27 oct 2020

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LA NUEVA ADICCIÓN EN ESPAÑA

Dos barrios de Madrid suman más salas de juego que toda Catalunya

Una plataforma reivindica en la capital la supresión de unos locales que "son una plaga" equiparable a la heroina de los años 80

La falta de regulación ha convertido a comunidades como la madrileña y la andaluza en un paraíso para las empresas del sector

Manuel Vilaseró

Una sala de apuestas de Madrid.

Una sala de apuestas de Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

"Fuera casas de apuestas de nuestros barrios". Esta pancarta abría el pasado 6 de octubre la manifestación convocada en Madrid por una plataforma contra los locales de juego de Madrid. Los organizadores denunciaban que este tipo de establecimientos se han convertido en "una plaga", sobre todo en los barrios más populares.

En algunas calles de Carabanchel, Tetuán, Puente de Vallecas, Usera, Latina y Ciudad Lineal los locales se han multiplciado como setas, incluso uno al lado del otro o junto a colegios. Debido a la inexistencia de restricciones, en la comunidad de Madrid hay más del triple de locales (378) que en toda Catalunya (127), pese a tener un millón de habitantes menos, según los datos del 2018 facilitados por la patronal del sector. Sólo Carabanchel y Puente de Vallecas suman 135 locales, más que en toda Catalunya.

En la autonomía madrileña, más de 100 han abierto sus puertas en los últimos cuatro años mientras que en Catalunya se ha registrado una sola alta en el mismo periodo debido a la restricitiva ley catalana (entre un salón de juego y otro debe haber un kilómetro de distancia). 

Asturias y Extremadura tampoco disponen de ninguna cortapisa. En el resto hay diferencias muy grandes. Las distancia mínimas entre unos locales y otros oscilan entre los 100 y los 800 metros.

Andalucía, a la cabeza

La laxitud de la norma de Andalucía la ha situado a la cabeza con nada menos que 743 salones de azar.  El tercer lugar del dudoso ránking lo ocupa la Comunidad Valerciana, con 334, seguida muy de cerca por Murcia (325).

El Gobierno está trabajando con las comunidades para intentar encontrar un punto de encuentro y que se apruebe una legislación homogénea, pero no es fácil, debido a las presiones de los sectores empresariales implicados.

Para hacer frente a las críticas, la Comunidad de Madrid aprobó el pasado mayo su primera regulación pero solo establecía una distancia mínima de 100 metros con los colegios y daba una plazo de 10 años a las instalaciones actuales para adaptarse, algo completamente insuficiente para sus detractores.

"Lo que queremos es muy sencillo y conciso: ni legislación, ni regulación, queremos la prohibición total de las casas de apuestas en nuestros barrios", reclamaron los convocantes de la manifestación de Madrid. "Hemos visto que hay un montón de gente que está teniendo problemas, sobre todo en los barrios pobres, donde han instalado esta porquería para que la gente se arruine", proclamaba uno de los asistentes, que comparaba el papel adictivo que tiene el juego entre los jóvenes con menos recursos con el que ejercía la heroína en los años 80 del pasado siglo.