directora barcelonesa Carla Simón, que pasó veranos de su infancia en el municipio y que tomó el pueblo como escenario de su última película, a la que bautizó simple y llanamente como 'Alcarràs'. Y esa película, miren por dónde, ganó el pasado 16 de febrero el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. Alcarràs (el pueblo) vive desde el éxito de 'Alcarràs' (la película) en un estado de euforia. Las visitas a los melocotoneros en flor, que se encuentran en pleno esplendor durante la primera quincena de marzo, está siendo el primer test de resistencia de la localidad.

"Van a venir unas 500 personas, entre el fin de semana del 5 y el 6 de marzo y el del 12 y el 13", explica Rosa Herguido Fo, técnica municipal de Ensenyament i Patrimoni Històric y 'alma mater' de estos paseos entre frutales, inspirados en el 'hanami', la milenaria tradición japonesa de observar los árboles en el momento de la floración. El consistorio no descarta ampliar incluso las visitas un fin de semana más, el del 19 y 20, si el número de personas interesadas sigue como hasta ahora. "Pero entonces los paseos se tendrán que hacer en campos de cerezos o de manzanos, que son de flor blanca, porque los de melocotonero se habrán caído ya", precisa el concejal de Agricultura del municipio, Agustí Camarasa, que considera estas visitas como una excelente ocasión para que los visitantes conozcan algo mejor la actividad agraria. "Estas flores son el inicio de un proceso que terminará en las mesas de esos mismos visitantes, cuando compren la fruta en la ciudad", agrega.

A diferencia de otros años, en que localidades vecinas de la subcomarca del Baix Segre como Aitona o Seròs le tomaban la delantera, Alcarràs ha registrado ahora una afluencia inusitada. Herguido Fo explica que, además recorrer las fincas de árboles florecidos en un trenecillo, los participantes pueden conocer algún elemento del patrimonio local. "En esta edición están invitados a descubrir el Centro de Interpretación de la Vida Rural, que cuenta con interesantes piezas de labranza antiguas donadas por familias del municipio", apostilla.

Una oportunidad

"Para nosotros la película es una oportunidad, que va más allá de la anécdota. Es una oportunidad para nuestros hosteleros y restauradores, para nuestros comerciantes y también para nuestros payeses, que son los protagonistas de la película", explica el alcalde, Jordi Janés, en su despacho del ayuntamiento, en una plaza donde antaño, a finales de los años 1990 y principios de los 2000, solían congregarse decenas y decenas de subsaharianos a la espera de un contrato de trabajo en la recogida de la fruta. "En un momento de grave crisis como el que pasa ahora la agricultura, la película de Carla Simón ha sido además un chute de orgullo para todos, no solo para Alcarràs, sino también para las comarcas agrícolas de Lleida y las áreas rurales en general", destaca.

Janés toma una hoja de papel de encima de su mesa de despacho. Muestra una lista de casillas con números y porcentajes, Son los datos actualizados del padrón municipal. "Estamos ya en los 10.000 habitantes, lo que nos convierte en la quinta población de la provincia de Lleida, por delante de muchas capitales de comarca", detalla el edil, tratando de ilustrar así la complejidad del municipio, que en los últimos tiempos se ha convertido también en residencia de jóvenes familias de la capital, que se han instalado en esta localidad, a solo 11 kilómetros de distancia, atraídas por sus precios más asequibles.

"En menos de 20 años Alcarràs ha duplicado su población. pero es que, además, la diversidad es tremenda. Aquí viven personas de 59 nacionalidades distintas y tenemos casi un 40% de población de origen extranjero", indica el alcalde.


/ Jordi V. Pou

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Avel·lí Estela Moliner, tercera generación al frente del comercio Novetats Moliner, ha colocado una alfombra roja delante de su establecimiento y ha decorado uno de sus escaparates con motivos cinematográficos y de 'merchadising' de Alcarràs. La idea ha partido de la asociación de comerciantes del pueblo, que también ha auspiciado la confección de camisetas y sudaderas con un diseño inspirado en el filme y la elaboración de mermeladas de frutas, como las que el equipo de la película repartió entre los asistentes a la Berlinale el día de su proyección.

Una foto de la directora de la película ocupa el centro del montaje que exhibe Novetats Moliner, "fundada en 1950, lo que la convierte en la tienda más antigua del pueblo en activo", subraya el propietario. "Yo, la verdad, es que no recuerdo cuando Carla Simón venía al pueblo de pequeña, pero mi madre, que es quien llevaba entonces la tienda, sí la tiene presente: era la nena de Cal Cameta, que es el nombre con el que se conocía a sus familiares de aquí", cuenta Estela, feliz entre el ajetreo de clientes que entran y salen de su tienda multiproductos.