Lucha contra el covid-19

¿Quiénes son los mayores productores de vacunas del mundo?

  • La producción global de vacunas contra el coronavirus está en manos de unas decenas de productores repartidos por el mundo

  • Los países que más inmunizaciones han producido hasta ahora son China, Estados Unidos, Alemania, Bélgica e India

Un empleado trabaja en la producción de una vacuna contra el covid-19 en una fábrica de Faridabad, en India.

Un empleado trabaja en la producción de una vacuna contra el covid-19 en una fábrica de Faridabad, en India. / SAJJAD HUSSAIN (AFP)

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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La receta de una vacuna es infinitamente más compleja que la receta de un croissant. Y sí. Es una premisa obvia. Pero esta es, indirectamente, la idea que protagoniza día sí y día también la gran mayoría de noticias sobre vacunas. Desmenuzemos, por ejemplo, la noticia del día. La guerra abierta entre la Unión Europea y Reino Unido por el reparto de la vacuna de AstraZeneca se explica, más allá de los habituales enredos geopolíticos, por la escasez de estos medicamentos. Y la falta de dosis, a su vez, se debe al complicado proceso fabricación de las vacunas contra el covid-19, la falta de productores especializados y un sinfín de trabas logísticas.

En estos momentos, solo cuatro vacunas han logrado la autorización de la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Estas cuatro fórmulas, por lo tanto, son las únicas que pueden repartirse entre los veintisiete. Se trata de la vacuna de Pfizer y BioNTech; la de Moderna; la de AstraZeneca y Oxford; y la de Janssen. La producción de estos medicamentos depende de un puñado de productores repartidos por el mundo y de un proceso de fabricación transfronterizo. Para entender el ‘quid’ de la cuestión, hablaremos por una lado de las vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna) y por el otro de las de adenovirus (AstraZeneca y Janssen).

¿Dónde se fabrican las vacunas de Pfizer y Moderna?

La vacuna de Pfizer se fabrica y ensambla por partes en diferentes fábricas del mundo. El antígeno se fabrica en Saint Louis (Misuri), el ARNm se produce en Andover (Massachusetts), y el ensamblaje se reparte entre Kalamazoo (Míchigan) y Puurs (Bélgica). Hace tan solo unas semanas, la farmacéutica incorporó la planta de Marburg (Alemania) a su circuito para intentar aumentar su capacidad de producción.

Lo mismo ocurre con la vacuna de Moderna. La firma, de hecho, solo cuenta con tres plantas especializadas en la producción de antígenos; una en Portsmouth (New Hampshire), una en Filadelfia (Pensilvania) y otra en Basilea (Suiza). Y dos plantas más especializadas en el acabado; una situada en Madrid y otra en Bloomington (Indiana).

La producción de estas vacunas, a su vez, depende de otros centros que proporcionan 'materias primas' como lípidos, enzimas y material genético. Y de unas plataformas tecnológicas avanzadas capaces de producir vacunas de ARN mensajero. "Hay pocos productores con experiencia que puedan contribuir de manera significativa a la fabricación a gran escala de vacunas de ARNm", resume el periodista científico Anthony King en un análisis publicado en 'Chemistry World'. "No es tan fácil como abrir más fábricas, porque cada maquinaria y cada paso de la producción requieren una plataforma tecnológica muy avanzada y un proceso de validación muy detallado", comentan, en esta misma línea, fuentes de la industria farmacéutica interpeladas por este diario.

¿Dónde se fabrican las vacunas de AstraZeneca y Janssen?

Las vacunas ideadas por AstraZeneca y Oxford se producen en 25 plantas repartidas por 15 países del mundo. El principal productor hasta la fecha es el Serum Institute de India; uno de los mayores fabricantes de medicamentos del mundo. El proceso, a su vez, pasa por la revisión de 20 laboratorios independientes y alrededor de 60 controles de calidad. El circuito de fabricación europeo pasa por la fabricación de la sustancia activa en Países Bajos y Bélgica y acaba con el envasado de la vacuna en Italia. Según ha trascendido en las últimas semanas, la farmacéutica mantiene conversaciones con otras empresas (entre las que destacarían varias firmas españolas) para ampliar su capacidad de producción.

Janssen, a su vez, trabaja en la fabricación de su vacuna (que debería empezar a repartirse en abril) en fábricas de Estados Unidos, Bélgica y Alemania. La compañía espera cerrar un acuerdo con una decena de productores más a lo largo del 2021. La farmacéutica catalana Reig Jofre, por ejemplo, ya ha afirmado que, en caso de llegar a un acuerdo con la farmacéutica, podría producir hasta 300 millones de dosis al año.

La gran complicación de estas fórmulas, respecto a sus homólogas de ARNm, es que su producción implica trabajar con cultivos celulares. Y estos, como cualquier forma de vida, pueden comportarse de una manera impredecible. "Trabajar con cultivos de células humanas es como trabajar con vudú. Las células hacen lo que quieren", resume el divulgador científico Derek Lowe, autor de análisis sobre vacunas firmados 'In the pipeline'.

¿Qué países producen más vacunas?

Sobre el papel, los tres países con mayor capacidad de producción de vacunas son Estados Unidos, India y China. En este orden. En la práctica, sin embargo, las naciones que más vacunas de covid-19 han producido hasta la fecha son China, Estados Unidos, Alemania, Bélgica e India. Según un reciente análisis de 'Airfinity', China ya ha fabricado 142 millones de vacunas contra el covid-19; Estados Unidos 103 millones; Alemania y Bélgica 70 millones; e India 42 millones más.

La firma con más vacunas producidas hasta la fecha es Pfizer, con más de 119 millones de dosis fabricadas. Le sigue Sinovac (de China) con 91 millones; AstraZeneca, con 83 millones; y Moderna, con 61 millones. El balance más optimista pronosticaba que en 2021 la fabricación de vacunas alcanzaría los 9.500 millones de dosis contra el covid-19. Hoy por hoy, tras tres meses de andadura de la campaña de inmunización en Estados Unidos y Europa, el total de vacunas producidas asciende a poco más de 400 millones.

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El cuello de botella de la producción de vacunas no es fácil de desatascar. No son pocas las voces que han reclamado a las farmacéuticas liberar la patente de sus fórmulas para que otros productores se puedan sumar a la fabricación. Los productores, por su parte, se han escudado en la idea de que actualmente no existen más fabricantes capaces de trabajar con las herramientas necesarias para producir vacunas tan avanzadas. El problema, al fin y al cabo, sigue siendo el mismo. La receta de una vacuna es infinitamente más compleja que la receta de un croissant.