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MERCADO NEGRO

Catalunya se erige en huerta europea del gran negocio de la marihuana

Los Mossos detectan la presencia de inversores de fondos americanos en el Spannabis, una feria mundial que se celebra en Cornellà

La demanda del continente ha impulsado el tráfico de cogollos hibridados con más THC, peligroso para los adolescentes

Guillem Sànchez

Catalunya se erige en huerta europea del gran negocio de la marihuana

Productores y consumidores de marihuana se reunieron del 15 al 17 de marzo, un año más, en la XVI feria Spannabis, la cumbre del cannabis "más importante del mundo", el 'Mobile World Congress del porro', una industria con 200 millones de clientes. El sábado 16 las puertas de la Fira Cornellà, sede del evento, estaban literalmente colapsadas y requería más de una hora acceder al recinto. En los estantes lucían las últimas innovaciones en vaporizadores de agua o lámparas ultravioleta. Pero también en inhibidores de olor o silenciadores para el ruido de los extractores, artilugios diseñados para disimular ante los vecinos la presencia de plantaciones. Porque esa es la paradoja de la feria, en España, y en la mayoría de países, es ilegal plantar y –por supuesto– vender marihuana salvo que se disponga de un restrictivo permiso de I+D para cultivarla con finalidades terapéuticas. Los miles de visitantes no parecían estar allí por ese motivo.

El evento sacó de nuevo a la luz pública, aunque solo durante tres días, lo que el resto del año trata de pasar desapercibido: la demanda europea ha convertido Catalunya en un territorio productor y exportador de marihuana para consumo recreativo, tal como avanzó EL PERIÓDICO en el 2017. Un fenómeno acusado en Girona, debido a su proximidad con la frontera, según han confirmado en el 2018 las lecturas de Endesa que persiguen el fraude eléctrico de viveros con la luz pinchada.

Toni Rodríguez, jefe de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra, describe que en ocho años Catalunya ha cambiado "radicalmente". "Han venido mafiosos de origen diverso –serbios, chinos, irlandeses, italianos…– que han desplazado a los cultivadores locales y más pequeños –que, a pesar de la presión, persisten– y funcionan como entramados potentes que invierten mucho dinero y protegen –con armas de fuego si es necesario– su rendimiento". Catalunya es un espacio "de lucha entre mafias" que dista mucho de la realidad que plantean "de forma idílica quienes defienden su cultivo y comercio por sus propiedades terapéuticas".

Marihuana para exportar

A lo largo del pasado 2018 los Mossos intervinieron casi un 4% más de plantas de marihuana que el año anterior. En los dos últimos años, el total de plantas comisadas tanto en investigaciones de la policía catalana como de la Guardia Civil se ha disparado hasta alcanzar la cifra de 200.000 unidades. En concreto han sido 198.106 plantas el presente año (176.897 los Mossos y 21.209 la Guardia Civil) y 203.206 el anterior (171.744 los MM.EE. y 31.462 la GC).

'Havocscope', un portal que actualiza los precios de la marihuana en cada país del mundo, cifra en 5 dólares el gramo en España9,3 en Francia11,5 en Alemania13,8 en Suecia o 23,2 en Finlandia. Datos que detectan un encarecimiento en el norte de Europa en relación con los que publicaba en el 2017 la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y que apuntan a que la demanda de países nórdicos sigue creciendo. Por eso organizaciones criminales internacionales –y no pocas autóctonas de envergadura respetable, como las desarticuladas en los casos 'Valiente' o 'Selva' en Girona– saben que el beneficio está en cultivar en Catalunya (o España), escondiendo plantaciones industriales en urbanizaciones o polígonos, y sacarla por la frontera hacia Europa, donde el cogollo multiplica su valor.

En la última edición de Spannabis, los Mossos detectaron con asombro que entre los visitantes a la feria acudieron "inversores extranjeros vinculados a fondos con sede en Estados Unidos", advierte Rodríguez. ¿Vinieron al evento desde tan lejos para invertir en proyectos legales de I+D? ¿O sus planes eran meter el dinero en el mercado negro que sacia la voraz demanda europea de consumidores lúdicos?

