Propuestas de futuro

Jóvenes preparados, hartos, condenados a ser optimistas

De izquierda a derecha, Jaume Miralles, Teresa Flórez, Sara Alcaraz y Álex Cabañeros.

De izquierda a derecha, Jaume Miralles, Teresa Flórez, Sara Alcaraz y Álex Cabañeros.

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Anna Rocasalva / Victoria Flores

Seis muchachos de entre 20 y 30 años explican el mundo en el que viven, valoran la acción de los políticos y se aferran a una esperanza irremediable.

Estos son los testimonios que ofrecen a EL PERIÓDICO en los que reflexionan sobre los retos de su futuro.

Sara Alcaraz.

/ RICARD CUGAT

Sara Alcaraz: "Necesitamos una educación feminista"

"A los políticos se les llena la boca con el feminismo, pero los jóvenes no vemos ningún plan para terminar con los problemas exclusivos de la mujer", lamenta Sara Alcaraz, una joven de Badalona (Barcelona) de 27 años, especializada en Márketing Digital y en e-Commerce.

A Sara le preocupa "lo bien" que se está adaptando el machismo a esta sociedad "hiperindividualizada y capitalista". "Ahora parece que la única forma de salir de la pobreza sea vender tu cuerpo a través de la prostitución, los vientres de alquiler o la donación de óvulos", condena. "Y la sociedad te vende esta explotación como algo empoderante", agrega.

"Estamos viviendo una crisis de valores", sentencia la joven, de la cual responsabiliza en parte a la desaparición de los partidos de izquierda "seducidos por corrientes identitarias y neoliberales". "Ya no luchamos juntos. Sólo importa el 'yo'. Y el voto del trabajador se está yendo a la extremaderecha", se queja.

Por todo ello, la joven reclama a los políticos que tengan en cuenta las demandas de la agenda feminista: "Pido que deroguen la ley trans y que abolan la prostitución, ofreciendo salidas laborales a las víctimas, y el porno, que nos educa a los jóvenes en la cultura de la violación", sentencia. 

Pero, ¿por dónde habría que empezar? Sara lo tiene claro: difundiendo el feminismo en las aulas. "Es necesario que los jóvenes obtengamos una buena educación sexual y afectiva, y que se nos enseñe filosofía para cuestionarnos los discursos hegemónicos", concluye.


Jaume Miralles.

/ Anna Mas

Jaume Miralles: "Somos la generación de la conciencia"

"No somos 'de cristal'; este es el adjetivo que nos han puesto ellos, no nosotros", se defiende Jaume Miralles contra la percepción de algunos 'boomers' sobre los más jóvenes. "Tras una crisis económica y otra en camino, si tuviésemos que contar con las generaciones anteriores pocos proyectos fructificarían, y eso dice mucho de nuestra capacidad y nuestra fortaleza", expresa este sancugatense de 30 años.

"Hasta ahora sólo se conocía el modelo demócrata-cristiano. Pero nosotros lo estamos cambiando. Somos la generación de la conciencia: tenemos información suficiente para decidir qué comer, cómo vivir o cómo relacionarnos; aunque a veces nos dé miedo perder lo poco que tenemos", describe.

La vida académica y profesional de Jaume ha dado muchos tumbos. Empezó estudiando música moderna, para luego terminar trabajando en el sector turístico hasta que, en plena pandemia, se ha arriesgado a crear un negocio propio. Ahora es el cofundador de BCN Growers, una empresa agrícola de cultivo orgánico de CBD cuyo objetivo es "llevar los usos terapéuticos del cannabis a la población", explica.

Al sancugatense le inquieta que España no sea un país competente dentro de la Unión Europea. "Me preocupa tener que pagar en exceso para tener el derecho a trabajar como autónomo, y la fuga de profesionales y de capital en un país donde los impuestos son tan altos y las prestaciones tan malas", lamenta. Y por eso les pide a los políticos "menos propaganda y más hechos". "Los jóvenes no queremos limosna, sino que nos pongan facilidades para llevar a cabo nuestros proyectos", reclama.


Shalini Arias.

/ David Castro

Shalini Arias: "Necesitamos nuevos modelos interculturales en aulas e instituciones"

Shalini Arias nació en la India pero ha vivido casi toda su vida en Valdepeñas (Castilla-La Mancha) hasta que se fue a Madrid a estudiar la carrera de Antropología y, posteriormente, un máster en Dirección y Gestión en Marketing y Publicidad. "Siempre quise saber cómo funciona el mundo y el ser humano, y me fascina cómo la sociedad construye su propia narrativa", comenta la joven de 23 años.

Shalini es una de las mentes detrás del proyecto 'El Futuro Es Ahora', y se muestra muy orgullosa de que uno de los problemas que su generación ha destacado en la encuesta sea el de los discursos de odio. "En el mundo digital en el que vivimos, la xenofobia, el racismo o la homofobia, por ejemplo, se propagan mucho más rápido. Esta es una de las principales preocupaciones de los jóvenes y me alegro de que esté encima de la mesa", afirma.

Ella misma confiesa haber vivido algún episodio de racismo, por eso propone "democratizar espacios en vez de cerrarlos". "Cuando era pequeña, en la televisión sólo veía a mujeres blancas eurocéntricas. No había referentes para mí. Por eso creo que una buena solución sería permitir que haya más modelos interculturales en aulas e instituciones", explica.

