JUICIO EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

La fiscalía califica de "salvaje" el asesinato de una niña de 13 años en Vilanova i la Geltrú

  • Un vecino de los abuelos paternos de la menor está acusado de asesinar y abusar de la menor en junio del 2018

  • El procesado puso a la víctima un collar de perro en el cuello y, mientras la agredía sexualmente, la iba asfixiando

  • La fiscalía reclama para el acusado la prisión permanente revisable, más 10 años de cárcel y el pago de una indemnización

La madre de la niña asesinada en Vilanova i la Geltrú: Estamos aquí para pedir que se haga la máxima justicia

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

Escribe desde Barcelona

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Un jurado popular juzga a partir de este lunes en la Audiencia de Barcelona a Juan Francisco López Ortiz, acusado de agredir sexualmente y asesinar a Laia, una niña de 13 años en Vilanova i la Geltrú (Garraf) el 4 de junio de 2018. La fiscalía reclama para el procesado 10 años de cárcel y prisión permanente revisable, así como una indemnización de 450.000 euros para los familiares de la víctima. El crimen conmocionó la población del Garraf. La policía evitó que el sospechoso sufriera un linchamiento público cuando fue detenido.

"Era una niña que era feliz y que fue asesinada de una forma salvaje, brutal, como ni imaginan, en un escenario dantesco", resumió la fiscala María José del Río. La acusación pública remarcó que el acusado "impidió" que la pequeña se defendiera, "le procuró un ssufrimiento añadido, brutal, innecesario para matar a una persona". "Estos hechos son estremecedores, para ustedes e incluso para las personas que nos dedicamos a esto", subrayó. A su entender, la menor fue "vejada hasta la saciedad".

La acusación particular, ejercida por el abogado Juan Carlos Zayas, aseguró que el acusado es una persona "calculadora" y no un enfermo como deberá hacer creer la defensa. "No solo el acusado mató a una niña, sino que por la propia circunstancia del autor y la víctima se produce una imposibilidad de que la pobre niña se pueda defender (....) Posibilidad de huir, ninguna", precisó.

La defensa, que reconoce que el procesado mató a la muchacha, pidió al jurado que se centre en "qué quien es" el acusado, un habitual consumidor de droga. "Es un pequeño puzle que se ha de juntar y les dará una idea de quien es Juan Francico" que, según su tesis, estaba sumido en "un caos", en una situación de "desesperación" porque su madre se moría. "Perdió el mundo de vista", reconoció la letrada. "Es día estuvo consumiendo droga y alcohol", admitió. "El creía que se estaba defendiendo de un atacante en su vivienda", sin darse cuenta que era una niña, insistió.

Debajo de un colchón

El cadáver de la Laia, nacida en China y adoptada cuando era un bebé, fue hallado semidesnudo debajo de un colchón en el domicilio del acusado, que vivía en el mismo edificio que los abuelos paternos de la menor, tres horas después de su desaparición, cuando los tíos de la víctima entraron por la fuerza en la casa del hombre. El imputado, un hombre de 45 años con un antecedente por violencia doméstica en su proceso de divorcio, hacía poco que se había trasladado a vivir a casa de sus progenitores, que no estaban en el domicilio cuando ocurrieron los hechos.

La niña estaba con sus abuelos, que la habían ido a recoger al colegio, y salió de casa de estos, situada en el mismo bloque de Vilanova donde residía el detenido, hacia las 18.50 horas porque su padre la esperaba frente al portal. Cuando Laia bajaba sola por las escaleras, el acusado, que se percató de su presencia, supuestamente la introdujo en su domicilio "con la finalidad de satisfacer un perverso deseo sexual", según la fiscalía.

En el interior de la vivienda le tapó la boca para acallar sus gritos, le puso una correa canina por el cuello y le clavó un cuchillo de cocina en distintas partes del cuerpo. También abusó sexualmente de ella mientras incrementaba la presión de la correa, hasta que finalmente provocó la muerte de Laia por asfixia.

Buscaba la vejación y el sometimiento

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La niña, detalla la acusación pública, "no tuvo posibilidad alguna de defensa eficaz", por cuanto no esperaba el ataque, ni tenía apenas "ninguna capacidad para oponerse al mismo" por su "diferencia de envergadura y fuerza". La fiscalía sostiene que López Ortiz "actuó con la búsqueda y añadida satisfacción de causar" a Laia "el mayor sufrimiento posible" por lo que, además le propino golpes. Su objetivo, sostiene era "provocar un sentimiento de una absoluta vejación y total sometimiento" de la víctima, "simbolizado" en la colocación de una correa canina en el cuello" de la menor. La familia del sospechoso relató al jurado su adicción a las drogas, aunque no lo vieron consumir, sus fobias a ser atracado en la casa y su aislamiento. "Fui un martirio para mis padres y un maltratador psicológico", confesó una hermana.

En su primera declaración ante el juez de instrucción, el detenido dijo en su defensa que no recordaba haber cometido el crimen, alegando que en el momento de los hechos se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas. La defensa califica la acción del procesado de homicidio (imprudente o agravado) y pide que se le aplique la eximente o atenuante de consumo de droga y la reparación del daño, por haber puesto a disposición del tribunal su patrimonio para el pago de la indemnización a la familia de la menor. Por ello, el abogado de Ortiz solicita para su cliente un máximo de 14 años de cárcel. El juzgado embargó la herencia que iba a recibir el imputado de su madre.