02 oct 2020

Ir a contenido

La explosión de la petroquímica de Tarragona airea fallos de protocolo

La Generalitat acusa a la empresa de no avisar del accidente, que se ha cobrado tres víctimas

La población recibió órdenes contradictorias sobre si debían o no encerrarse en casa

Óscar Hernández

La explosión de la petroquímica de Tarragona se cobra tres vidas y airea fallos en el protocolo de emergencia. / BOMBERS / VÍDEO: EFE

Al dramático balance de tres muertos (este miércoles al mediodía se descubrió el cuerpo del trabajador desaparecido y por la tarde falleció el herido crítico en el Hospital de Vall d'Hebron) y ocho heridas, tres de ellas graves, habría que sumar los fallos de coordinación y comunicación registrados durante los primeros minutos de la emergencia desatada el martes por la tarde al incendiarse y explotar un depósito de la empresa Iqoxe. Estos desajustes en el protocolo de actuación son especialmente graves si se tiene en cuenta que las comarcas de Tarragona disponen de dos grandes complejos petroquímicos y de un Plan de Seguridad de las Químicas (Plaseqcat) desde hace más de 30 años.

Uno de los errores desvelados, según denunció Protección Civil, fue que la empresa siniestrada (y parcialmente destruida), Industrias Químicas de Óxido de Etileno (antigua IQA), no informó inmediatamente de la sustancia que estaba ardiendo, lo que dificultó que se tomara la decisión de confinar a la población en sus casas. Tampoco avisó al centro de emergencias, como establece el Plaseqcat, ni al 112, según explicó el subdirector de Protecció Civil de la Generalitat, Sergio Delgado, a RAC-1. De hecho, el jefe de guardia del operativo de Bombers, Albert Ventosa, aseguró este miércoles en el lugar del suceso que cuando sus efectivos se desplazaron al lugar, no sabían con exactitud ni lo que había pasado ni dónde.

Esa falta de información parace ser la causa de que los vecinos de los municipios más próximos (Vilaseca, La Canonja y Tarragona) no oyeran ninguna sirena que les indicara permanecer en sus casas para no respirar ninguna posible sustancia tóxica, mientras algunos vehículos de Protección Civil sí pedían a los residentes, muchos de los cuales veían las llamaradas, que no salieran a la calle. Fuentes oficiales también alegaron que las alarmas no habían sonado porque la nube de humo no era tóxica.

El alcalde de La Canonja, Roc Muñoz, al que la explosión le sorprendió en un centro comercial del que le hicieron salir ignorando el peligro potencial en el aire, explicó que el aviso de que los vecinos debían quedarse en casa le llegó una hora más tarde. "Y eso que yo soy el máximo responsable de la protección civil del municipio, según la normativa", declaró. Y añadió que la primera alerta del incidente por parte de la Generalitat no le llegó hasta media hora después del suceso.

Sin máscaras

Además, las patrullas de los Mossos d'Esquadra que se desplegaron en la zona para establecer un cordón de seguridad alrededor del polígono no llevaban máscaras respiratorias para protegerse. "Llevamos años en Tarragona con este riesgo y nunca hemos tenido máscaras. Solo nos dijeron que cogiéramos cascos por si caían objetos mientras estábamos en la carretera desviando los coches", explicó a este diario uno de los agentes que estuvieron de servicio.

La explosión repartió centenares de fragmentos metálicos en un radio amplísimo, alcanzando a campos de fútbol que afortunadamente estaban vacíos. Pero el caso más grave fue el lanzamiento, hasta más de dos kilómetros de distancia, de la tapa del depósito de óxido de etileno que estalló. Esa placa, de mil kilos de peso, fue la que se introdujo en una vivienda y dañó su estructura causando el desplome parcial de un piso y una de las dos víctimas mortales, Sergio Millán, un exfrutero jubilado. La segunda víctima mortal es un empleado de Iqoxe cuyos restos fueron fallados este miércoles por la mañana en la 'zona cero' del siniestro, que quedó totalmente destruida con numerosos escombros y hierros retorcidos que ponían en riesgo para los equipos de rescate. Este accidente laboral provocó la solidaridad de los empleados de las industrias químicas del polígono, cuyos trabajadores realizaron un minuto de silencio.

Daños en centros educativos

Otro ejemplo de la virulencia de la explosión y de su onda expansiva son los daños detectados en el instituto Collblanc de La Canonja y en otro centro educativo de Tarragona. Afortundamente, el suceso se produjo fuera del horario escolar. Los bomberos aun comprobaban este miércoles por la tarde las grietas aparecidas en otros edificios de la ciudad y alrededores.

Uno de los aspectos que la Generalitat se ha dispuesto a mejorar tras los problemas detectados es la petición al Gobierno central para que se agilicen las normativas necesarias para permitir que se pueda avisar directamente a los teléfonos móviles de los ciudadanos en emergencias como la del martes, como ya ocurre en otros países, según adelantó el 'conseller' de Interior, Miquel Buch. Poco antes, el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, criticó que "no se use la tecnología digital en estos casos".

Sobre las causas del siniestro, el mando de los bomberos, Albert Ventosa, explicó que se originó en un reactor de la planta de Iqoxe en cuyo interior se mezclaban dos productos para elaborar un tercero. Este incidente afectó a una cisterna próxima que contenía óxido de propileno.