Efectos de las restricciones

La hostelería catalana se inventa la 'Nochevieja exprés'

El toque de queda y la prohibición del ocio nocturno fuerzan a adelantar los ágapes de Fin de Año

Las reservas locales de grupos pequeños en restaurantes resisten, mientras los hoteles apuestan por las cenas con alojamiento

Preparativos de cara a la Nochevieja en el Hotel Arts.

Preparativos de cara a la Nochevieja en el Hotel Arts.

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

Escribe desde Barcelona

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Cientos de miles de catalanes decidirán en el último momento cómo pasar una insólita Nochevieja marcada por los contagios de covid disparados, los confinamientos selectivos, las restricciones y, en consecuencia, los continuos cambios de planes que ya afectaron a la Navidad. El toque de queda y el cierre del ocio nocturno harán que muchos ciudadanos opten por las celebraciones en casa, para evitar ese efecto 'cenicienta' que acabe con la diversión poco después de la medianoche, precipitando el regreso a los domicilios. Por ello, la mayoría de restaurantes y hoteles han optado por mantener sus convocatorias pero adelantar horarios que permitan disfrutar a su clientela del máximo tiempo de un Fin de Año exprés. Estos últimos vuelven a apostar por los paquetes con alojamiento para saludar a 2022, aprovechando el vacío que han dejado las cancelaciones por parte de turistas que al final no viajarán.

La oferta para pasar la Nochevieja fuera de casa sigue siendo muy amplia, pese a la sonada cancelación de concentraciones populares como la que iba a organizar de nuevo el Ayuntamiento de Barcelona en la avenida de Maria Cristina. El ocio nocturno cerrado ha propiciado una cascada de anulaciones en restaurantes y hoteles por parte de viajeros jóvenes que buscaban una experiencia integral, aunque en Barcelona se mantienen las reservas de pequeños grupos familiares o amigos que eligen una escapada tranquila para despedir el año.


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El Gremi d'Hotels, pendiente del 'last minut', aún no ha estimado la ocupación para esa noche, aunque diversos establecimientos consultados vivirán ocupaciones muy dispares (en función de ubicación y tipo de público) que van de apenas el 30% hasta el 90%. Otra opción muy demandada en estas fechas, los apartamentos turísticos acumulan un 22% de cancelaciones desde las recientes restricciones, una cifra que no es superior porque muchos de sus usuarios optan por celebrar la fecha en el propio apartamento.

Con semejante panorama, las patronales han pasado de la euforia de lo que se esperaba sería una Nochevieja de llenos, a intentar salvar los muebles. En la capital catalana, el desánimo cunde entre muchos empresarios --grandes y pequeños--, que en apenas una semana han tenido que reinventar sus celebraciones (adiós a las fiestas o copas en los restaurantes, a las actuaciones en directo, a los disc-joqueis...) y reajustar personal ante el aforo interior recortado al 50%, además de dar marcha atrás a reservas ya confirmadas por esta reducción de mesas.

En provincias como Tarragona, ante el alud de cancelaciones hoteleras algunos restaurantes han optado por cerrar, mientras que los abiertos han absorbido esa potencial clientela, informan desde el gremio territorial.

Del cierre a la rebaja

Las estrategias han sido diversas, en Barcelona grupos como San Telmo, que incluso este año de pandemia han abierto restaurantes con éxito, han optado por cerrar esa noche, ante la difícil logística. Otros, como Costa Este (alinean restaurantes y discotecas) han reducido los precios de los menús habida cuenta de que sus comensales no tendrán la fiesta incluida, para incentivarlas. Muchos establecimientos han convocado a sus comensales a partir de las 19.30 horas, para iniciar la cena como mucho una hora después y tener margen, ya que se trata de servicios largos y elaborados. A título personal, han reivindicado que se adelanten las campanadas a las 11, como en Canarias, para dar más margen a los clientes, explican desde la Fecasarm.

Este colectivo enfatiza que el bando dictado con el gobierno municipal de Ada Colau en julio para que las discotecas pudieran ejercer de bar/restaurante sigue vigente, lo que les permite abrirlas para el llamado 'tardeo', previa instancia. Lo mismo sucede en otros municipios, como en Sitges. Defienden además el cierre efectivo a la 1.00, abogando por la normativa prevalente que permitiría media hora para desalojar. En cambio, el Gremi de Restauració de Barcelona interpreta más restrictivamente el redactado del Procicat, de modo que a las 00.30 hay que abandonar las salas.

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Los hoteles, que el año pasado fueron la única opción para cenar fuera de casa por Nochevieja, recuperan el protagonismo en tanto que ofrecen la comodidad de no tener que volver corriendo a casa y apurar horario. No podrán celebrar fiestas tras el banquete, recuerdan en el gremio hotelero, aunque el cliente puede seguir tomando copas en su habitación. Esta comodidad hace que establecimientos de lujo como el Monument tenga una ocupación muy alta y los restaurantes de hoteles del grupo (con aforos entre 40 y 70 personas) ya ha hayan colgado el lleno (Lasarte, Oria o la Fonda España).

Desde el Claris, su directora Remei Gómez, indica que la nueva coyuntura ha aumentado el interés de sus clientes alojados por reservar cenas en su restaurante de la terraza (250 euros) que sumará el máximo de garantías sanitarias con el glamur que se espera de esa noche. En el Gallery Hotel también focalizan ventas en su Plan Fin de Año, con cena, alojamiento y copas, explica Lourdes Grau, directora, mientras que el comensal local se espera para el último minuto. Y es que muchos catalanes decidirán incluso esa misma jornada qué hacer, en función de sus propios test de antígenos o de que las personas con quienes pensaban reunirse estén confinadas, como sucede cada día más.