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FECUNDACIÓN MASIVA

Holanda quiere un registro que evite que un mismo donante de semen tenga 100 hijos

La privacidad impide a las clínicas de fertilidad comprobar si se ha ofrecido esperma en otros centros

Varias madres se dieron cuenta del parecido de sus hijos y denunciaron sus sospechas

Ed Houben, un holandés orgulloso de ser el padre de 106 hijos sin haber dormido con ninguna de las madres, en compañía de uno de los niños que ha engendrado. 

Ed Houben, un holandés orgulloso de ser el padre de 106 hijos sin haber dormido con ninguna de las madres, en compañía de uno de los niños que ha engendrado.  / Edwin Janssen

El caso de un hombre que es el padre biológico de 102 niños por donación de esperma ha provocado un escándalo en Holanda, donde se ha puesto en evidencia la falta de comunicación entre las clínicas de fertilidad, que han exigen al Ministerio de Sanidad un registro nacional de donantes.

"Al no tener un registro nacional con los datos de todos los donantes en Holanda, las clínicas de fertilidad no pueden comprobar si un hombre ha donado en otros centros ni las veces que lo ha hecho", lamenta el doctor Jesper Smeenk, de la Sociedad Holandesa de Obstetricia y Ginecología (NVOG). Fruto de este problema, las autoridades sanitarias del país se han comprometido a estudiar las posibilidades existentes para evitar donaciones masivas de esperma.

Hijos parecidos

La privacidad del donante impide a las clínicas comprobar si este ha ofrecido su semen en otros centros, un vacío que algunos han aprovechado para donar ilimitadamente. En el último caso conocido, varias madres se percataron del parecido de sus hijos y denunciaron sus sospechas en una carta al Ministerio de Sanidad holandés.

Una investigación demostró que un hombre donó en múltiples ocasiones en 11 clínicas distintas y su esperma fue usado en 102 fecundaciones positivas. Los donantes solo reciben unos 50 euros por donación en concepto de gastos de transporte, por lo que se descarta la motivación económica. 

Riesgo de enfermedades hereditarias

Este hombre también ofreció su semen en el extranjero y por internet. El donante afirmó que su objetivo "no era tener tantos hijos como fuera posible" y aseguró que le gusta "hacer feliz a la gente", para justificar sus más de cien donaciones. Una cifra que multiplica por cuatro el máximo de 25 donaciones por hombre que estableció en 1992 la ley que regula la inseminación artificial en Holanda.

Este criterio se creó para reducir la posibilidad de que personas engendradas con el mismo semen y que no conocen su parentesco llegaran a mantener relaciones sexuales de las que pudieran nacer hijos con un gran riesgo de sufrir enfermedades hereditarias.

La palabra del donante

Para la creación de esta ley, también se tuvo en cuenta que "saber que tienes más de 100 hermanastros puede ocasionar problemas psicológicos". Se consideró que "la cifra de 25" era más fácil de asumir. Sin embargo, quedaba en manos de las clínicas confiar en la palabra del donante, que debía responder a la pregunta de si había donado en más clínicas y en caso de que la respuesta fuera afirmativa, tenía que informar de las veces que lo había hecho. "Su respuesta no se puede corroborar porque las clínicas no comparten sus datos de donantes entre ellas por cuestiones de privacidad", explica Smeenk.

En el 2004, se cambió la normativa de anonimato holandesa de donantes y se estableció un registro para que los niños puedan conocer a su padre biológico en caso de que lo soliciten cuando superen los 16 años. Sin embargo, ese registro solo es accesible para los hijos y no para las clínicas de fertilidad. La primera vez que este registro se ha consultado ha sido para comprobar la identidad del padre biológico de los 102 hijos.

Un macho alfa

Aunque sin citarlo, los legisladores holandeses tienen en cuenta el caso de Ed Houben, al que, hasta el momento, se le conocen 106 hijos. El donante tiene incluso una página web en la que anima a las parejas que deseen tener hijos pero no puedan, a que se pongan en contacto con él para facilitarles su esperma. En el texto de presentación también se pone a disposición de sus hijos criados por otros padres para que conozcan a su padre biológico. En el sitio web facilita datos de diferentes exámenes médicos para certificar su salud, así como su grupo sanguíneo y una gran cantidad de imágenes en las que se muestra a sí mismo en diferentes etapas de su vida. 

¿Esto puede pasar en España?

El número máximo autorizado de hijos nacidos por donación de esperma en España no puede ser superior a seis. Para asegurar que este límite no se supera, los donantes están obligados a notificar a los centros de reproducción si han realizado donaciones previas, el momento y la clínica donde donaron.

Los centros, a su vez, tienen la responsabilidad de comprobar la identidad de cada uno de los donantes y las consecuencias de las donaciones anteriores, es decir, si los procesos de fecundación concluyeron en hijos nacidos con éxito o no. Si se acredita que esa persona supera el límite de seis hijos, el centro está obligado a destruir las muestras que conserve del donante. 

Pero los centros no comparten esta información entre ellos. Para facilitar que las clínicas puedan acceder a estos datos, la ley de Reproducción Asistida prevé que el gobierno cree un registro de donantes que dependa del Ministerio de Sanidad, una lista a la que los centros puedan acceder en busca del número de hijos nacidos con éxito de cada dador. Sin embargo, este registro todavía no ha sido creado, pese a que la ley data de 2006.

El problema aparece cuando un donante acude a donar a distintas clínicas, ya que debido a las fuertes medidas de protección de datos y privacidad que existen entorno a este asunto, solo pueden acceder a sus propios historiales y no a los de otros centros. Esto implica que la única forma de probar si un donante tiene o no más de seis hijos nacidos fruto de donaciones sea la palabra de esta persona. Y será así hasta que no se cree el registro que cruce los datos de todas las clínicas de donación, así como sucede en Holanda.

Temas: Holanda