"Me tendrán que dar la medalla al mérito ciudadano"

  • Un segundo suplente de vocal acaba de titular en una mesa electoral de l'Hospitalet de Llobregat ante la falta de asistentes

  • En un colegio de la Florida, las largas colas y la imposibilidad de mantener la distancia de seguridad fuerzan varias quejas a los Mossos

  • A pesar del miedo pandémico, cientos de personas asisten a las urnas donde también se cuela el Carnaval

Jesús Marco, miembro de la mesa electoral en la escuela Menéndez Pidal de L’Hospitale.t

Jesús Marco, miembro de la mesa electoral en la escuela Menéndez Pidal de L’Hospitale.t / RICARD CUGAT

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"Sinceramente mi intención era venir para irme. Pero al como nadie se ponía de acuerdo y faltaba gente he optado por cumplir con mi deber ciudadano. A ver si me van a dar alguna medalla o algo", bromea Jesús Marco, un ciudadano de L'Hospitalet de Llobregat que ha acabado siendo titular de una de las siete mesas electorales del colegio Menéndez Pidal en el barrio de La Florida. A pesar de ésta y otras anécdotas la mayoría de mesas de la ciudad se han constituido con total normalidad. A primera hora de la mañana muchos electores de edad avanzada cumplían su cita con las urnas. "Pocos derechos tenemos, al menos que éste no nos lo arrebaten", sentenciaba Rafael Arroyo, un octogenario que, con doble mascarilla, ha vencido los miedos y ha sido el primer elector de su colegio.

La presidenta de la mesa fue la primera que falló en una de las siete mesas electorales del colegio Menendez Pidal de L'Hospitalet de Llobregat. "Ha venido con su hija pequeña, ha dicho que toda su familia está enferma de coronavirus, que no tiene con quién dejar la niña y se ha marchado", explica Guillem Faura, responsable municipal del colegio. A la mujer la han multado por no traer ningún justificante. Pero es que luego el primer suplente a presidente no se ha presentado y el segundo no se ha querido quedar. "Ha dicho que venía para decirnos que se largaba", explica Faura. De hecho, según Faura, casi la mitad de los miembros de esta mesa electoral no han asistido al colegio. Así que sido una vocal la que ha tenido que ejercer de presidenta y el segundo suplente de segundo vocal ha pagado los platos rotos.

Convencidos y resignados

La víctima se llama Jesús Marco, que pensaba que no le tocaría quedarse en las votaciones. Al fin, ha ejercido con resignación su deber ciudadano. "Yo también tengo hijos en casa, pero bueno, es lo que toca", asevera con la cabeza gacha. A las 9:40, su mesa ya estaba constituida. En otra mesa del mismo colegio otro suplente a vocal también se ha tenido que quedar. "Una mujer decía que estaba de baja y entre todos hemos convencido al suplente para que la sustituyera", cuenta también la responsable de las mesas María Yáñez. Finalmente, a las diez en punto ya hacía varios minutos que los electores metían las papeletas en las urnas.

Votación en el mercado de La Florida, en L'Hospitalet de Llobregat.

/ RICARD CUGAT

Doble mascarilla

El primero en ejercer su derecho a voto en este colegio atípico ha sido Rafael Arroyo, un octogenario nacido en Córdoba que lleva más de 60 años en l'Hospitalet. "Vengo a votar para que no nos arrebaten nuestros votos, para que no me lo roben otros", explica el hombre con dos mascarillas colocadas por miedo a infectarse. Mari Carmen, otra votante de 69 años, se quejaba porque a ella le pidieron que asistiera a una mesa electoral. "Por la edad me pude salvar, pero mi hija se ha tenido que quedar", cuenta.

El colegio Menéndez Pidal es el que ha tenido más problemas para constituir las mesas, según constaba en varios grupos de whatsapp de los apoderados de los partidos políticos. Pero sin duda el que lo ha hecho más tarde es el mercado de la Florida, un nuevo colegio electoral para este 2021 donde ha asistido prácticamente el 100% de los convocados a las mesas. "Hemos tardado porque estábamos pendientes que la junta electoral nos ratificara", explica Quim, el responsable del colegio.

Largas colas en caminador

En el rellano del mercado, algunos abuelos han estado hasta media hora haciendo cola, sujetados por un bastón o, incluso, un caminador. El problema en este colegio es que apenas había espacio para aguardar la cola, y la tardanza ha acumulado más votantes de los esperados. Además, las personas con problemas de movilidad sólo podían llegar hasta la urna usando el mismo ascensor. "A mí es que me da miedo... esto está muy mal montado, me están sacando de quicio", se quejaba Angelita Funcia, una vecina de 81 años. "No podemos estar así, esto se tiene que solucionar", se quejaba ante los Mossos presentes en su colegio electoral de La Florida Josep María Lluelles, vecino del barrio. A pesar de su insistencia en reforzar las medidas de seguridad, ha abandonado el colegio electoral antes de votar, por miedo, ha dicho, a contagiarse

Juani Guerrero y Amalia Cifuentes, que anda gracias a un caminador, se quejaba en el mercado de La Florida de L'Hospitalet de las largas colas para ir a votar. "Ya está bien, llevamos media hora aquí y no se están respetando los metros de seguridad", se quejaba. "He venido temprano para evitar aglomeraciones y esto está a petar. Voy a coger lo que no tengo", vecina de L'Hospitalet de 81 años.

Votaciones en el mercado de La Florida, en L'Hospitalet.

/ RICARD CUGAT

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A pesar de las colas, y el nerviosismo de muchos, también el cachondeo se ha colado en las espera a la urna. El artífice ha sido Jose María, un vecino que se ha presentado en el colegio electoral vestido de obispo. "Vengo a celebrar el Carnaval", insistía una y otra vez entre las miradas de asombro. Entre risas, daba la extrema unción a sus vecinos, y algunos le llegaban a besar el anillo. Eso sí, limpiado previamente con gel hidroalcohólico.

En una de las mesas les esperaba Ester Gallego, presidenta y enfermera de Bellvitge. "Yo estoy tranquila porque llevo la vacuna. Si me preguntas creo que no, que las elecciones no se tenían que celebrar. Pero ya que estamos, vengan a votar", decía. Uno que seguro que no lo ha hecho es Mesías Albano, un hombre de 60 años que vive en el albergue municipal de personas sin hogar de l'Hospitalet. Ha entrado en el colegio municipal "por error". "Me metí aquí dentro para resguardarme de la lluvia y el frío, es que del albergue nos echan a las nueve y ahora no sé donde ir", prosigue. Él está empadronado cerca de Arc de Triomf, en Barcelona, pero dice que no puede costearse el transporte para ir a las urnas. Los Mossos le han pedido que se fuera del mercado, y se ha largado dirección a ninguna parte. Bajo el anorak escondía un 'tetrabrick' de vino tinto. "Tampoco sé a quien votar, mis problemas son otros, y creo que a nadie le importan", añadía.