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LA CARA B DE LA NAVIDAD

Hiba dejó atrás las cucarachas

Tras sufrir un sonado desahucio con sus tres niños, ha recuperado la calma en un nuevo piso social

IMMA FERNÁNDEZ / BARCELONA

Hiba, en su nuevo piso, tras haber sufrido un desahucio.

Hiba, en su nuevo piso, tras haber sufrido un desahucio. / RICARD CUGAT

Se acabó la tormenta. Tranquila y con la mirada puesta en un esperanzador horizonte, Hiba vuelve a sonreír. Detrás queda un año "fatídico" tras una separación por malos tratos y un desahucio "vergonzoso". Madre en paro con tres hijos pequeños -"por suerte el día del desalojo estaban en el colegio y no lo vivieron"–, se instaló a finales de septiembre en un piso social cerca de la plaza de España que le ha devuelto la calma, aunque aún quedan turbulencias en el camino. "Necesito un trabajo, pero ahora hasta que no pasen unos años y mi crío mayor pueda ya ir solo al cole y hacerse un poco cargo de sus hermanos no puedo coger nada fijo porque tendría que pagar a alguien para cuidarlos". Nizar, de 9 años, y los gemelos Nora y Ryan, de 5, ocupan parte de su jornada con las idas y venidas a la escuela y al casal de su antiguo barrio, donde están sus amigos y profesores. "Fue lo único que me pidió Nizar, que no le cambiara de colegio, bastante ha pasado ya".

CARTA A LOS REYES

También le pidió, junto con sus hermanos, un árbol de Navidad, y ahí está, con las bolitas de colores iluminando el soleado comedor. Una estufa de butano –"que es más barato que la carísima electricidad"–, regalo de un buen amigo; cuatro muebles, el televisor y una poinsettia completan la estancia en la que celebrarán estas fiestas a la española con algunos amigos. "Mis hijos nacieron aquí y seguimos todas las tradiciones:Navidad, la cabalgata de Reyes, hasta desfilamos en el Carnaval disfrazados de galletas. A mí me gusta la fiesta, la libertad". 

La carta a Sus Majestades sufrirá recortes, pero algo caerá. "Nora ha pedido una casita para las muñecas; Ryan, un avión teledirigido y el mayor quiere una Playstation. Yo les he dicho que traerán lo que pueda, pero deben portarse bien". 

Hiba tiene una petición especial a los Reyes; o más en concreto, al portero y al desconocido propietario de su anterior vivienda en Arizala, 18. Recuperar las pertenencias que dejó tras el angustiante desalojo, en el que los antidisturbios echaron a la brava a activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) a los que la mujer agradece su apoyo. La plancha, ollas, juguetes, ropa, calzado... 
    
"Son cosas que no les sirven a otros y a nosotros nos hacen mucha falta, no tengo dinero para comprar otras", lamenta indignada. Solo ha recuperado una moto de juguete que el portero le dio a un vecino y este le ha devuelto. Lo único que dejó atrás sin disgusto son los colchones con "chinches". "¡No quiero volver a verlos!". Ni a las cucarachas que, asegura, habitan aquel edificio.

La pesadilla pasó y ahora sueña con un buen futuro para sus hijos, como el que imaginó para sí misma en su Marruecos natal cuando en el 2006 decidió dar el salto sola hacia “la libertad y una vida mejor”. La crisis y los malos tratos arruinaron sus planes. “No es fácil, nada fácil. Es terrible que en Europa haya gente que duerma en la calle; desearía que lo que yo he vivido no les pase a otras familias”, sentencia tras recordar emocionada cómo hace unas semanas rompió a llorar al presenciar otro desalojo. “Estaba con mis hijos y tuve que decirles que me dolía la cabeza, ellos no saben nada de nuestro desahucio”. El mayor incluso le pidió ‘El Periódico’ en el que aparecía la familia para fardar ante sus colegas. “¡Se pensaba que salíamos por algo divertido!”. 

EL FUTBOLISTA Y LA MODELO    

El nuevo piso, con vistas a un parque, le ha abierto las puertas de la ilusión y del orgullo. “Estamos muy contentos, a mis hijos les gusta más que el otro y, sabe, Ryan, que antes andaba mal en el cole, es ahora el ¡primero de la clase!, el que mejor lee”, cuenta dichosa mientras le estampa un sentido beso al retrato con las cinco estrellas que certifican los méritos del pequeño. ”¡Con la vergüenza que me hacía pasar cada vez que iba a buscarlo y la profesora me contaba las cosas malas que hacía cada día!”, detalla Hiba, que informa de las aspiraciones del resto de su prole. “Nizar quiere ser futbolista, como Messi, y Nora apunta a modelo, le encanta posar y es muy abierta y guapa, con el pelo largo lleno de rizos...”, describe con la sonrisa dibujada en el rostro.