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PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

La adicción al juego online amenaza a los más jóvenes

Los expertos sugieren que las actividades en línea suponen un grave problema para los más jóvenes

El consumo excesivo de videojuegos también destaca entre las conductas potencialmente peligrosas

Un usuario se conecta a una plataforma de juego online

Un usuario se conecta a una plataforma de juego online / Alvaro Monge

La adicción al juego online sigue creciendo entre los sectores más vulnerables de la población y, aun así, a día de hoy seguimos sin conocer del todo su magnitud. La última radiografía sobre las adicciones de los españoles apunta a que más de un millón y medio de ciudadanos apuesta dinero a través de plataformas en línea. Se trata de un 3,5% de la población; una cifra que ha ido creciendo de manera exponencial desde que se tiene registro. Estos, sin embargo, tan solo podrían representar la punta del iceberg. La adicción a los juegos en línea también incluye el consumo obsesivo de videojuegos y otros pasatiempos en línea. Los jóvenes, entre los más expuestos a este problema.

"La adicción al juego online no tan solo tiene un impacto a nivel económico. Muchos adolescentes están perdiendo tiempo, dinero y amistades por permanecer enganchados a la pantalla jugando. Este tipo de hábitos también los exponen a un mayor fracaso escolar, problemas alimentarios y de sueño que, a su vez, pueden conllevar más problemas de salud a corto y largo plazo", explica Francesc Perendreu, presidente de la Associació Centre Català d'Addiccions Socials (ACENCAS), entidad sin ánimo de lucro dedicada a la atención de personas que sufren ludopatía.

Regulación del entorno online

Ahora, tras la decisión del consistorio barcelonés de prohibir la apertura de nuevos locales de juego y apuestas, Perendreu insiste que se necesitan más medidas para hacer frente a este fenómeno social que cada vez más expertos elevan a problema de salud pública. La regulación de los establecimientos presenciales es un primer paso, explica Perendreu, pero hay que ir más allá. "Llevamos muchos años reclamando que se regule la publicidad y el acceso de estas actividades para evitar que los más jóvenes se vean expuestos a este problema. Especialmente en el ámbito online, donde es aún más fácil que los menores de edad puedan 'burlar la ley' para acceder al juego", comenta el presidente de ACENCAS.

En esta misma línea, Guillermo Mattioli, decano del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, argumenta que las dificultades para controlar la adicción del juego en línea son "mayores" que la dependencia a otras substancias, ya que al no ser tangible es "mucho más difícil llevar un control del paciente". Mattioli, quien se ha pronunciado sobre la cuestión en la rueda de prensa en la que se han anunciado las nuevas medidas del Ayuntamiento de Barcelona sobre la cuestión, ha explicado que "si no es necesario ni salir a la calle es difícil regular la adicción y genera quizás más sufrimiento que otras".

Según los datos arrojados por la útima macroencuesta Edades, los jóvenes de entre 15 y 24 años ya suponen un 5,1% de los jugadores frecuentes en juegos online. El paso entre el consumo recurrente y la adicción no es tan grande como a priori podría parecer. Perendreu explica que con el amparo de las pantallas, son muchos los que se acercan al juego online como una manera rápida y accesible de divertirse. "Vivimos en una sociedad muy competitiva en el que se inculca a los jóvenes la importancia de ser los mejores y triunfar, también en el terreno online. De ahí que se cree la necesidad de permanecer enganchados a las pantallas durante más y más tiempo", valora Perendreu. Y es ahí donde, según explica, se corre el riesgo de cruzar la línea entre el placer y el sufrimiento derivados del juego online. 

A nivel estatal, se calcula que un 0,4 % de la población de entre 15 y 64 años padece un trastorno por el juego, una cifra que solo en Catalunya equivale a unas 20.000 personas. Para hacer frene a este problema, el Gobierno prevé restringir la publicidad de apuestas y otros juegos en horario infantil y aumentar los controles para impedir el acceso a los menores a estos entornos.