Tiempos de cambio en las aulas

Paso al frente de la comunidad educativa para reformar el bachillerato

  • Tres docentes de secundaria impulsan un movimiento para radiografiar una etapa educativa enfocada exclusivamente a aprobar la selectividad

  • Con amplio respaldo en la comunidad educativa, 'Canviem el batxillerat' está realizando encuestas en los institutos catalanes, cuyos resultados se expondrán en marzo

  • El Ministerio de Educación coordina grupos de trabajo para modificar los currículos en primaria y secundaria y apostar por contenidos menos enciclopédicos y más competenciales

Aula de bachillerato en un instituto barcelonés.

Aula de bachillerato en un instituto barcelonés. / Ferran Nadeu

7
Se lee en minutos
Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

ver +

Todo empezó con un tuit. En las vacaciones de Navidad, la directora del instituto Montgròs de Sant Pere de Ribes, Susanna Soler, lanzó en redes sociales una reflexión personal en la que proponía un bachillerato que "ilumine la cara de chicos y chicas". Un bachillerato que "les oriente al futuro, que recoja el currículo creativo de la secundaria y eleve el deseo de seguir aprendiendo". ¿Quién se apunta?

En pocos días, la espontánea reflexión de Soler recibió un apoyo masivo. Muchos docentes y estudiantes manifestaron su hartazgo respecto a una etapa educativa de dos años -no obligatoria, como sí lo es primaria y ESO- completamente enfocada no tanto a aprender y a insuflar ganas de aprender sino a aprobar un examen: la temida selectividad. El resultado: aulas llenas de estudiantes agobiados y estresados, especialmente en el segundo curso.

Nació como un grito, una llamada personal, pero 'Canviem el batxillerat' es hoy una iniciativa social con identidad propia. Además de por Soler, está capitaneado por Maribel Tarrés, directora del instituto Jaume Cabré (Terrassa) y por Fanny Figueras, coordinadora pedagógica del instituto Moisès Broggi (Barcelona). Para combatir prejuicios, lo primero que advierten es que su objetivo no es bajar el nivel académico, sino tomar el pulso a una etapa educativa fundamental y ver si está cumpliendo los objetivos que deberían cumplir. Pretenden avivar el debate y, sobre todo, dar voz a los alumnos y las alumnas. Para ello, están realizando una encuesta en los institutos catalanes. Los chavales están respondiendo varias preguntas sobre cómo se sienten con el actual sistema, qué cambiarían, con qué se quedarían y cuál sería su bachillerato ideal. Los resultados se harán públicos en una exposición en marzo. ¿Qué datos arrojará la encuesta? ¿A qué conclusiones se llegará? ¿Se detectará, efectivamente, la necesidad de cambiar el enfoque del bachillerato?

"Queremos dar voz a los alumnos y las familias. No se les suele escuchar y, al fin y al cabo, ellos son los verdaderos protagonistas", explica Soler. "Como docentes somos responsables, no podemos mirar hacia otro lado", añade.

"No queremos hacer TikTok en clase. Lo único que pretendemos es tomar el pulso a la actual situación y ver en qué podemos mejorar"

Susanna Soler. Directora del instituto Montgròs de Sant Pere de Ribes

Las tres "orgullosas" docentes de secundaria insisten en que 'Canviem el batxillerat' no tiene por objetivo bajar el nivel académico. “No queremos hacer TikTok en clase", ironizan. "Lo único que pretendemos es tomar el pulso a la actual situación y ver en qué podemos mejorar". Por su larga experiencia en las aulas saben que es una etapa educativa empañada de estrés por la selectividad. Una etapa de dos años en la que no se recoge el legado de primaria y la ESO, donde a los alumnos se les seduce y motiva con un aprendizaje más competencial y por proyectos. Soler, Tarrés y Figueras dejan claro que 'Canviem el batxillerat' no tiene un plan pormenorizado sobre cómo deberían ser las clases. Simplemente, tratan de dar voz a alumnos, maestros y especialistas y emprender un debate sobre si el bachillerato actual está obsoleto y no sirve para cumplir con el objetivo del sistema educativo: aprender y motivar. "¿Por qué medimos a los alumnos con un simple examen?", se preguntan las maestras, que hacen hincapié en que no todos necesitan pasar la selectividad porque habrá quien encamine sus pasos hacia otros caminos que no sean la universidad.

"Los alumnos tienen un excesivo nivel de presión por la selectividad, un examen en el que se la juegan"

Xavier Bonal. Profesor universitario, divulgador e investigador

Xavier Bonal, profesor de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona, divulgador, investigador y autor de ensayos sobre educación y sociología de la educación, muestra a priori sus simpatías con ‘Canviem el batxillerat’. Por un motivo fundamental: la constatación del "excesivo nivel de presión" que tienen los alumnos de cara a la selectividad, un examen "en el que se la juegan". Todo eso convierte el bachillerato en una etapa dominada por el ‘teaching to the test’, método educativo enfocado exclusivamente a que los alumnos pasen un examen.

