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'CASO MARISTAS'

Una víctima alega que la libertad de Benítez merma "su recuperación emocional"

Uno de los jovenes abusados sexualmente recurre la decisión de no encarcelar al exprofesor

J. G. Albalat

Joaquim Benítez, en una foto de archivo.

Joaquim Benítez, en una foto de archivo. / ALBERT BERTRÁN

La principal víctima del pederasta confeso Joaquim Benítez ha vuelto a pedir a la Audiencia de Barcelona el ingreso en la cárcel del exprofesor de los Maristascondenado a 21 años y nueve meses de prisión por abusar sexualmente de cuatro exalumnos entre el 2006 y el 2009. En el recurso contra la decisión de los jueces de no encarcelar al procesado, la abogada Ester García López, que representa a A. B., sostiene que el hecho de que el exdocente esté libre "supone un detrimento para la integridad psicológica" de las víctimas y "un retraso para su recuperación emocional", a la vez que reitera que existe riesgo de fuga y de reincidencia. La fiscalía, en principio, no presentará recurso, según fuentes de esta institución.  

El escrito presentado en la sección 21 de la Audiencia de Barcelona, que condenó a Benítez, relata que, aunque la sentencia no es firme, "la presunción de inocencia" del exeducador "ha quedado totalmente desvirtuada" desde que reconoció haber abusado de dos menores. "Esto supone que aun en el caso de que la defensa interponga el correspondiente recurso contra la sentencia, el pronunciamiento nunca será absolutorio", detalla. Hasta tal punto es así que "la pena mínima" que se le puede imponer sería de 8 años de cárcel, que es la aceptada por la misma defensa del procesado. Es decir, "deberá cumplir pena privativa de libertad tarde o temprano". La acusación particular recalca que la admisión parcial de los hechos fue un "reconocimiento frío, aséptico y carente de arrepentimiento alguno".

Cambios de domicilio y negativa al pacto

La letrada argumenta el riesgo de fuga en que Benítez ha cambiado en diversas ocasiones de domicilio (incluso dijo que había vivido a dos kilómetros de la frontera francesa), la elevada pena impuesta y de su comportamiento de no ingresar en prisión, pues se negó a pactar antes del juicio "bajo la excusa" de no estar preparado para entrar en un centro penitenciario. Alega también la "falta de arraigo familiar" del exprofesor, pues no se ha acreditado que el acusado tenga un hermano que padezca minusvalía que requiera de la ayuda de terceras personas, como él ha relatado.

Respecto a la posible reincidencia, la abogada destaca que "ha quedado sobradamente acreditado que nos encontramos ante un pederasta o depredador sexual" y, por lo tanto, puede volver a atacar en cualquier momento. Él mismo exdocente llegó a decir que actuaba por impulsos, "impulsos sexuales que, como es sabido, no desparecen con el tiempo", recalca el recurso presentado en la Audiencia.