02 dic 2020

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CONSULTA POPULAR

Los catalanes eligen 'cassolada' como neologismo del 2017

La acción de protestar con cazuelas desbanca a otros candidatos como 'feminicidi' o 'transgènere'

El Periódico

Cacerolada en el barrio del Clot de Barcelona.

Cacerolada en el barrio del Clot de Barcelona. / ALVARO MONGE

La palabra 'cassolada', con un 23,8% de los votos, ha sido elegida como el neologismo del año, una iniciativa del Observatorio de Neología de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Institut d'Estudis Catalans (IEC) que han realizado una consulta popular en la que han participado 5.600 personas.

En segundo lugar en la votación -que ha triplicado los participantes en la pasada edición- ha quedado 'fer pinya', con el 17,6% de los votos, seguida de 'feminicidi' (13%), 'transgènere' (12,3%), 'micromasclisme' (9,8%) y 'sobiranisme' (9%), han informado el IEC y la UPF este lunes. Otros candidatos han obtenido menos del 5 % de los votos emitidos: 'gentrificació' (4,9%), 'judicialitzar' (4%), 'hiperventilar' (3,2%) y 'turismofòbia' (2,4%).

La palabra 'cassolada' ya figura en el 'Diccionari de la llengua catalana' en el sentido de comer lo que se ha cocinado en una cazuela, y ahora es el sentido de protesta colectiva en la que se hace ruido con cazuelas la que podría entrar si el IEC lo considera oportuno.

Una expresión para cerrar filas

La segunda clasificada, 'fer pinya', no consta en el diccionario de referencia de la lengua catalana, pese a que es una expresión con raigambre en el lenguaje 'casteller'. Sí la contempla el Termcat, el centro que normaliza los neologismos, que la recoge solo en el sentido que le dan las 'colles castelleres', pero no en el figurado de sumar esfuerzos para alcanzar una meta o hacer frente al adversario, aunque solo este segundo sentido (el de cerrar filas) es propiamente un neologismo.

El tercer aspirante más votado, 'feminicidi' (asesinar a una mujer solamente por su condición femenina), es un ejemplo de palabra derivada que no figura aún en ningún diccionario.

Las caceroladas como sistema de protesta tuvieron su origen en América Latina pero se ha importado a Europa desde hace unos años como forma barata y fácil de protestar. El año pasado se han convocado caceroladas a favor y en contra de la independencia de Catalunya, contra los 'narcopisos' del Raval o contra cortes de luz.