Los ministros se volcarán en promover la vacuna y en lidiar con la oposición

  • Moncloa despliega su plan de comunicación para combatir la desconfianza social y los bulos

  • La derecha acusa a Sánchez de abusar de la propaganda para rentabilizar la vacunación

El ministro de Sanidad  Salvador Illa, en una reciente rueda de prensa.

El ministro de Sanidad Salvador Illa, en una reciente rueda de prensa. / Europa Press/ J Hellin / POOL

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Hace días que todos los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez recibieron una directriz: aprovechar e incluso doblar su número de intervenciones públicas a fin de promover el proceso de vacunación entre los españoles, aunque traten además otros asuntos que puedan ser propios de sus áreas. Basta con echar un ojo a las agendas ministeriales para comprobar que existe más actividad oficial de la que suele darse en periodo navideño. Y las entrevistas en los medios de comunicación se suceden sin descanso, con el titular de Sanidad, Salvador Illa, batiendo un récord. Es lo que tiene ser el ministro de una pandemia histórica, claro. La oposición no se queda atrás bendiciendo con una mano las vacunas como esperanza para abandonar la crisis sanitaria, económica y social y, con la otra, arreando al Ejecutivo por “mala gestión” y hacer “propaganda”.

La intención de Sánchez y los suyos es, principalmente, combatir las críticas de la derecha en el día a día y luchar contra el miedo ciudadano a la vacuna a través de la comunicación. Hay diseñado un plan nacional estratégico a este respecto impulsado por los ministerios de Ciencia, Sanidad y la propia secretaría de Estado de Comunicación. Los bulos son el principal adversario. En Moncloa hay conciencia y, sobre todo, hay datos en torno a las dudas que los ciudadanos siguen teniendo a los riesgos de la inoculación, pese a que esas dudas parecen ir disminuyendo poco a poco. Al menos eso es lo que sugieren los macrosondeos que se han ido haciendo desde organismos científicos públicos para radiografiar la confianza social en los nuevos productos farmacéuticos.

Este domingo, primer día de la vacunación en España, fue Illa quien salió a la palestra a hablar del proceso de inmunización, tratando de hallar el equilibrio entre transmitir esperanza y aconsejar prudencia para no bajar la guardia en la prevención ante el virus. De paso, tuvo varios guiños para la ‘cogestión’ con las comunidades autónomas: no en vano las principales críticas que recibe él y el resto del Gobierno provienen de territorios como Madrid (especialmente) y Andalucía. Y lo que está por llegar.

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Tampoco el jefe de la oposición, Pablo Casado, desmerece a la hora de repartir estopa política. Incluso en el arranque de la campaña de vacunación. “El inicio de la vacunación contra el Covid es una gran noticia para superar pronto la pandemia. La UE coordina su adquisición, las comunidades autónomas la administran y el Gobierno debe garantizar su distribución equitativa sin propaganda para atribuirse un éxito que su nefasta gestión no merece”, espetó Casado a través de las redes sociales.

El tuit del presidente del PP condensa las dos ideas con las que su partido, como Vox, pretende evitar que el Ejecutivo rentabilice ante la opinión pública la ansiada llegada de la vacuna: las acusaciones de exceso de “propaganda” gubernamental, subrayando que son las autoridades europeas, y no las de Moncloa, las que se han encargado de coordinar la compra del producto que ahora se ha de suministrar desde las autonomías. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se dio 24 horas de tregua para arremeter directamente contra Pedro Sánchez, pero insistió en que ella exige más vacunas. Su nueva bandera. “[…].La comunidad de Madrid inicia un operativo sanitario sin precedentes que estará sujeto a la distribución suficiente de dosis. Después de meses muy duros, hoy es un día para la esperanza”, remató. Algo es algo.