08 jul 2020

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EFECTOS EN LA SALUD

Más del 85% de niños y adolescentes españoles sufrieron trastornos psicológicos durante la pandemia

Unicef alerta del impacto de la crisis sanitaria y socioeconómica en la salud mental de los menores y pide más inversión en este ámbito

Elena Fernández-Pello

Un niño sale a la calle en Godella (Valencia), el domingo 26 de abril, primer día en que los menores de 14 años tienen permiso.

Un niño sale a la calle en Godella (Valencia), el domingo 26 de abril, primer día en que los menores de 14 años tienen permiso. / EFE / KAI FÖRSTERLING

La pandemia de covid-19 y sus consecuencias económicas y sociales están provocando un fuerte impacto en la salud mental de los niños y adolescentes, alerta el comité español de Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Uno de los primeros estudios disponibles sobre el efecto emocional de la cuarentena en los menores de España e Italia, realizado por la Universidad Miguel Hernández de Alicante, revela que el 85,7% de los padres han constatado cambios en el estado emocional y en el comportamiento de sus hijos, concretamente problemas de concentración, desinterés, irritabilidad, agitación, nerviosismo, sentimientos de soledad, inquietud y preocupación. Esos síntomas, según los investigadores, son más frecuentes entre los niños españoles, porque el confinamiento ha sido aquí más estricto que en Italia.

Para paliar esa situación Unicef urge a España a incrementar su inversión en salud mental, que según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone solo el 5% del gasto total en sanidad, a la cola de Europa, y a adoptar una Estrategia Nacional en Salud Mental, pendiente desde 2013, con un capítulo específico para la infancia.

España corre el peligro, según Unicef, "de no contar con medios adecuados para detectar y mitigar los impactos en la salud mental de la infancia y adolescencia de la crisis sanitaria, socio-económica y educativa por la histórica infradotación de recursos destinados a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial; la ausencia de una estrategia global; las diferencias entre comunidades autónomas; los problemas de coordinación y la ausencia de una especialización formal en infancia y adolescencia dentro de las áreas de psiquiatría y psicología clínica".

Reforzar la atención primaria

La organización considera que "la atención a la salud mental no debe quedar olvidada y deberá asegurarse, desde el punto de vista sanitario, en un contexto de colaboración estrecha con la Atención Primaria". Para ello son necesarias "una Atención Primaria reforzada y una Salud Mental Infanto-Juvenil también reforzada, y ambas comunicadas".

Los primeros estudios realizados en China durante la pandemia de los que Unicef tiene noticia indican que la pérdida de rutinas y el estrés psicosocial están entre los principales factores que impactan psicológicamente en los niños.

"Muchos niños, niñas y adolescentes en España han estado y siguen estando expuestos a situaciones estresantes, traumáticas y dolorosas, derivadas del confinamiento. El cierre de escuelas; la falta de la rutina habitual; la imposibilidad de esparcimiento al aire libre en compañía de amigos; el distanciamiento físico de los seres queridos; la pérdida de familiares; el desempleo y las penurias económicas familiares; la incertidumbre generalizada sobre el futuro; la exposición excesiva a noticias inquietantes y pantallas; la falta de información adaptada; la interrupción de terapias y tratamientos específicos; y la violencia y abusos en el ámbito doméstico, son algunas de las que se han producido con mayor frecuencia", advierten desde Unicef España.

Miedos, ansiedad, depresión

Las reacciones de los niños son las comunes en las crisis humanitarias y otras situaciones traumáticas y pueden incluir trastornos de sueño, sentimientos de ansiedad y depresión, autolesiones o dificultades de concentración. Los más pequeños tienen miedo a estar solos y a la oscuridad, pesadillas, regresión, dificultades con la alimentación, aumento de rabietas o conducta aferrada. En Primaria, son más frecuentes la irritabilidad, las pesadillas, los problemas de sueño y alimentación, los dolores de cabeza y de barriga, los problemas de conducta, el apego excesivo, la competencia entre hermanos por la atención de los padres y el retraimiento social de los demás. En la adolescencia, los síntomas más comunes son físicos: las dificultades con el sueño, el apetito y el autocuidado; el aislamiento de compañeros y familiares; los cambios en los niveles de energía; la apatía; o la desatención a los consejos sanitarios.

El estudio realizado por los investigadores de la Miguel Hernández ha constatado que los niños y adolescentes han estado más pegados a las pantallas, han realizado menos ejercicio físico y han dormido más.

Otra investigación internacional de la organización Save the Children, realizada durante los meses de confinamiento, revela que el 25% de las 2.000 familias con bajos ingresos entrevistadas en España estaba sufriendo niveles altos de angustia, y que sus hijos manifestaban miedo, angustia y preocupación.

Un estudio global de UNICEF sobre contenidos en internet e interacciones en redes sociales sobre salud mental adolescente muestra un incremento de hasta un 3% de las conversaciones relacionadas con la ansiedad durante la pandemia.

En España, la Fundación ANAR, de ayuda a los niños y adolescentes en situación de riesgo, ha comprobado que las ideas e intentos de suicidio han aumentado del 1,9% de media en el último año al 8% de media durante los últimos meses, y en Reino Unido, otro estudio realizado con jóvenes con problemas de salud mental previos, ha constatado que el 32% de ellos sentía que había empeorado en estos últimos meses.

Más demanda tras el verano

La psiquiatra y pediatra Azucena Díez, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP), teme un aumento de la demanda de servicios de salud mental y apoyo psicosocial de la infancia y adolescencia tras el verano. "A los problemas socioeconómicos de muchas familias, se unirán nuevos problemas asociados a la vuelta al colegio -cambio de rutinas, dificultades para seguir el nuevo programa de estudios…-, así como fobias a salir o a relacionarse con personas fuera del entorno familiar”, indica.

Antes de la crisis del coronavirus, según los datos de Unicef España, el 29,5% de los niños españoles estaba en riesgo de pobreza o exclusión debido al desempleo y los problemas económicos de sus familias, y que el 17,9% abandonaba precozmente la escuela. Además, en 2019 se recibieron 18.801 notificaciones de malos tratos hacia niños y adolescentes en el seno familiar. Según la Fundación ANAR, la violencia contra los menores en el seno de las familias, ya sea maltrato físico o psicológico, ha aumentado un 10 por ciento durante el confinamiento.

Unicef destaca que desde mediados de marzo 8.237.006 estudiantes de enseñanzas no universitaria en España se han visto obligados a interrumpir su asistencia presencial a la escuela. Esa situación tiene un alto impacto, según la organización, “porque la escuela no es solo un lugar donde los niños, niñas y adolescentes adquieren conocimientos, sino que es, junto con la familia, un contexto clave para la protección y la socialización".