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la lucha contra el estigma

"La gente relaciona la depresión y la ansiedad con ser débil, y no es así"

Entrevista con Sara Rosell, activista de Obertament, asociación que lucha contra el estigma social que sufren las personas con algún trastorno mental

Rosa Mari Sanz

Sara Rosell, activista de Obertament.

Sara Rosell, activista de Obertament. / CARLOS MONTAÑÉS

-Una de cada cuatro personas tiene o tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida según la OMS. Pese a  ello, ¿cree que los trastornos mentales siguen siendo un tema tabú en nuestra sociedad? -La mayoría de la gente piensa que los trastornos mentales no van con ellos. Deberían plantearse que la salud mental es de todos, que le puede pasar a cualquier persona. Hasta que a uno mismo o a su entorno no le toca no se toma conciencia. Es entonces cuando se le da la máxima importancia. Queda mucho por hacer, por concienciar, por sensibilizar a la sociedad. Todavía no sabemos convivir ni vivir en la diversidad.

-¿Interpreta que es hay miedo social y este da lugar al rechazo? -En mi caso yo siempre he mantenido informado a todo mi entorno cercano, a la familia y a los amigos. He sido muy afortunada de sentirme siempre acompañada. Si existe un rechazo es porque probablemente existe miedo a lo desconocido, al estigma social. Es por ignorancia y desinformación. Es cierto que hay miedo social, creo que es porque algo no se está gestionando bien, porque el miedo no deja de ser una emoción, y creo que puede ser debido al imaginario colectivo sobre los trastornos mentales, cuando se difunde a través del cine, la cultura, los medios de comunicación, etcétera, se asocia a conductas agresivas, a violencia.  Tendemos a poner etiquetas y a estigmatizar  a la persona que tiene una problemática. 

-¿Cuál es la suya? -No es relevante, tengo un diagnóstico, pero no es relevante. Todos estamos expuestos. 

"Tendemos a poner etiquetas y a estigmatizar a la persona que tiene una problemática"

-¿Se culpa a las personas de ciertas enfermedades? -Puede ser. Cuando se culpa lo que se está haciendo es dificultar la recuperación de esa persona. No hay que culpar, hay que acompañar durante todo el proceso para poder recuperarse. Yo llevo casi 13 años recuperada y con apenas seguimiento médico. Si tenemos un entorno reforzado ya tenemos mucho ganado al respecto si solo dependemos del trato sanitario. Aun así, conozco a personas que sin un entorno fuerte se han recuperado gracias a un completo seguimiento médico.

-¿Se banaliza la depresión o la ansiedad? -La depresión y la ansiedad son dos tipos de trastornos mentales además de patologías. Si se banalizan es por falta de información, la gente relaciona ansiedad y depresión con ser débil, y no es así. En el mundo en el que vivimos, rodeados de factores sociales, económicos, emocionales, etcétera, estamos todos expuestos a experimentar cualquier tipo de trastorno mental. La ansiedad y la depresión son de las más comunes y esta última en poco tiempo será la primera causa de baja laboral.

-¿Usted ha sufrido discriminación? -Por norma general no, aunque una vez sí, fue en un examen final en una prueba de acceso para un grado superior. En ese momento tuve una crisis de ansiedad, una profesora se puso a gritarme delante de 40 alumnos para que entrara en clase a sentarme porque me quedé en el pasillo. Viendo mis síntomas obvios ni siquiera me preguntó qué me pasaba. También he sentido discriminación en urgencias, sin entrar en detalles, por parte de un profesional sanitario.

"La sociedad tiene miedo social y rechazo hacia las personas con trastorno, por eso es muy difícil explicarlo abiertamente"

-¿Recuerda la primera vez que lo explicó abiertamente? -Era adolescente, mis amigas estaban conmigo y fue muy fácil porque lo veían y hasta el día de hoy siguen ahí. Soy muy afortunada porque el miedo hace que mucha gente se aleje, te rechace y desaparezca. En el ámbito laboral, en mi equipo anterior, encontré el momento ideal porque el entorno era de confianza y eso lo facilita mucho. Sentí que como profesional de la salud mental era idóneo decirlo y no cambiaron nada hacia mí. También he de decir que ha habido entornos en los que no lo he dicho.