Por supuesto, esta no es la única demanda que les hace a los políticos. Shalini también reclama trabajos decentes para los jóvenes, y una educación y sanidad públicas y de calidad. Porque ellos son "la generación que pide soluciones reales", dice. "Queremos que se nos escuche, y participar en el debate", expresa.


Guzmán Fernández.

/ El Periódico

Guzmán Fernández: "Es necesario hablar de la salud mental"

El madrileño Guzmán Fernández ya apuntaba maneras desde bien joven. Cuando terminó el Bachillerato fundó una revista digital de opinión para que "los adultos escucharan la voz de los jóvenes", recuerda. Ahora, a sus 22 años, estudia Diseño Integral y ha formado parte del proyecto ‘El Futuro Es Ahora’.

Desde su punto de vista, una de las problemáticas a las que se enfrenta su generación es la de la salud mental. "Los hombres jóvenes son el colectivo con más suicidios y esto refleja que algo no está funcionando bien. Es necesario ponerlo encima de la mesa y hablar de ello", expresa. "Y más en un contexto de crisis pandémica donde se ha vuelto vital poder expresar nuestras preocupaciones, miedos e inseguridades", agrega.

Asimismo, también reconoce que uno de los factores que agravan la salud mental de los jóvenes son las redes sociales o, concretamente, su "mala gestión". "Estamos alimentando un monstruo sobre el que ningún adulto nos ha enseñado nada porque no lo ha vivido como nosotros", lamenta. Por ello reclama educar en las redes sociales para que los nativos digitales puedan desenvolverse en entornos sanos y sepan diferenciar entre la realidad y lo virtual.

Finalmente, Guzmán propone a la clase política generar entornos donde jóvenes y adultos puedan hablar de todo "sin sacar los cuchillos", y extrapolar esta metodología a todos los ámbitos de la sociedad, como la cultura, los medios de comunicación o el Congreso de los Diputados, por ejemplo. "Nosotros no estamos en lucha contra las generaciones anteriores, solo pedimos sentarnos a su lado y tomar las decisiones del futuro juntos", resume.


Àlex Cabañeros.

/ Laura Guerrero

Àlex Cabañeros: "No se preocupan de la salud mental"

Àlex Cabañeros es un barcelonés de 29 años y acaba de independizarse. Actualmente tiene un contrato indefinido en una 'startup' después de haber hecho prácticas en la empresa durante su etapa universitaria. Pese a que no tiene una situación laboral precaria, el chico critica que “en España los salarios son mucho más bajos”. “Que los jóvenes se tengan que marchar es una realidad por la comparación de salarios y de condiciones”, insiste.

De hecho, cuenta que vive en un piso compartido porque no reúne las condiciones para estar solo. "Esto es bastante complicado conseguirlo viviendo en Barcelona", apunta.

Habla también de política y dice no sentirse representado por las formaciones que están en el Congreso hoy. "Cuesta mucho encontrar un representante o alguien con quien empatices", afirma. No solo eso, también critica que los partidos "se centran más en el conflicto, en atacar al otro, que en proponer".

Recuerda también la polémica que hubo en la Cámara Baja sobre la salud mental, cuya cobertura pública es una de las propuestas que se plantean. "Es algo que para mí siempre ha estado muy estigmatizado, de lo que nunca me han hablado", critica. "Se necesita invertir en educación para que se conozcan estas cosas", sentencia.

Pese a todo, Àlex mira al futuro con esperanza. "El futuro es mejor mirarlo con ilusión porque, si no vas con buena actitud, no van a salir bien las cosas", termina.


Teresa Flórez.

/ Ferran Nadeu

Teresa Flórez: "La vergüenza es compartir piso a los 30"

Teresa Flórez tiene 23 años, es sevillana y llegó a Barcelona en septiembre para estudiar. Actualmente trabaja media jornada como falsa autónoma en una editorial. "Bueno, media jornada... Al final siempre se hace más porque uno quiere dejar huella en la empresa para que te cojan con un contrato menos precario", lamenta.

Uno de los temas que más le preocupa a Teresa es el debate sobre regularizar el precio de los alquileres. Ella lo tiene claro: "Es necesario". La chica cuenta que vive en un piso compartido de 60 metros. "Una persona no puede mantener un piso sola", señala. "Es vergonzoso que con 30 años la gente tenga que compartir piso", insiste.

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También le preocupan temas educativos como la criticada educación sexual. "Hay gente que está perdida y, si tuviéramos clases como estas, les sería mucho más fácil la adolescencia", subraya. Esto lo relaciona también con el "vergonzoso" discurso de odio que reina en nuestra sociedad últimamente y coincide con la encuesta con la prohibición formaciones políticas que prediquen el odio o la discriminación. "Se le está dando poder a posturas que pueden hacer mucho daño", sostiene.

Pese a todo, Teresa mira con optimismo el futuro que le viene. "Miro al futuro con un positivismo que es ingenuo", bromea la joven. "Una quiere que el mundo vaya a mejor y si puede ser partícipe de ello pues mejor", zanja.