Efectos de la erupción

Volcán de La Palma: acabará la lava, pero seguirán los gases

  • Una treintena de familias evacuadas en octubre han podido regresar a sus hogares en Nicolás Brito País y Las Martelas

Volcán de La Palma: acabará la lava, pero seguirán los gases
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Isabel Durán

El cono y las coladas seguirán emitiendo gases durante meses, con lo que la emergencia no finalizará cuando cese de brotar lava desde el interior de Cumbre Viaje. El volcán submarino Tagoro, que erupcionó en aguas herreñas hace una década, expulsó gases a lo largo de varios meses una vez que concluyó la expulsión de material magmático. La portavoz del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), María José Blanco, considera que es probable que ocurra algo similar en La Palma. La erupción de El Hierro comenzó el 10 de octubre de 2011, a mediados de febrero se redujo considerablemente la señal de tremor y el 5 de marzo se dio por finalizada la emisión de lava, pero la desgasificación continuó. Por esto, el Pevolca adelantó que las medidas de emergencia no se levantarán cuando pare la fase efusiva, ya que hay que controlar los niveles de emisiones de gases.

El Gobierno de España anunció ayer que aumentará los medios materiales para detectar los gases tóxicos provocados por la erupción, al tratarse de una de las principales preocupaciones que está, incluso, condicionando la labor de los servicios de emergencia. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar hoy una partida para dotar de aparatos de detección de estos gases a los efectivos desplegados en la isla.

La colada que cerca La Laguna ha estado estancada durante cinco semanas y no se ha detectado presencia de gases en la zona. Estos dos factores han permitido que una treintena de familias de los barrios de Nicolás Brito País y Las Martelas hayan podido regresar a las casas que tuvieron que abandonar precipitadamente en octubre. El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, explicó que los equipos de emergencias trabajan constantemente en la posibilidad de que más vecinos puedan retornar a sus hogares, algo que principalmente depende de la presencia de vapores tóxicos. Precisamente, a lo largo de las últimas semanas, los altos niveles de gases tóxicos han dificultado el acceso a la zona de exclusión para retirar enseres personales o regar las plantaciones.

La lava continúa transitando por un tubo volcánico, que tiene varios jameos, del que parten dos coladas que se desplazan hacia el oeste sobre lenguas anteriores y sin destruir nuevo terreno. La vía más activa, que se unió con la colada que surgió al oeste de Montaña del Cogote, continúa por la misma vía y desemboca sobre la isla baja a la altura de Las Hoyas. La roca fundida que cae en esta zona podría llegar a fusionarse con la primera fajana, que crece sobre la playa de Los Guirres, y formar un delta lávico de mayores dimensiones. El aporte de energía se mantiene fundamentalmente a la zona central de la colada, aunque está ensanchándose ligeramente hacia el sur en el área cercana a la costa. La anchura máxima de la zona cubierta por la lava es de 3.350 metros. Las grietas y fracturas que se han producido en la parte superior del cono secundario han modifica la morfología de ese edificio volcánico y se han producido pequeños desprendimientos hacia su interior y hacia cráteres adyacentes.

El avance de las coladas ha arrasado ya 1.184 hectáreas, lo que supone el 1,67% de la superficie de La Palma. El tamaño de los deltas lávicos no se ha actualizado desde hace varias jornadas, con lo que la primera fajana se mantiene en las 42,98 hectáreas, mientras que la situada al norte suma 5,05 hectáreas. La cifra de edificaciones destruidas tampoco se han actualizado y la cifra sigue en 1.628, según datos del catastro, y 3.039, según las mediciones del sistema de satélites europeo Copernicus, que no discrimina según el tipo y el estado de la edificación.

Ayer la altura de la nube de cenizas y gases sobre el volcán era de 1.700 metros y se orientaba hacia el suroeste, lo que favorece la operatividad del aeropuerto de La Palma. El dióxido de azufre (SO2) en el penacho volcánico se mantiene en niveles altos, pero conserva la tendencia descendente que se observa desde el 23 de septiembre. La calidad del aire registró episodios desfavorables en las estaciones de Los Llanos de Aridane y Punta Gorda en cuanto a SO2, aunque después remitió y las partículas menores de 10 micras (PM10) se mantienen en niveles razonablemente buenos.

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El nivel de sismicidad sigue bajo, tanto en profundidades intermedias como a más de 20 kilómetros. La amplitud de la señal de tremor continúa en cotas bajas y está tan estable como en jornadas anteriores. No hay una tendencia clara en la deformación del terreno que se percibe en las estaciones más cercanas a los centros eruptivos, pero el resto de la red se mantiene estable. El temblor más importante que se registró ayer fue de 3 y se produjo a las 18.35 horas, a 12 kilómetros de profundidad, con epicentros en la Villa de Mazo. En la última jornada –entre las 20 horas del miércoles y las 20 horas de ayer– se registraron 21 terremotos y ninguno fue sentido por la población.

El registro único para afectados por la erupción tramita 2.603 expedientes, de los que el 64,6% tienen relación con vivienda, más 1.017 con afección a enseres y 717 en el sector primario. Así lo detalló en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno el viceconsejero de Presidencia, Antonio Olivera, quien valoró el «notable impulso» de la actividad en el registro, con 1.384 personas ya inscritas. Olivera reconoció que se ha dado un «acelerón» gracias a la incorporación de una decena de trabajadores.