-¿Cuesta dar ese paso? -No es nada fácil. La sociedad tiene este miedo social y este rechazo hacia las personas con trastorno y es muy difícil. Debes de tener una serie de factores a tu favor para sentirte bien, sobre todo personas con las que el aprecio sea recíproco a pesar de trabajar juntas, que tengan humanidad, te transmitan seguridad y compañerismo. 

-¿Es difícil asumirlo cuando le diagnostican a una persona que tiene un trastorno mental? -Lo que cuesta asumir es que la sociedad discrimine, así como todos los estigmas que recibimos a diario. El factor externo siempre duele. Es básico aceptarlo para la recuperación y el empoderamiento. Cada persona lo vive de manera distinta. Pero duele psicológicamente que te pongan la etiqueta, que es como le llamamos al diganóstico.

-Es fácil preguntar por un problema físico, pero para mucha gente no es cómodo preguntar por uno mental. En el entorno laboral la gente igual no sabe cómo recibir a una persona que vuelve por una de estas causas, ¿Qué les aconsejaría? -Si eres un buen compañero con un simple ¿qué  tal?, ¿cómo estás? seguro que lo agradecen. Siempre se ha de preguntar, sea del entorno laboral o entre las amistades. También puede ir bien que un compañero te invite a tomar un café y hablar un rato. A veces con una muestra de interés por la otra persona es suficiente. Una pequeña acción a veces es un gran avance.  

-¿Ha notado cierto paternalismo? -Lo he notado pero no lo he permitido, no he dejado que me influyera directamente. Los míos nunca han caído en el paternalismo, aunque sigue existiendo, tendemos a proteger sin dejar caer para levantarse. El hecho de infantilizar no ayuda, detiene poniendo barreras que no te permiten avanzar. Es así, yo desde la doble vertiente, como paciente y como profesional de la salud, puedo decir que sí que existe paternalismo. 

-¿Ha tenido que esforzarse más que otra persona para demostrar su validez en el trabajo? -Afortunadamente no es mi caso. Tanto en primera persona como por mi trabajo pienso que dos de las características más importantes que se deberían tener para trabajar con las personas de este ámbito son la empatía y la sensibilidad, y, especialmente, la escucha activa, que debería ser una herramienta esencial. A veces me he sentado al lado de una persona y solo escuchándola ella se ha quedado mucho mejor. No cuesta nada practicar esta escucha activa. Hay gente que tiene cosas dentro que necesitan sacar, pero ha de tener a alguien que la escuche.

-Escuchar y hablar. De hecho, el lema de esta última campaña de Obertament es ‘Cuando no sepas de qué hablar, habla’. -Exacto. Las cosas son más sencillas de como se plantean. Hay que reaccionar con naturalidad y no olvidar que cualquiera está expuesto a tener un problema de salud mental.  

Una campaña contra el tabú

Partiendo de la base de que todo el mundo puede tener un problema mental, y con el objetivo de romper los prejuicios y el tabú que nos impiden hablar sobre ello, la asociación Obertament (www.obertament.org) ha puesto en marcha una nueva campaña que quiere eliminar barreras. Lo hace a través de los medios, las redes sociales y con presencia física en diversos municipios, y para ello pide la implicación ciudadana y de empresas. ¿Cómo? Llevando a cabo acciones que pongan en evidencia que existe un tabú social respecto a los problemas de salud mental y que no debería resultar vengonzoso hablar de ello. Desde Obertament inciden en que si se viraliza esta campaña y mucha gente la ve será posible que una mayor parte de la población tenga presente que el estigma en salud mental es una realidad que hay que erradicar.

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