27 feb 2020

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SENTENCIA

Condenado por un delito de odio por humillar a un homosexual

El acusado llamó a la víctima "maricón de mierda", entre otros insultos, en una calle de Barcelona

J. G. Albalat

Miembros de la comunidad LGTB.

Miembros de la comunidad LGTB. / MANJUNATH KIRAN (AFP)

"No es un gay, es un maricón de mierda". "Tu eres un maricón, un sidazo, te voy a matar". Un juzgado de Barcelona ha condenado a seis meses de prisión y multa por un delito de odio a un hombre que humilló e intentó agredir a un joven homosexual en la calle Freser de la capital catalana. La víctima intentó salir en defensa de su madre, que había sido antes increpada por el imputado y por otros individuo no identificado. La pena impuesta es muy inferior a los tres años de cárcel que reclamó en el juicio la fiscalía por un delito de lesiones con agravante de discriminación por orientación sexual, del que se le absuelve por no haber quedado acreditado durante el juicio.

Los hechos ocurrieron a las 22 horas del 16 de septiembre del 2016. El acusado se encontraba en una terraza de un bar cuando una mujer estacionó su vehículo dejando encendidas las luces mientras procedía a descargar unas bolsas para llevarlas a su domicilio. De forma inesperada, el imputado y otro individuo no identificado comenzaron a menospreciar a la mujer diciéndole "vieja puta de mierda" y "apaga los focos que nos molesta". En ese preciso instante apareció el hijo de la mujer y pidió a los dos individuos que proferían insultos que cesaran en su actitud. Fue entonces cuando la persona que no ha podido ser identificada soltó: "uy si es gay", añadiendo: "no es un gay, es un maricón de mierda".

Animadversión

Tanto el acusado como el desconocido se alzaron de sus sillas y con el "propósito de menoscabar la integridad física" del joven y "movidos por su animadversión a la orientación sexual de la víctima" se dirigieron hacia él. El imputado trató de dar un golpe en la cara al muchacho, pero no lo logró, porque este pudo esquivar el golpe, mientras continuaba insultando. El afectado intentó llamar a la policía y en ese momento el acusado se aproximó a su cara mientras le gritaba "maricón". Después el otro individuo no identificado lo arrinconó con su moto en la pared, a la vez que le decía: "A mi un maricón no me vacila".

La sentencia señala que el acusado se dirigió a la víctima de "forma agresiva" y con ánimo de "humillarle de forma pública". También sostiene que el imputado ha vertido en redes sociales expresiones que demuestran este ánimo de menoscabar la dignidad del denunciante. En concreto, colgó en Facebook el comentario: "Siempre tiene que haber un maricón en los sitios donde paro, jaa". El acusado declaró que él no había hecho nada, que no había insultado, y culpó de todo a la persona no identificada, a la que denominó "chico grandote". Eso sí, reconoció el pantallazo de Facebook.

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