Pruebas de acceso a la universidad

Selectividad 2021: debate sobre los diferentes modelos y los suspensos en bachillerato

  • La normativa de la pandemia permite tener el título de bachillerato sin haber aprobado todas las asignaturas, pero con el curso superado tras una evaluación colegiada

  • El ministerio de Educación está trabajando en una prueba más homogeneizada en las 17 autonomías

Un grupo de estudiantes realizan las pruebas de acceso a la universidad, en julio de 2020 en Barcelona.

Un grupo de estudiantes realizan las pruebas de acceso a la universidad, en julio de 2020 en Barcelona. / Ferran Nadeu

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Selectividad presencial en pandemia. Toma dos. El pasado martes, Murcia levantó el telón de la ahora conocida como EBAU (evaluación de bachillerato para el acceso a la universidad). Lo hizo pidiendo a los alumnos que comentaran dos artículos periodísticos: uno sobre equidad y educación (un texto, por cierto, crítico con la nueva 'ley Celaá') y otro sobre feminismo. El resto de las autonomías tienen programados estos días los exámenes de acceso a la universidad, a los que se presentan en toda España unos 300.000 alumnos y alumnas que han aprobado segundo de bachillerato tras un curso semipresencial. Madrid empieza la selectividad el lunes y Catalunya, el martes.

Por segundo año consecutivo y debido al coronavirus, las medidas sanitarias son idénticas a las de 2020: distancia interpersonal, mascarilla, gel hidroalcohólico y ventilación. La nota final con la que los jóvenes aspirarán a estudiar una determinada carrera será una media entre el examen de selectividad (40%) y la calificación de bachillerato (60%). 

El debate de los suspensos

Como ya sucedió el año pasado, los alumnos han podido obtener el título de bachillerato a pesar de tener asignaturas suspendidas. En 2020, el Congreso aprobó -a iniciativa del Gobierno- un real decreto para las enseñanzas no universitarias que recogía medidas excepcionales para el que estaba siendo entonces un curso excepcional, marcado por la pandemia: clases semipresenciales, cuarentenas preventivas y dificultades económicas, familiares y personales. Esa normativa daba pie -y lo ha seguido dando este año- a que la junta de evaluación de cada instituto pudiera conceder el título de bachillerato a un alumno a pesar de tener alguna que otra materia no aprobada. El requisito imprescindible era que todo el claustro decidiera que el estudiante, efectivamente, había alcanzado la madurez académica y había cumplido con los objetivos generales del curso.

Fuentes del ministerio explican que el real decreto sigue vigente ese año, pero insisten en que no es una obligación. Es decir, si alguna comunidad no lo quiere aplicar, está en su derecho. Catalunya, al igual que Euskadi, Navarra, Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Baleares, ha apostado por aplicar el real decreto mientras que no lo han hecho Madrid, Asturias, Castilla y León, Murcia y Andalucía.

La nueva ley de educación -que entrará en vigor el próximo curso académico- insta a obtener el grado de bachillerato con todas las materias aprobadas. Excepcionalmente, permite titularse con un suspenso (uno solo) siempre y cuando el alumno haya asistido a clase en esa asignatura y haya alcanzado los objetivos y las competencias del curso. 

La unificación de exámenes

Otra pregunta recurrente cada año es la de la homogeneización de la selectividad: ¿España tiene 17 exámenes distintos? ¿No es una situación injusta dado que cualquier alumno puede aspirar a cualquier facultad de España? La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, asegura que la igualdad de oportunidades no está en duda porque los controles tienen la misma estructura. “Es falso hablar de 17 modelos de EBAU”. En lo que sí está trabajando su departamento, según explicó en una entrevista en RNE, es en la homologación de los criterios de evaluación y en la armonización de los temas que entran. “Estamos trabajando en una prueba más homogeneizada”, destacó.

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“Hay voces que piden un modelo único, pero durante el Gobierno del PP no se hizo”, recordó Celaá, tras destacar que el ministerio no es única institución que ‘manda’ sobre la EBAU sino también las universidades (que tienen autonomía), las comunidades (con competencias educativas).

La ministra también hizo hincapié en que los alumnos no se la juegan todo en la EBAU sino que un 60% de la nota viene de sus calificaciones de bachillerato. “No se puede hablar de 17 modelos, al igual que no se puede hablar de 28.000 modelos, que son los centros donde se estudia bachillerato”.

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