25 oct 2020

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Casi la mitad de los nuevos diagnosticados por VIH son tardíos

Los médicos de familia piden la realización de cribados a personas entre 20 y 50 años

La serofobia es uno de los principales obstáculos porque hay miedo a hacerse la prueba

Patricia Martín

Pruebas en laboratorio para detectar el VIH. 

Pruebas en laboratorio para detectar el VIH.  / AP

Pese a que la incidencia de varias enfermedades de transmisión sexual está subiendo debido al bajo uso del preservativo, en el caso del VIH, la tendencia es ligeramente descendente desde hace 10 años, salvo en el caso de hombres homosexuales de origen extranjero, que en un 80% de los casos se contagian en España. Según el informe de vigilancia epidemiológica publicado con motivo del Día Internacional del Sida, que se celebra el 1 de diciembre, en el 2018 hubo 3.244 nuevos diagnósticos por VIH, que con los datos con retraso de notificación, situarán la cifra en cerca de los 4.000. Y lo más preocupante es que, de ellos, casi el 50% (el 47,6%) son tardíos, cifra similar a la media europea, mientras que en Catalunya es levemente inferior, del 44%.

El problema de los diagnósticos tardíos es que constituye uno de los principales obstáculos para controlar la epidemia. Son perjudiciales para la persona afectada, ya que aumenta la posibilidad de que sufra enfermedades asociadas e “incrementa hasta 24 veces el riesgo de fallecimiento”, según Juliana Reyes, profesora de la UOC y epidemióloga. Pero también es un peligro para la sociedad, ya que estas personas, como no conocen que son seropositivas, pueden llevar a cabo prácticas de riesgo. De hecho, se calcula que entre el 54% y el 65% de las nuevas infecciones están producidas por personas que desconocen que son portadoras de VIH.

Los cribados

Frente a todo ello, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) cree que la Atención Primaria puede jugar un papel fundamental, dado que la mayoría de estas personas, antes o después, pasan por un centro de salud. Por ello, reclaman la realización de un cribado rutinario y voluntario a los pacientes entre 20 y 59 años, sexualmente activos, que vayan a realizarse una extracción de sangre para la realización de un análisis y residan en provincias con mayor incidencia, tal como se recogió en la ‘Guía de recomendaciones para un diagnóstico precoz’ del Ministerio de Sanidad en el 2014.

Coincide con esta petición Cesida, la coordinadora de organizaciones civiles contra el sida, que considera que “mejorar las estrategias de cribado es una de las acciones clave”. Su presidente, Ramón Espacio, señala que el temor "a la discriminación y a la serofobia es una de las mayores barreras para conseguir un diagnóstico temprano, porque hay miedo a hacerse la prueba del VIH” y que esta sea positiva.

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