MEDIO AMBIENTE

Los 28 acuerdan reducir las emisiones de los camiones un 30% para 2030

El Parlamento Europeo es partidario de imponer un objetivo más ambicioso del 35%

Consejo y Eurocámara tienen vía libre para empezar a negociar los nuevos límites

Camión propulsado con gas natural licuado de Mercadona.

Camión propulsado con gas natural licuado de Mercadona.

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Silvia Martinez / Bruselas

Las emisiones de CO2 de los vehículos pesados, como autobuses o camiones, suponen el 6% de todas las emisiones de la UE y el 25% del CO2 del transporte por carretera. Desde 1990 se han disparado un 25%, sobre todo por el incremento del tráfico de mercancías por carretera, y si no se toman medidas aumentarán al menos un 3% más entre 2010 y 2030. Los ministros de medio ambiente de la Unión Europea han cerrado este jueves un acuerdo para reducir las emisiones de los vehículos pesados nuevos que se comercialicen en la UE, un 15% –respecto al nivel de 2019- en 2025 y un objetivo vinculante de al menos 30% para 2030.

Esto significa que entre 2020 y 2030 se emitirán 54 millones de toneladas menos de CO2 a la atmósfera o lo que es lo mismo todo lo que emite un país como Suecia en un año. “Es parte de nuestros esfuerzos para descarbonizar el sector del transporte por carretera y un paso importante para cumplir los objetivos que hemos acordados bajo el acuerdo de París”, ha valorado la ministra austríaca de medio ambiente, Elizabeth Köstinger, tras la adopción de una propuesta que incluye la revisión del reglamento en 2022.

El pacto, que llega tras el acuerdo político cerrado para coches y furgonetas, incluye una penalización financiera en forma de prima por exceso de emisiones para aquellos fabricantes que no cumplan con los objetivos de reducción y un sistema de incentivos, denominado super-créditos, a través del cual los vehículos de bajas emisiones o cero contabilizarán como más de un vehículo a la hora de calcular las emisiones específicas de los fabricantes de camiones. Estos super-créditos estarán sujetos a límites predefinidos específicos para evitar esquivar los objetivos medioambientales. Este sistema de incentivos no se aplicará a autobuses y autocares, tal y como propuso la Comisión.

Negociaciones con la Eurocámara

El reglamento, que ahora deberá ser negociado con la Eurocámara a partir de enero, también incluye medidas específicas para garantizar la disponibilidad de datos sólidos y representativos de los fabricantes sobre las emisiones de CO2 y el consumo de combustible de los camiones que fabrican. Países como Suecia, Holanda o Francia reclamaban un objetivo más ambicioso pero finalmente han cedido para evitar el bloqueo de la propuesta por parte de los países de este y de Alemania, que no querían objetivos vinculantes, y que finalmente se ha abstenido. España ha apoyado la posición común. "Nuestra postura desde el principio fue intentar alcanzar un acuerdo para no atascar una negociación necesaria y consideramos que era razonable que los objetivos fueran vinculantes", han explicado fuentes diplomáticas españolas.

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Se trata de la primera vez que la UE regula las emisiones de gases con efecto invernadero de los vehículos pesados, que hasta ahora no han sido objeto de ningún tipo de limitación. La postura de los 28 está en línea con la planteada por la Comisión en mayo de 2018 –un objetivo del 30% con un intermedio del 20%- pero es menos ambiciosa que la cerrada en noviembre pasado por la Eurocámara, que reclamó un objetivo de 35%.

La Eurocámara también reclama que los constructores desarrollen más vehículos pesados bajos en emisiones o de emisiones cero y que sus ventas representen el 5% en 2025 y el 20% en 2030. “Los objetivos servirán para ahorrar dinero a la hora de repostar, ayudar a limpiar el aire en nuestras ciudades, reducir las emisiones de carbono y nuestra dependencia de petróleo. Pero la posición del Consejo no va lo suficientemente rápido ni lejos para cumplir con los objetivos climáticos”, ha lamentado la ONG Transporte y Medioambiente