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Los Mossos cargan para rodear la entrada de la Conselleria d'Economia

Antidisturbios de la policía catalana utilizaron la porra para permitir la salida de la Guardia Civil

Guillem Sànchez / Barcelona

Los agentes de la Guardia Civil salen de la Conselleria de Economia, esta madrugada. / ELISENDA PONS / VÏDEO: GUILLEM SANCHEZ

Agentes antidisturbios de los Mossos d'Esquadra cargaron finalmente, sobre las dos de la madrugada, contra algunos manifestantes que se negaron a atender sus avisos para que despejaran la entrada principal de la Conselleria d'Economia, en Barcelona.

Para realizar esta carga, los agentes han hecho uso únicamente de las porras. La acción tenía el propósito de recuperar el control de la entrada principal de la ‘conselleria’ para facilitar la salida de los agentes de la Guardia Civil que entraron a las ocho de la mañana para registrarla en relación con el referéndum sobre la independencia de Catalunya convocado para el 1 de octubre (y suspendido por el Constitucional).

Esta operación policial, con 14 funcionarios y cargos electos del Govern arrestados, provocó una manifestación independentista de protesta frente al departamento de Economia ubicado en la Rambla de Catalunya. La protesta, que ha llegado a convocar a 40.000 personas, fue desconvocada formalmente por la ANC y Ominum Cultural a las 12 de la noche.

Ese fue el compromiso que conseguieron arrancar los agentes de la unidad de mediación de los Mossos, que buscaban un punto de encuentro entre las entidades soberanistas y la delegación de la Guardia Civil.

Cuando a través de los altavoces se comunicó a los manifestantes que la protesta se daba por concluida, más de mil personas hicieron caso omiso y siguieron frente a la ‘conselleria’. Dos horas más tarde, los Mossos actuaron. Su intervención fue precedida de avisos por megafonía. La carga fue recibida con insultos. Hubo algún lanzamiento de objetos contra el cordón policial y también algún manifestante se encaró con los agentes. También hubo otros presentes que pidieron insistentemente que no se atacara a los Mossos. 

A las tres de la madrugada, la Rambla de Catalunya estaba ya casi pràcticamente despejada y la comitiva judicial pudo salir sin más problemas. 

No pudo usar los mismos coches con los que había llegado esa mañana. Tras horas aguantando los envites de la multitud, los vehículos tenían las ruedas pinchadas y los cristales rotos y estaban llenos de abolladuras, pegatinas y pintadas.