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Araceli, de 96 años, la primera persona vacunada en España

  • La mujer, una de las más ancianas del centro público de mayores Los Olmos (Guadalajara), ya ha recibido la primera dosis de Pfizer junto con una auxiliar de enfermería

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Araceli Rosario Hidalgo tiene 96 años. Es una de las residentes más ancianas del centro público de mayores Los Olmos, en Guadalajara. Baja al salón con la imprescindible mascarilla. Lleva traje de chaqueta negro y pañuelo de flores al cuello. Araceli es elegante, con sus gafas y su pelo blanco recién peinado. Y cejas perfectamente pintadas. Camina con andador. Se sienta en la butaca, se santigua y se convierte -después de 10 meses de cruel pandemia- en la primera persona de España que recibe la vacuna contra el covid-19. "Gracias a Dios", sonríe tras admitir sus nervios. No tanto por el pinchazo sino por los periodistas de TVE y la agencia Efe que graban y dejan constancia de un momento tan emocionante como histórico.

"Araceli, me tiene que decir usted si nota picor o escozor. Es un pinchacito, casi no lo va a notar", le dice la enfermera responsable de la inmunización, Carmen Carbonell, que va acompañada por otra colega. Ya está. Araceli ya tiene en su cuerpo la primera de las dos dosis de la vacuna de Pfizer (la segunda se la pondrán dentro de 21 días) que le protegerá contra una nueva y cruel enfermedad que se ceba con los más mayores y que ha provocado decenas de miles de muertes en España. Varios residentes de Los Olmos han fallecido de covid-19. Y lo han hecho, como todos, sin despedirse de los suyos. Sin abrazos, ni miradas, ni cariño. Entrevistada en TVE, Araceli describe así el horror pandémico: "Hemos estado aquí metidos todo este tiempo, sin salir ni poder ver a la familia. Muy mal". Añade que no tuvo ninguna duda cuando la asistente social le dijo que sería la primera en recibir la vacuna.

Después de Araceli le toca el turno a Mónica Tapias, auxiliar de enfermería de Los Olmos. "Para mí, esto es un orgullo. Lo que queremos es que se vacune la mayor cantidad de gente", explica. Consciente de estar viviendo un momento histórico, Mónica insta a la inmunización, que en España no es obligatoria y, sin embargo, resulta imprescindible para la protección social. No tiene ninguna molestia, ni dolor de cabeza. Solo nervios por la presencia de las cámaras de la tele pública. "Entre todos tenemos que aportar nuestro granito de arena, vacunarnos y parar la enfermedad", asegura. La pandemia ha sido durísima. "Hemos estado cerrados, sin visitas de familiares, sin ese calor. Ha sido triste". En la residencia, desde julio, no hay ningún interno con coronavirus. Pero todos siguen con medidas de precaución: mascarilla, distancia, ventilación e higiene constante de manos.

"Vamos a ver si conseguimos que el virus se vaya. Todos nos tenemos que llevar bien", añade, con humor, Araceli, que ya está sentada en una butaca cercana. La residente y la técnico, recién pinchadas, descansan ahora en una silla. El protocolo ordena que han de estar 15 minutos en observación. "No se nota nada, es como cualquier otra vacuna", explica Mónica a los medios presentes en la sala, bien ventilada y con las ventanas abiertas.

Los directores de Los Olmos se acerca a las dos. Les felicitan y les dicen que mañana comprarán todos los periódicos para verse en las portadas. Se ríen. Se emocionan. Y reciben un aplauso.

Acaba de empezar una vacunación compleja y larga, donde el sector preferente son los ancianos y el personal sociosanitario que los atiende.

Las Fuerzas Armadas ya han trasladado en avión las vacunas de Canarias, Baleares y de las ciudades de Ceuta y Melilla desde la base militar de Getafe (Madrid) y en el resto de regiones, el transporte se hace por carretera.

El primer lote llegó ayer, sábado, a un centro logístico de Guadalajara escoltado por la Guardia Civil después de cruzar la frontera procedentes de Bélgica.

Tras la primera entrega, a partir del lunes se sucederán los envíos a cada uno de los territorios, con una media de 350.000 dosis cada semana, un procedimiento similar en los países de la Unión Europea, donde también comienza hoy la campaña en residencias de ancianos y personal sanitario.

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La previsión es que en las próximas doce semanas se complete la inmunización de 2,29 millones de personas, que proseguirá con la del resto de la población en un proceso que se prolongará varios meses en los 13.000 puntos que dispone la red sanitaria pública en España. 

La llegada de las vacunas ha coincidido con la confirmación de los primeros casos de la nueva variante británica del coronavirus en ciudadanos que han viajado desde el Reino Unido.

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