Una industria millonaria de consumo lúdico

Un vistazo a los catálogos de semillas que se ofertaban a los visitantes de Spannabis despejaba cualquier duda: el dinero está, por abrumadora mayoría, en el consumo lúdico de la marihuana. A pesar de que organizadores y asistentes se esfuerzan en destacar las motivaciones terapéuticas, que también existen. La Shiskaberry es una índica "deslumbrante que te colocará donde necesitas estar y te mantendrá allí. Puede aflojar tu lengua, después hacerte feliz, justo antes de darte un masaje de cuerpo completo. ¿Quién podría pedir más?". La Blue Gelato es un "supercruce" de Blueberry "con la genética de la costa Oeste" que "te zambullirá rápidamente en una tranquila piscina de potente placer psicodélico". La LSD, ganadora del certamen "Índica Cup 2008", debe su nombre "al intenso efecto triposo" y sabe "a castaña terrosa, con un dulce aroma a almizcle".

Tan aclarador resulta fijarse en la literatura con la que se describen los efectos como en la ficha técnica, que destaca siempre la concentración de THC (Tetrahidrocannabinol), el principio psicoactivo que 'coloca' al consumidor. Las tres semillas anteriores superan una concentración del 25%, un porcentaje elevadísimo y que únicamente puede buscarse cuando la planta se cultiva con finalidades lúdicas, no terapéuticas. La ficha también especifica la cantidad de gramos de cogollo que va a producir "por metro cuadrado" (600 gr por m²) y los días que tardarán en crecer (55 días). Son parámetros que aluden a plantaciones 'indoor'. Con la semilla G13 Haze se dice explícitamente: "ideal para cultivos con los métodos SOC SCROG". El SOC, siglas de Sea of Green (mar verde), es una técnica intensiva que persigue reducir el tiempo de cultivo al máximo y se obtiene en un espacio interior en el que se sustituye la luz solar por lámparas y se juntan todas las macetas posibles en un metro cuadrado. La ScrOG, Screen of Green, añade a la parafernalia una rejilla que maximiza la exposición a las lámparas.

Todos los utensilios y semillas de marihuana pueden adquirirse legalmente. No son pocos. Macetas y tierra de abono, lámparas de sodio o LED, humidificadores, ventiladores, extractores. El consumo eléctrico es tan elevado que los traficantes pinchan la luz. Por cuantiosa que fuera la inversión en toda esta parafernalia, que no lo es, la tecnología de los cultivos indoor y las semillas hibridadas –logradas cruzando plantas con el objetivo de aumentar el THC y de seleccionar las más adecuadas para viveros SOC permite recoger cuatro (o cinco) cosechas cada año. Toda la inversión necesaria se recupera sobradamente con la primera colecta. "Las otras tres o cuatro son beneficios limpios", explica Rodríguez. Los Mossos se resignan ante el 'boom' de plantaciones clandestinas, "mientras sea ilegal, nosotros las perseguiremos", razona un investigador de la policía catalana experto en salud pública. 

El THC, un peligro para la salud mental

"Tanto las muestras analizadas en Catalunya como en el resto del Estado por Energy Control u otros organismos como el Institut Nacional de Toxicologia, así como los datos que llegan de otros países de Europa o Estados Unidos, avalan que ha habido un aumento progresivo del THC", confirma Núria Calzada, psicóloga y coordinadora estatal de Energy Control. "La industria de la marihuana ha desarrollado una sofisticada ingeniería química", resume el doctor Joan Colom, subdirector de Drogodependències de la Generalitat. Sin regulación estatal, las variedades de plantas con más THC –el psicoactivo que genera el placer– han copado el mercado (negro) y, en consecuencia, también los daños cerebrales que sufren los consumidores, entre los cuales han aumentado los 'cuadros amotivacionales': pérdida de memoria, falta de concentración o ralentización de los reflejos.

Tanto Colom como Calzada defienden una transición legal hacia "una regulación de la marihuana" limitada "al autoconsumo" que logre revertir el fenómeno y reduzca el impacto negativo que tiene para la salud pública el prohibicionismo

La psiquiatra Lara Grau, responsable del CAS (Centre d’Atenció i Seguiment Drogodependències) del hospital de la Vall d’Hebron, explica que ya está "demostrado científicamente" que el aumento de THC provoca más brotes psicóticos, especialmente entre los más jóvenes. "No fumar en la adolescencia es muy importante, porque la interacción del THC en un cerebro no maduro puede provocar psicosis en la vida adulta". Además, los casos que atienden en el hospital producidos por consumo de marihuana alta en THC son "más difíciles de combatir con los fármacos antipsicóticos actuales".  

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya observa esta relación entre el aumento de THC y las urgencias por brotes psicóticos.