El propio ministro de Universidades, Manuel Castells, confesaba en una reciente entrevista con EL PERIÓDICO que veía con buenos ojos un posible cambio en selectividad, aunque reconocía que, en mitad de una pandemia, quizá no era el mejor momento para emprenderlo. "Bastantes caos tenemos ya", sentenció Castells, prestigioso profesor universitario en EEUU. "Creo que la idea de exámenes memorísticos está superada a partir del momento en el que la información está en internet. Yo no hago exámenes. A mis alumnos les digo que miren todo por internet. La información está toda en la red. Hay que ser capaz de buscarla y saber para qué la quieres".

"La memoria, el esfuerzo intelectual y el tiempo de estudio es indispensable. No me tengo por antigua pero algún tipo de examen hay que hacer"

Adriana Espinós. Profesora en un instituto de Madrid

Otras voces, como la de Adriana Espinós, profesora de Lengua en un instituto de Madrid, desconfía sobre los posibles cambios en bachillerato, una etapa no obligatoria en la que la memoria, el esfuerzo intelectual y el tiempo de estudio es "indispensable" para preparar bien a unos alumnos que en breve entrarán en la universidad. "No me tengo por antigua pero considero que algún tipo de prueba han de realizar. El examen es algo fundamental para que los alumnos asimilen los contenidos. Además, no solo cuenta la selectividad sino también la nota media que hayan tenido en los cursos".

Combatir la lacra del abandono escolar y seducir a los alumnos para que continúen formándose en etapas superiores es uno de los objetivos del Ministerio de Educación. La nueva ley (LOMLOE), que ya está en vigor, implicará una revisión de los métodos pedagógicos para que los contenidos sean "menos enciclopédicos y más competenciales", recuerda la ministra Isabel Celaá. Esta 'revolución' en las aulas -en las que ya hay grupos de trabajo coordinados por el ministerio- se debería hacer efectiva en el curso 2022-23. "Queremos un cambio curricular ambicioso y realista", explica el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana. "Por supuesto, también afectará al bachillerato", añade la ministra, que califica de "objetivo de país" la permanencia en la enseñanza posobligatoria del 90% de los estudiantes.

Noticias relacionadas

Celaá añade que la nueva modalidad de bachillerato que incluye la LOMLOE también implicará un aumento de la motivación de los estudiantes. Ahora mismo hay tres tipos: Humanidades y Ciencias Sociales, Artes y Ciencias (disciplina esta última a la que se añadirá Tecnología). El cuarto y nuevo tipo será el llamado general, en el que los estudiantes podrán recibir contenidos combinados de los tres modelos ya vigentes. Esta opción pretende retener en los centros educativos a aquellos alumnos y alumnas que aún no tienen clara la trayectoria de especialización. El objetivo es superar la tradicional dualidad entre las ciencias y las letras. La nueva legislación incluye la posibilidad de hacer el bachillerato en tres años, siempre que así lo aconsejen las circunstancias personales de los alumnos. 

Aina Colom Perez, estudiante de primer curso de bachillerato

/ T. C.

Nervios en las aulas

A la espera de los resultados de la encuesta emprendida por Canviem el batxillerat, los chavales manifiestan un alto grado de estrés. “Nada más empezar el curso, lo primero que nos dijeron algunos profesores es que venían a enseñarnos cómo aprobar la selectividad. Vamos, que no se trata tanto de aprender sino de pasar ese examen”, explica Aina Colom Perez, estudiante de primer curso de bachillerato en una escuela concertada de Mallorca. “Ya sé que la selectividad tiene un alto índice de aprobados. Pero yo lo veo complicado. Todo es cuestión de suerte, te la juegas en un día”, se preocupa. Tanto ella como muchos de sus compañeros pidieron cita con la tutora para explicarles la situación. “Nos intentó tranquilizar, nos dijo que a veces hay que meternos caña para que espabilemos”. Aina, que pretende estudiar la carrera de Magisterio si consigue la nota para ello, no es la única que está preocupada. Sus padres están también. “Siempre ha aprobado todo y en lo que va de año ha tenido algún suspenso. Además del estrés que le provoca la selectividad, la pandemia no ayuda nada. Lo empeora todo. Su motivación es nula, no tiene vida más allá de encerrarse en casa para estudiar, no puede hacer nada con sus amigos. Estudia, estudia y estudia, pero su rendimiento ha bajado”, explica Cristina, su madre.